15 octubre 2013

Turbo



Título: Turbo
Director: David Soren

País: USA
Actores: Ryan Reinolds, Paul Giammati, Samuel L Jackson, Snoop Dog, Luis Guzmán, Bill Hader, Maya Rudolph, Ken Jeong
Año:2013
Duración: 96'
Critico Colaborador: Mary








Valoración






Las (des)ventajas de ser un caracol

El chiste “va un caracol y derrapa” es ya historia una vez estrenada esta película. Dreamworks trae una fábula entrañable con un contexto deportivo: las carreras de automovilismo. Tal aventura es la ópera prima de David Soren, un animador cuyo currículo está repleto de títulos como Shrek, Cómo entrenar a tu dragón o Madagascar 2.


Ted es un caracol monísimo que persigue un utópico y gran sueño dentro del invariable y modesto huerto donde convive con decenas de gasterópodos; dedica la jornada del día a recolectar tomates y esquivar cuervos, mientras espera que sea de noche para ver las hazañas de su héroe, el campeón del circuito de Indianápolis, Guy Gagné. Pero el destino –que le hace inhalar óxido nitroso en el interior de un deportivo mutándole todas sus células- le depara una aventura inimaginable, de la mano de su escéptico y orondo hermano Chet.


El 3D recrea una vez más ambientes verosímiles que saben emitir sensaciones de ilusión y adrenalina por partes iguales, a la par que plasmar un ambiente muy americano, donde Tito, un chico mexicano, persigue también un sueño. Las escenas de velocidad son uno de los platos fuertes de la película. Nos trasladan al Indianápolis Motor Speedway para sentir la vivacidad de la Indianápolis 500 como un espectador más. El ritmo, por tanto, queda de sobresaliente.


Una vez más llega un cuento que encierra la moraleja trillada de que “Quién no arriesga, no gana”, y envuelta en localizaciones que ya hemos visto por partida doble: la insípida Cars y su secuela, made in Pixar, la competencia directa. El esquema por tanto es muy predecible para los niños, que atiborrados están de ver esta epopeya infantil en los cines, lo que no hace que contenga unos personajes carismáticos que amenizan la hora y media de duración. El paralelismo conseguido entre las dos parejas de hermanos está muy conseguido: uno no se conforma y desea avanzar un paso más mientras que el mayor se resiste, pero le protege allá donde vaya. Además están los caracoles que forman el equipo de boxes, cada uno con su personalidad y tuneado con sus colores: Látigo, Rufián, Fuego, Derrape y el genuino Sombra.


Además, como punto a su favor está la mezcla de amistad entre humanos y animales, algo que va en la línea de Como entrenar a tu dragón, pero mientras que la primera se atenía a la fantasía, ésta última posee más tintes surrealistas, algo que era de esperar en una película sobre caracoles que ganan carreras de alta velocidad. Pero de eso trata el séptimo arte, de romper barreras establecidas ¿De qué nos sorprendemos si ya hemos visto a pandas expertos en kung fu, ratas que cocinan o villanos más paternales que los de “Padres Forzosos”?
Aquel que se decante por la versión original oirá a Samuel L. Jackson, Paul Giamatti y a Ryan Reynolds poniendo voz al esperanzado protagonista.


Turbo es una cinta divertida y simpática que está dirigida a los pequeños, pero la lección deducida sirve igual a los adultos: no debemos hacer más compleja la espiral de nuestros caparazones, impuestos ya de fábrica. Podemos tunearlos al gusto de cada uno y aprender a transitar con ellos; y ya de paso, arriesgar.



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1 Comentarios somieriles:

Ver un poco de Turbo es bueno, pero más turbo es mucho mejor...

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