Buscando a Dory











Titulo: Buscando a Dory
Título original: Finding Dory
Director: Andrew Stanton, Angus MacLane
País: USA
Actores: Animación
Año: 2016
Duración: 103'
Crítico colaboradorDavid Hidalgo

Valoración:





Se apagan las luces de la sala, y se enciende poco a poco la pantalla. A continuación, lo primero que aparece es el logo silencioso de Walt Disney Pictures, y después, el de Pixar. El efecto es inmediato: antes siquiera de que empiece el cortometraje “Piper”, que precede a “Finding Dory” y que, por definirlo de una manera sencilla y breve, es absolutamente precioso, uno/a ya se siente como en casa. Y es que el díptico Disney/Pixar, salvo puntual catástrofe (“Cars” y su secuela) es garantía de calidad, de una buena historia bien narrada, y de una hora y media o dos horas de pura emoción.

Retrocedamos en el tiempo: en 2003, cuando Pixar todavía era un estudio colaborador con Disney pero ésta no lo había adquirido todavía, Andrew Stanton se atrevió a dar el salto que marcaría un cambio de rumbo en la factoría norteamericana de sueños animados. Y es que, hasta ese momento, el estudio se había mantenido en una línea basada en películas que, aunque contenían temas adultos, estaban muy claramente pensadas para ser consumidas por infantes: “Toy Story” y su secuela, “A Bug’s Life”, “Monsters INC”…

Pero “Finding Nemo” fue distinta, en ese sentido: aunque el diseño de personajes y escenarios, así como la animación, podían invitar a pensar que se trataba de una cinta “para niños”, nada más lejos de la realidad. Y es que la obra de Andrew Stanton contenía temas que apelaban directamente a la comprensión e identificación por parte de un público más adulto: la viudedad, el hecho de tener que criar, educar y proteger a tu retoño completamente solo, la necesidad de dejar un espacio a tus hijos/as para que aprendan a ser autónomos/as y se desarrollen física y emocionalmente… “Finding Nemo” no solo es una película excelente en todos los sentidos, sino que además, marcó un antes y un después en la filmografía de Pixar; a partir de ésta, llegarían obras como “The Incredibles”, “Ratatouille”, “Wall-E”, “Up” o “Inside Out”, entre otras, películas caracterizadas por apelar de igual manera a los más pequeños que a sus padres, todo ello a través de la yuxtaposición de distintos temas y emociones.

Ahora, trece años más tarde, nos llega su continuación, “Finding Dory”. Inevitablemente, va a llegar marcada por una serie de comparaciones respecto a su predecesora, ya que “Finding Nemo” no solo es una gran película por sí misma, sino también un film de culto para los espectadores aficionados al cine de Pixar. Pero, antes de entrar en si la película está a la altura de la anterior entrega de este díptico, la pregunta clave es: ¿funciona por sí sola?

Y la respuesta es, claramente, sí.

Antes que nada, mencionar que “Finding Dory” es una evolución lógica. Y es que, si “Finding Nemo” trataba sobre la paternidad y sobre la necesidad de dejar de aferrarse al pasado para poder avanzar, esta nueva obra habla sobre la búsqueda de la propia identidad, y sobre cómo reforzar nuestra propia autoestima y nuestra autonomía no solo nos acerca a nuestras familias de forma natural, sino que además, nos hace libres y nos saca de nuestra zona de comodidad. Tal vez entrando un poco (solo un poco) en spoilers, que el grueso de la trama transcurra entre peceras, cañerías y paredes no es casual: para salir de las jaulas que te aprisionan en la vida, primero debes renunciar a tus miedos, tus creencias y tus juicios de valor, un proceso por el que tanto pasan la protagonista Dory como sus compañeros de periplo.

Uno de los mayores temores que surgieron, a raíz de la anunciación de esta secuela, es que resultase un simple parche para ingresar más dinero en taquilla a costa del nombre “Finding…”. Pero no es así… al menos, exactamente. Está claro que, detrás de esta segunda entrega, hay una motivación financiera antes que un desafío creativo, ya que el arco argumental de la primera entrega estaba más que cerrado. Sin embargo, Stanton y MacLane, amparados por la guionista Victoria Strouse, toman desde un principio la decisión más acertada posible: no estirar más el chicle con Marlin y su hijo Nemo, sino centrarse en la evolución como personaje de Dory. De esta forma, se invierten los roles respecto a la anterior entrega: Dory pasa a ser la protagonista total de la función, y Marlin y Nemo ejercen de secundarios fundamentales, ayudándola en su periplo de la misma forma que ella les ayudó a ellos a reencontrarse hace tiempo.


“Finding Dory”, en conjunto, es una cinta de lo más agradable. Sí: agradable es la palabra que mejor la define. Durante la (algo más de) hora y media que dura, juega perfectamente sus cartas: combina una trama sencilla pero eficaz; un reparto de personajes muy variado y de los cuales, cada uno tiene sus señas y rasgos de identidad bien definidos; una sucesión de obstáculos, encadenados uno tras otro, que separan a los protagonistas de su objetivo y que añaden tensión a la trama; un constante goteo de humor que mantiene una agradecida ligereza respecto a los profundos temas que suelen abordar las películas del estudio de John Lasseter; un trabajo de dirección visual y de animación prodigioso; una banda sonora notable por cortesía de Thomas Newman; y, finalmente, una acertada combinación entre emociones complementarias, como la alegría, la tristeza, la rabia… (¿De qué me sonará esto último…?)

Eso sí, todo esto no es gratuito: la película, pese a ser una secuela vastamente superior a “Cars 2” o “Monsters University”, y casi entrar en competición directa con “Toy Story 2”, juega demasiado a lo seguro. Cualquiera que sea seguidor de los filmes de Pixar, conocerá a estas alturas “la fórmula Pixar”, una estructura común que, más allá de las numerosas diferencias que las separan, comparten casi todas las películas del estudio a nivel de estructura y storytelling. “Finding Dory” no solo es ninguna excepción, sino que puede resultar incluso un tanto previsible para cualquier espectador medianamente atento, que conozca los trucos de la factoría y no se deje engatusar por sus trucos y su capacidad de manipulación emocional.

Además, contradiciendo de raíz al mensaje en el que insiste el film, los autores juegan sobre seguro y se mantienen en su zona de comodidad… casi como incitados por el miedo a, accidental o intencionadamente, acabar creando algo tan profundo y desafiante para el pequeño espectador como “Wall-E” (una de las mejores obras creadas por Stanton), “Inside Out”… o la propia “Finding Nemo”. Por eso, no solo da la sensación de que han querido mantener la cinta “kid-friendly” (apropiada para el público más joven), sino que han evitado desarrollar en profundidad ciertos personajes, arcos argumentales y temas emocionales que, de haberse tratado con más tiempo y peso, hubieran añadido una resonancia muchísimo mayor de la que, en última instancia, tiene “Finding Dory”.

Además, no solo tuve la amarga sensación de conformidad de esta película en esos aspectos, sino incluso en el progreso del argumento. Y es que, pese a lo que la cinta pretende hacer creer, va siempre a lo fácil: cada vez que existe un callejón sin salida o una situación aparentemente irresoluble, los autores se sacan de la manga una solución que, de puro improbable (por muy divertidas que resulten), caen en el peligroso territorio del Deus Ex Machina. No es algo que jamás haya ocurrido en otras obras de Pixar, pero tengo la sensación de que aquí ha habido una cierta pereza narrativa, en ese sentido. ¡De hecho, hasta cuelan la frase “¡Siempre hay otra solución!” como justificación narrativa hacia estos Deus Ex Machina!

Que nadie me malinterprete: ésta es una buena película, muy agradable, y probablemente de lo mejor que se ha estrenado en 2016 en cuanto a cine de animación norteamericano. La disfruté de principio a fin, riendo en todo momento y sintiéndome implicado emocionalmente con los personajes principales y sus objetivos, quedándome boquiabierto ante la extraordinaria calidad de la animación, y regocijándome ante lo absurdamente recargado y espectacular que es el clímax del tercer acto. Sencillamente, mi nivel de exigencia hacia Disney/Pixar suele ser altísimo, y además hablamos de la continuación de una obra maestra como es “Finding Nemo”, una cinta repleta de escenas y gags memorables que además lograba resultar profunda e incluso trágica. “Finding Dory” comete el acierto y, al mismo tiempo, error de no jugar en la misma liga que su predecesora, de modo que sus aspiraciones por trascender son bastante bajas desde un principio. Esto la mantiene humilde y falta de pretensiones, y por ello desprende una ligereza que por un lado se agradece, pero por otro deja un sabor de boca agridulce.


De cualquier forma, como ya he dicho, si uno/a no es demasiado exigente, “Finding Dory” es una alternativa perfecta al calor del verano, y una opción inmejorable para ir al cine con o sin niños/as. Para quien quiera ver una verdadera obra maestra del cine de animación, compleja y liviana al mismo tiempo… ¿Todavía no habéis visto “Kaguya-hime no Monogatari (El Cuento de la Princesa Kaguya)”?


LO MEJOR: Una puesta en escena preciosista, cuyos colores, texturas y juegos de luz merecen ser admirados en pantalla grande; lo entretenida y agradable que resulta, y lo bien que juega con el espectador a lo largo de su metraje; ciertas escenas que logran tocar la fibra sensible; lo estrambótico y desfasado de su clímax; que, en general, es una digna sucesora de “Finding Nemo”, y cumple muy bien la fórmula Pixar.


LO PEOR: Cierto abuso de Deus Ex Machina y soluciones argumentales para salir del paso ante situaciones críticas; la agridulce sensación de que determinados personajes se podrían haber aprovechado y desarrollado muchísimo más; que Pixar es capaz de mucho más que esto, cuando se decide a salir de su zona de comodidad y de las imposiciones de Disney.



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Una de las niñas bailarinas de Bancaja publica un libro



Corría el año 2009 y se empezó a emitir en televisión este maravilloso anuncio:




Servidora que os escribe (La Perra Verde) quedó fascinada (y posteriormente por estos de Bud Spencer) y decidió disfrazarse se ellas en carnavales, haciendo al final un montaje basado en esta imagen:





Y ahora, en 2016... una de ellas me ha escrito ¡¡sí!! La más gordita (ojo, es ella misma la que se presenta así) me escribió hace poco en mi blog personal para dejarme el mensaje de que iba a publicar y presentar su primera novela.
Me pareció todo tan maravilloso, que no puedo menos que darle un poco de publicidad a la muchacha, así que os copipego el mensaje que dejó en mi muro.
Por cierto, obviamente, no puedo asegurar 100% que sea ella, pero después de mirar su perfil de Google + (la web social más molona y activa jamás creada), yo desde luego me lo creo, así que ¡suerte ex-niña bailarina de Bancaja! y si es un fake, el poder del "Born to be alive" te maldiga.

Hola! Soy Jessica, soy una de las niñas del anuncio de bancaja (la gordita jajaja) aunque mi trayectoria en teatro, cine y TV siguió adelante, mis inquietudes me han llevado a escribir una novela que espero llegar a plasmar en el cine, espero la colaboración de todos en la compra de mi novela porque se que os gustará tanto como el anuncio, la presentación de mi libro será el 17 de Junio en la plaza del Pradillo de Mostoles, madrid, de 17:00h a 20:00h y toda la informacion de la novela con algunos capítulos para eseguraros de que os gustará está aquí http://amor-rebelde9.webnode.es/ Espero veros a todos y tener vuestro apoyo en ese día tan especial Un Beso enorme!!!!!



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Warcraft: El Origen



Titulo: Warcraft El origen
Director: Duncan Jones
País: USA
Actores: Travis Fimmel, Robert Kazinsky, Ben Foster, Toby Kebbell, Dominic Cooper, Paula Patton, Daniel Wu, Clancy Brown
Año: 2016
Crítico: Blueberry









Valoración 






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Francofonía


 







Titulo: Francofonía
Director: Alexandr Sokurov
País: Francia
Actores: Louis-Do de Lencquesaing, Vincent Nemeth, Benjamin Utzerath, Johanna Korthals Altes, Jean-Claude Caër, Andrey Chelpanov
Año: 2015
Duración: 87'
Crítico colaborador: Tatiana Gómez


 Valoración:





Francofonía – Cuando el arte prevalece sobre la masacre


Trece años después de adentrarnos en el Museo Hermitage de San Petersburgo con El arca rusa (2002), Alexandr Sokúrov nos transporta de nuevo a los propios cimientos de uno de los museos más importantes de Europa: el Museo del Louvre. Sokúrov se permite hacer una mezcla de géneros que realmente no considero muy habitual... Francofonia es una composición entre documental de National Neographic (o de la 2, en el plano estatal), un drama político-bélico y una declaración de intenciones.

La historia se enmarca en el contexto del París de 1940, en plena 2ª Guerra Mundial. Con “documental” no quiero decir que toda la película sea en voz en off y hechos históricos, no; al menos no del todo. También existe ficción dentro de Francofonia, pequeños fragmentos en los que nace la historia de un productor (el propio Sokúrov) que da la espalda al espectador durante los 88 minutos de película. Este productor introduce una pequeña historia con un marinero llamado Dirk, con quien habla en determinadas ocasiones a través del ordenador pero de una forma muy difusa; puesto que Dirk se encuentra en alta mar tratando de llevar unos contenedores valiosísimos en los que hay diversas obras de arte. Todo ello es una metáfora sobre la existencia del arte en un gran océano embravecido que es el mundo.


Precisamente este es el tema en cuestión de Francofonia, la lucha por mantener el arte vivo, pero claro, esto no sólo depende de los museos y de los propios dueños de los mismos… aquí entra otro tema que se plasma inevitablemente en toda la película: la política. Sí, la política, esa gran cabrona que mete sus narices en algo tan bello y tan “puro” como el arte. La película cuenta esta relación entre el dueño del museo del Louvre en 1940, Jacques Jaugard; y el conde Franz Wolff-Metternich, un francés muy francés (palabras textuales) y un influyente hombre de la Alemania nazi. ¿Y qué puede llegar a unir a un “gabacho” con un nazi? Exacto, el arte.

Tanto Jaugard como Metternich tienen un único objetivo que les une a pesar de ser de bandos contrarios: preservar el patrimonio artístico del Museo del Louvre, un lugar emblemático no sólo para los franceses; sino para Europa entera. La lucha por salvar el arte en un mundo de destrucción y constante desolación enmarca toda la película en un enorme catálogo de obras pictóricas imposibles de obviar. La continua búsqueda de la preservación de la cultura es el motor dramático de estos dos personajes que parecen muy distintos; y gracias a ellos aún a día de hoy podemos visitar ese maravilloso museo con miles de obras… impecables.



Pero no todo es maravilloso en esta película, no todo es impecable, hay pequeñas manchas que emborronan la armonía de Francofonia. Esas manchas son las apariciones de Napoleón
Bonaparte y de Marianne (quien representa los valores de la República Francesa en el cuadro de “La libertad guiando al pueblo”, de Delacroix), puesto que aunque anteriormente aparecen personajes históricos en fotografías mugrientas y antiguas; en estos dos casos en concreto deja de ser verosímil. Estos dos personajes SOBRAN de una forma indudable, porque más que apoyar y cimentar los valores que Sokúrov ha intentado plasmar en la película; hacen pensar al espectador y no de una forma muy buena… A mí, personalmente, me recuerdan a las recreaciones de Cuarto Milenio; que igual terroríficas no son mucho, pero en mi opinión son bastante patéticas.



Una de las cosas que más me ha sorprendido de Francofonia es el montaje maravilloso, ese toque de otra época, esos colores viejos; secos, tristes. Tampoco puedo dejar de alabar que esa voz en off que permanece durante casi todo el filme inste al espectador a reflexionar sobre la verdadera importancia del arte, sobre los cimientos y las revoluciones que tuvieron que llevarse a cabo; sobre preservar algo tan estimulante como es el arte.

Una vez más lo ha vuelto a hacer, señor Sokúrov; y ojalá no deje de sorprendernos nunca



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Purgatorio











Titulo: Purgatorio
Director: Pau Teixidor
País: España
Actores: Oona Chaplin, Sergi Méndez, Andrés Gertrudix, Ana Fernández
Año: 2014
Duración: 85'
Crítico colaborador: Francisco Collado

Valoración:






Opera prima cuyo peso recae totalmente sobre Ona Chaplin, desarrollada en un malsano ambiente. Pieza de cámara de atmósfera opresiva e incomoda que destila sabor a cortometraje. El director ya había demostrado su capacidad para este tipo de narración en el corto Leyenda. En esta obra nos trasladamos a un edificio de apartamentos, apartado del centro urbano, casi deshabitado, ya que acaban de entregar las llaves. Aquí como en una especie de “huis clos” polanskiano, un piso claustrofóbico, en un difícil “toru de force”, ya que exceptuando un garaje, es espacio único y omnipresente durante la narración. La joven pareja protagonista ha sufrido recientemente una tragedia, la perdida de un hijo. Cuando su vecina (eficiente Ana Fernández) le deja a cargo a su hijo para ir la hospital, la protagonista ignora el componente psicópata de la criaturica, que transmite ansiedad a su alrededor y momentos de verdadera incomodidad, como las conversaciones nihilistas en el sofá o la precoz sexualidad que muestra el infante. Pronto el guión se abre camino entre lo fantástico y lo psicológico, utilizando para crear inquietud la banda sonora compuesta por Aaron Rux, y el sonido directo. Con este film, el catalán se suma a la, ya larga lista de cineastas que han decidido adentrarse en el género fantástico o de terror, con resultados notables. Aménabar, adicto al género desde Tesis, Balagueró, con la inquietante Los Sin Nombre o la siniestra Darkness, el Intacto de Juan Carlos Fresnadillo, la estilizada El Orfanato de Bayona, una rareza como Nos Miran de Norberto Lopez Amado, sin olvidar Memorias de un Angel Caído (1997), de Fernando Cámara, entre otras incursiones en el mas acá. Después de recibir el Premio del Público al mejor cortometraje en San Sebastián o el Premio del Jurado en el Fantasia Internacional Fail Festival de Canada, este ayudante de dirección se adentró en los terrenos del cine con mayúsculas. La propuesta de Teixidor tiene aún el sabor de lo primerizo, junto a la espontaneidad exenta de anclajes al mercado.



En su contra, la sensación de cortometraje engordado y alargado, en la que consigue navegar sin zozobrar. Las bases son las interpretaciones de Ona Chaplin y el joven Sergi Méndez. La involuntaria canguro Marta tiene que hacerse cargo de un desconocido que se comporta de forma asocial, enfermiza, y crea tensión sexual a pesar de su corta edad.

El miedo entra en su vida cuando el joven sociópata dice que hay otro niño en la casa, al que puede ver y habla con él, y describe al hijo fallecido. Hay economía de medios, salvada con una capacidad de crear ámbitos imprescindible en el fantástico menesteroso, y un hábil juego de muñecas rusas que nos impide saber hasta el último instante, si el delirio habita en la mente enferma del sicoteenager o se trata de un film de casa encantada al uso. Buen uso de la oscuridad y los encuadres, sin perder el aroma a cortometraje. Nuevamente aparece el espejo como puerta hacia otros mundos (Dark Water, El otro lado del Espejo (2003) Reflejos (Kiefer Shutherland), y puente de acceso hacia seres amados (o criaturas impresentables). Carente por completo de factor hemoglobínico, la única sangre es la de Marta cuando se corta al preparar frenéticamente un sándwich. Es ahí donde se encuentra el quid de la narración, la capacidad de ir irritando progresivamente a espectador, a pesar de los reducidos decorados (o por esto mismo) e introducirle a pulso en un mundo de inquietud y zozobra, donde hay que preguntarse como reaccionaríamos ante una situación similar. Hubiera preferido un final menos acomodaticio, más febril, incluso perverso, para este espartano poema de la cotidianeidad rota por ajeneidad (en verso). Una banda sonora ambiental, ecléctica, intensa. Un ambiente opresivo, insano. Un manejo hábil de los mecanismos del género. Esto es lo que hay. Purgatorio es una rareza en el panorama actual, una "rara avis", no redonda, con algunos lugares comunes y alargada en exceso (como corto hubiera sido perfecta) pero que deja entrever; y desear; un aliento fresco en próximas producciones de este director. Savia nueva. Bienvenido al lado oscuro.



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Eddie el Águila










Titulo: Eddie el Águila
Director: Dexter Fletcher
País: USA
Actores: Taron Egerton, Hugh Jackman, Christopher Walken, Matthew Brandon, Ania Sowinski, Mads Sjøgård Pettersen, Tony Paul West, Marc Benjamin, Rune Temte, Tomasz Dabrowski, Austin Burrows
Año: 2016
Crítico Colaborador: Tatiana Gómez

Valoración:






EDDIE THE EAGLE – A veces hay que escuchar al niño que llevamos dentro.


En primer lugar, antes de catalogar la película en cuestión como “de deportes” tengo que deciros que es mucho más que eso, yo odio los deportes con toda mi alma –entre otras cosas porque no tengo el don para ellos- pero he de reconocer que Eddie the Eagle es algo más que eso; creo que es mucho más. Dicho esto, entramos en la película de lleno. Ante todo una historia de auto-superación en la que desde un comienzo queremos confiar en Eddie, en que consiga su objetivo principal: llegar a ser un gran atleta. El objetivo del personaje va cambiando a lo largo de la película, pero siempre en la misma línea de ser un gran deportista. Ya en el arranque el espectador se da cuenta de que Eddie es un chico especial, miope y patizambo que trata de seguir adelante con su sueño de ser un gran atleta a pesar de que el mundo entero esté en contra de su total realización.

Desde pequeño, Eddie no obtiene ningún tipo de apoyo y a lo largo de su camino hasta las olimpiadas de los juegos de invierno, se encuentra con más barreras que los demás competidores a los que se tendrá que enfrentar. Todo va en su contra, hasta que aparece Bronson Peary (Hugh Jackman), un ex atleta de saltos de esquí, quien le intentará guiar en su camino como su buen Obi-Wan Kenobi (Star Wars); aunque desde el primer encuentro sea como todos los demás y no pueda confiar en él por motivos obvios.



Los largos y abiertos planos de las pistas de esquí y la actitud de cowboy “malote” de Bronson permite al espectador –casi sin querer- transportarse al lejano Oeste; más específicamente al Monument Valley y los peligros de los grandes clásicos del Western. Más concretamente me refiero a El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962), con el crepuscular John Wayne y el pusilánime James Stewart. Sin duda alguna Bronson Peary podría compararse con el personaje de Tom Doniphon (John Wayne) y a Eddie Edwards con el “blandito” de Ransom Stoddard (James Stewart). Me ha sorprendido bastante darme cuenta de esta conclusión mientras veía Eddie the Eagle –creo que bien fundamentada-, sin duda ha sido una sorpresa muy grata; y creo que la mayoría de espectadores cinéfilos estaréis de acuerdo conmigo. La trama principal de la película es de aprendizaje y superación, lo que permite que nos identifiquemos desde un primer momento con el pobre de Eddie, porque… ¿quién no ha tenido un sueño alguna vez?, ¿quién no ha sido apaleado por sus propios padres al intentar algo aparentemente imposible?... Bien, si este ha sido vuestro caso (y creo que el de la mayoría de la gente), Eddie the Eagle os encantará.



Por supuesto, a pesar de ser muy emocionante el ver cómo Eddie trata de conseguir su objetivo de ser el mejor saltador de esquí del mundo (o mínimo de Gran Bretaña); la trama no sería nada sin los indudables fracasos antes del triunfo; puesto que no resultaría en absoluto sorprendente si no hubiese ascenso y caída del personaje protagonista. Eddie tendrá que comer mucha nieve hasta alcanzar su sueño. Siempre se dice que para que el objetivo de un personaje nos importe de verdad, éste debe sufrir de sobremanera por conseguirlo; y cuanto más le importa al protagonista, más le importa al espectador. En el caso de Eddie, se planta su objetivo a los pocos minutos del arranque del filme, cuando Eddie aún es un niño pequeño e indefenso con problemas físicos, por ello desde el principio la historia engancha; cuando ese pequeño Eddie nos conmueve con lo claro que tiene su futuro, su sueño; por encima de todo.


Eddie the Eagle es una película de lo más entrañable en la que no puedes dejar de sentir que tienes algo en común con el niño al principio, y con el hombre en el que se convierte en el arduo camino para conseguir su sueño, cueste lo que cueste.



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DOOM




Crítico: Blueberry

Ya es Mayo, si, Mayo de 2016 y como el nuevo Doom ya esta aquí.











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Gira del musical Mamma Mia! por España



Si no vas a los musicales, los musicales vendrán a ti. Primero empezó a girar por España "Sister Act", al cual acudimos, ahora se paseará por nuestra geografía el longevo musical "Mamma Mia!", dedicado a ABBA y del cual se ha hecho también adaptación cinematográfica.
Como protagonista, volvemos a tener a Nina, la cual ha estado casi todos los años desde 2004.

El musical ha sido visto en Madrid por millones de personas, y promete agotar las entradas en todas las ciudades que visite.

Aquí podéis consultar las ciudades, fechas y el precio de las entradas.




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Sorteo 3 entradas dobles preestreno Eddie El Águila en Barcelona



Somieres ¡nuevo sorteo! aún está coleando el sorteo de las entradas de X-Men y ya os ofrecemos otro. En la imagen encontraréis todos los pasos a seguir:







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Alberto Tarín, ex de Seguridad Social vuelve fusionando a Bach con el reggae



Gracias a Madu Madu comunicación nos hacemos eco de esta noticia:

Alberto Tarín, ex componente del legendario grupo de rock Seguridad Social y compositor de las conocida canción “Quiero tener tu presencia”, lanza “Aire”, su nuevo adelanto musical. Un tema que combina la popular suite “Aire para cuerda en Sol” de J.S Bach con el ritmo místico del reggae y con el que pretende acercar la música clásica al público joven.

“Aire”, una de las piezas más famosas de la música barroca de Bach, suena en esta ocasión con ritmo jamaicano, fruto de la inspiración del trabajo con legendarios cantantes y artistas caribeños como Rita Marley, Vin Gordon, BB Seaton, Derrick Morgan o Leonard Dillon buscando un estilo único que traspase fronteras. “Mi pasión por el sonido reggae se inició a principios de los 80, coincidiendo con la eclosión de Bob Marley. “Aire” es una vuelta a la música de Bach, con aires místicos africanos, algo que nadie había hecho hasta ahora”, apunta Alberto Tarín. 
Su nuevo lanzamiento supone la unión entre la solemnidad del compositor alemán con el contagioso ambiente sonoro Jamaicano. Una invitación a las emociones y al movimiento.
El nombre de Alberto Tarín, se asocia a uno de los solistas más importantes de nuestro país ya que ha contribuido a la música popular española durante más de 25 años, tocando y componiendo para algunos de los grupos y cantantes más famosos de la escena musical como Mecano, Raimundo Amador, Lolita Flores o Seguridad Social.




Sobre Alberto Tarín
Alberto Tarín, nacido en 1961 en Valencia (España), ha contribuido a la música española durante más de 25 años, tocando y componiendo para algunos de los grupos y cantantes más famosos de la escena musical española: Mecano (1989), Jah Macetas (1990- 1996) Seguridad Social (1991-1997), Rafa Villalba Chiquetere (1994) , Palabra de guitarra (1995), Raimundo Amador, Lolita Flores (2002) entre otros. Como artista en solitario publicó Coraje (1997) con Warner Music, donde demuestra un acercamiento a varios estilos y ritmos diversos.

Internacionalmente el reconocimiento ha llegado cuando una de sus canciones fue incluida en el CD de compilación “Guitar music for small rooms vol.2 (Warner Canadá – 2001) entre otros grandes guitarristas como Wes Montgomery, George Benson, Eric Clapton, Carlos Santana, Ry Cooder, Larry Carlton, estando 8 semanas en las listas canadienses.
Actualmente, trabaja con su banda Alberto Tarín y Orquestra.



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Ara Malikian 15 Symphonic gira España



El violinista español de origen libanés Ara Malikian girará por España en la segunda mitad de 2016 con 5 conciertos sinfónicos después de presentar su nuevo disco "15".
Las ciudades que acogerán el espectáculo son Málaga, Madrid, Valencia, Santander y Zaragoza. Las fechas y el precio de las entradas pueden ser consultados en este enlace.

Éste virtuoso del violín se ha atrevido a cosas tan dispares como a ser colaborador de concursantes del programa "Pasapalabra" o hacer junto a Yllana el divertido espectáculo "PaGAGnini", en el que en clave de humor, hacían gags con la música del clásico compositor italiano.





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La gira de "Cuarto Milenio" llega a Valencia



 La gira de "Cuarto Milenio" llega a Valencia, aterrizando en el Teatro Olympia.

Un evento único, con la participación de Iker Jiménez y Carmen Porter, para poner en común experiencias con los asistentes. Iker viste así del más puro misterio cada ciudad que visita, acercando a los fans de lo desconocido muchos de los enigmas con los que se ha topado en su larga relación con el misterio. 
En cada uno de estos encuentros los asistentes viajarán con él a través de la palabra, de la sensación, de la música y de la imagen a la esencia del misterio. Una experiencia que no podrá ser grabada ni difundida. Un encuentro personal, único e inolvidable, en el que los asistentes podrán preguntar a Iker, cara a cara, lo que siempre quisieron saber. Las noches del Misterio no son un programa de televisión en vivo, ni uno de radio, ni una conferencia. Más allá de todo convencionalismo, son una nueva experiencia de comunicación entre Iker Jiménez, Carmen Porter y los asistentes a una noche mágica. Las historias, los sucesos que jamás se contaron en Cuarto Milenio, y las imágenes y la música entrelazados provocan un efecto de auténtico viaje al epicentro de lo desconocido. Los lugares elegidos se convierten en auténticas naves donde lo documental y lo sensorial son pilares básicos para una experiencia que, según las miles de personas personas que lo han vivido, resulta transformadora. Además el público, en debate abierto, tiene la oportunidad de preguntar todo aquello que siempre quiso saber.





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