Enfrentados



Título: Enfrentados
Actores: Arturo Fernández, Bruno Ciordia
Duración: 125' aprox (sin intermedios)
Fecha representación: 3 de febrero al 20 de marzo
Ciudad: Valencia
Lugar: Teatro Olympia
Precio: 16 a 26 euros
Crítico: La Perra Verde


Ay, señoras y señores, que desasosiego, que desazón ¿el motivo? pedí con gran alegría e ilusión acreditación para esta obra esperando ver una casposidad, algo tirando a mis amados Bertín Osborne y Arévalo, y sin embargo, tamaña decepción ha sufrido servidora al encontrarse una obra de teatro "normal". Pero ahora, una vez ya repuesta por no haber visto una oda a Intereconomía, me encuentro con fuerzas para traeros mi crítica.

"Enfrentados" es una obra de teatro en la que sólo encontraremos dos actores, al veterano Arturo Fernández y a Bruno Ciordia, pero que está apoyada con audios pregrabados que simulan, o bien preguntas de los feligreses, o bien llamadas de teléfono.

A nivel visual, la escenografía es espectacular, sobre todo para una obra tan minimalista en su ejecución. Tenemos dos estancias, ambas con paredes que ocupan todo el escenario: primero vemos la iglesia, compuesta por un púlpito, altar, vidrieras y cuadros barrocos. Luego vemos el despacho del cura, en el que encontramos una biblioteca, figuras sacras y un escritorio.

A lo largo de la obra se tocan, con bastante buen gusto (contra todo pronóstico por mi parte), diversos temas políticos y sociales de mayor o menor actualidad dentro y fuera de la iglesia, entre otros, el sacerdocio de las mujeres en la iglesia católica, matrimonio de sacerdotes e incluso matrimonio gay.

En mi mente, esto iba a ser un festival de la ranciedad, en el que Arturo Fernández se iba a pasar las dos horas despotricando como si estuviera en "El cascabel al minino en el H2O", pero sea porque es una adaptación de una obra, o porque no se han dejado llevar, el resultado está bastante alejado de mi sueño inicial. A lo largo de la obra podemos ir viendo diversas charlas teológicas, donde se enfrentan los clásicos estereotipos de "el joven impetuoso" y "el anciano conservador pero sabio y entrañable", y todas ellas, llevadas con mucha dignidad e intentando huir de maniqueísmos y resoluciones obvias, mezclando momentos de humor con otros de drama.

La actuación de Bruno Ciordia me pareció más que correcta, y Arturo Fernández no tiene ningún problema en meterse en un papel que parece creado a su medida.

Y hablando de Arturo Fernández, que envidia de señor, todo un figurín perfectamente erguido y flexible como un junco a sus casi 87 años, y haciendo gala de una memoria perfecta. Eso pensábamos yo, y las cientos de señoras estupendas con abrigos magníficos que ocupaban el teatro, de hecho, vi una señora que debería ser melliza de Pitita Ridruejo (arriba me podéis ver en los brazos de Nati Abascal, en lo representa una dramatización del evento).

Una recomendable obra de teatro que al final no es lo que parece que un principio será.




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El renacido (The Revenant)





Título original: The Revenant
Director: Alejandro Gonzalez Iñarritu
País: USA
Actores: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter, Forrest Goodluck, Paul Anderson, Kristoffer Joner, Joshua Burge, Duane Howard, Melaw Nakehk'o, Fabrice Adde, Arthur RedCloud, Christopher Rosamond, Robert Moloney, Lukas Haas, Brendan Fletcher, Tyson Wood, McCaleb Burnett
Año: 2015
Duración: 156'
Crítico colaborador: Mary






Valoración:





El renacido: Leo, el superviviente


Al César lo que es del César. Y a DiCaprio su Oscar ya. Otra cosa es que se lo merezca realmente en esta película o no. Que nadie se equivoque, DiCaprio hace un estupendo papel. Aprueba con nota alta, pero no se lleva el sobresaliente que sacó con El lobo de Wall Street o la matrícula de honor que se llevó con ¿A quién ama Gilbert Grape?. Alejandro González Iñárritu le ha regalado un protagonista que está a la altura del actor, y una historia de supervivencia, de venganza, de honor, de sangre y de injusticias. y todo en la más agreste y ruda naturaleza. 


La acción se sitúa en la América de 1820. Una expedición va hacia el oeste norteamericano donde habitan tribus indias. Uno de los exploradores de Hugh Glass (DiCaprio) es atacado por un oso, y sus compañeros le dan por muerto. Glass queda desvalido en medio del frío dentro de un territorio que no puede ser más hostil. Peor él aguanta, con voluntad y cegado por la venganza.

La cinta dura dos horas y cuarenta minutos. Hay muy poco guion, pero mucho efecto visual. La belleza bruta traspasa la pantalla en todo momento. el que dirigió el año pasado Birdman compone un descarnado cuadro a la perfección, lo que no le quita densidad que a veces se vuelve en su contra. A más de un espectador le costará aguantar tanto metraje. Y eso que su arranque no puede ser más apetecible y poner al público más en situación. Iñárritu firma poniendo todos los recursos estilísticos para emanar poesía a través de la pantalla. Con metáforas y comparaciones en su argumento, peleas hiperbólicas (no pueden ser de otra forma) y anáforas bien justificadas dentro de esa supervivencia. Parsimonioso, eso sí. 


Los secundarios agrandan el rol del principal: Domhnall Gleeson, Will Poulter (ese chaval que conocimos en Narnia y hace poco en Somos los Miller), pero sobre todo Tom Hardy sale descomunal convertido en hombre sin escrúpulos. Uno de los mejores villanos de los últimos años.
Y cómo no, mención merece el aliado de Iñárritu, Emmanuel Lubezki es el gran artífice de esta proeza. Conocido del director también ha trabajado con otro paisano suyo de renombre, Alfonso Cuarón, y con realizadores tan dispares como Tim Burton o Terrence Malick. Aquí Lubezki compone una fotografía que recegoe toda la potente puesta en escena, grisácea, terrosa y mugrienta.



DiCaprio tiene mejores actuaciones en su haber. Pero el año pasado Julianne Moore se hacía con su merecida estatuilla por ese telefilme simple llamado Siempre Alice. La Academia ha tenido momentos en los que la nostalgia no ha ablandado su corazón (el año pasado Michael Keaton se quedó sin él, al igual que la dolorosa edición de 2004 que Bill Murray se fue con las manos vacías). Pero a Leo se lo deben y se hará con él seguramente.



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La verdad duele









Título original: Concussion
Director: Peter Landesman
País: USA
Actores: Will Smith, Gugu Mbatha-Raw, Alec Baldwin, Eddie Marsan, David Morse, Stephen Moyer, Luke Wilson, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Albert Brooks, Bitsie Tulloch, Matthew Willig, Paul Reiser, Richard T. Jones, Mike O'Malley, Arliss Howard
Año: 2015
Duración: 123'
Crítico colaborador: Mary


Valoración:





No sólo Will Smith. También Samuel L. Jackson, Michael B. Jordan entre otros. Mucho ha dado de qué hablar las nominaciones de los Oscar de este año al no haber actores de color entre los aspirantes a las estatuillas. Tanto que ha tapado el trabajo de Smith en La verdad duele, que dirige Peter Landesman.

La cinta repasa el caso real del doctor Bennet Omalu, un forense que trató los casos de conmociones cerebrales que causaron daños a varios jugadores de fútbol americano, y que llevó a muchos de ellos al suicidio. El médico verá cómo las altas esferas del deporte intentarán desacreditarle de sus investigaciones.


Al actor de Ali le acompañan actores como Alec Baldwin, Luke Wilson o Eddie Marsan. Todos se inmiscuyen en un tema doloroso, pero que por desgracia no se traduce en película desgarradora. Will Smith desarrolla un protagonista que no reluce tanto como otros. El problema es que la historia se queda en eso: un -relevante- caso que según los matices que se den, quedará en una historia memorable o en un mero telefilme. Desafortunadamente, aquí se ha dado la segunda opción. Es el problema del biopic, que a no ser que se le trate con cierto esmero, quedará como una historia para después de comer.


La historia se sigue bien pero el guion, escrito también por Landesman, se ha hecho de manera mecánica. Sus dos horas se desarrollan de manera lenta haciéndola poco digerible. El montaje combina imágenes de archivo y mantiene un esquema estándar que no aporta novedad ni carisma a la cinta. 


Eso ha sido el verdadero problema de la historia, pasar desapercibida, a la que las polémicas de las nominaciones la han nublado más, algo que ya le hace flaco favor. Demasiada expectación para una historia que bien merecía más alma en su trasfondo.



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Pesadillas









Título original: Goosebumps
País: Estados Unidos
Director: Rob Letterman
Actores: Dylan Minnette, Odeya Rush, Amy Ryan, Jillian Bell, Jack Black, Ryan Lee, Steven Krueger, Larry Mainland, Jeremy Ambler, Ken Marino, Halston Sage
Año: 2015
Duración: 103'
Crítico: Harkness


Puntuación:






Muchos de nuestros lectores recordarán la mítica serie de libros Goosebumps, más conocida en nuestro país como Pesadillas, una serie de novelas de terror dirigida a niños y pre-adolescentes, con títulos tan llamativos como Un día en Horrorlandia, La noche del muñeco viviente, Sangre de monstruo, Los espantapájaros andan a medianoche... el autor, R. L. Stine, fue en su momento lo más parecido a un Stephen King de la literatura infantil, un individuo cuyo humor podría ser considerado como bastante negro, que escribía sus novelas como churros y que acojonó a una generación entera de jóvenes lectores allá por los 80 y 90, hoy en día potenciales nostálgicos. Llegó a hacerse incluso una serie de televisión inspirada en los libros, de una calidad por cierto bastante discutible.

Y como la nostalgia vende, y no sólo eso, está a la orden del día, llega a nuestras pantallas una película como la que nos ocupa, un divertido homenaje a aquella serie literaria que convirtió al autor en todo un superventas (mérito tiene, sin duda, pese a lo tontorrón de sus historias, calcadas unas de otras la mayor parte de ellas). R. L. Stine aparece aquí personificado por la figura de Jack Black, quien deberá hacer frente junto con un grupito de chavales, de esos que se meten donde no deben, nada menos que a un ejércido de monstruos, fantasmas y demás seres surgidos de su propia y oscura imaginación, a los que un buen día les da por cobrar vida...





Como película, Pesadillas recoge el testigo del cine infantil y juvenil tan en boga en los ochenta (el primer título que se me viene a la memoria es Los Goonies, pero también, e incluso más todavía, el posterior en el tiempo Jumanji), ofreciendo aventurillas, fantasía y comedia con un punto de “terror” (esto último entre comillas, es decir, entendiéndose terror a modo de broma). Ni inventa nada nuevo, ni logra grandes resultados en lo que se propone, siendo una película más bien inocua y destacable, como mucho, para ver una tarde de sábado. El sentido del humor tampoco es nada especialmente destacable, como mucho puede considerarse simpático, autoconsciente y con cierto encanto, agradeciéndose la presencia de un impagable Black haciendo de R. L. Stine.

Los chavales cumplen y ya, pues lo que tienen entre manos no llegan a ser personajes propiamente dichos, sino una plantilla con los estereotipos habituales; no en vano la idea es llevar a la pantalla los mismos clichés y situaciones de los libros. Los gags más inspirados son, así pues, aquellos que parodian desde el respeto la obra de Stine (por ejemplo, el famoso giro final que introduce siempre al final de sus relatos). De entre toda la galería de invenciones macabras que pueblan sus páginas, nos quedamos con Slappy, un muñeco de ventrílocuo con vida propia y “con complejo de Napoleón” (palabras textuales) que se yergue como líder de todas las demás criaturas.





Lo más negativo que podría achacarse a ésta Pesadillas sería, a mi manera de ver, cierto exceso de sentimentalismo y una galopante falta de personalidad, pues tal vez podría haberse sacado más jugo de la mitología “pesadillesca”, de haberse renunciado a unos moldes demasiado convencionales, que por otra parte, no dejan de ser un peaje necesario dada la naturaleza de la propuesta. Un servidor, sin embargo, no ha podido evitar salir del cine con una cierta sonrisa nostálgica pese a todo, y eso que soy el primero en ladrar y ladrar contra el tremendo bombo dado a cualquier muestra de cine actual cuyo principal reclamo sea esa idea de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.


 ¿Es cosa mía, o Slappy se parece un poco aquí a Ramón García?



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Spotlight

 






Título original: Spotlight
Director: Thomas McCarthy
País: USA
Actores: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery, Stanley Tucci, Brian d'Arcy James, Gene Amoroso, Billy Crudup, Elena Wohl, Doug Murray, Sharon McFarlane, Jamey Sheridan, Neal Huff, Robert B. Kennedy, Duane Murray, Brian Chamberlain, Michael Cyril Creighton, Paul Guilfoyle, Michael Countryman
Año: 2015
Duración: 128'
Crítico colaborador: Horacio Applegate

Valoración:





Reconozco sin pudor que puedo pecar de falta de objetividad al valorar una película como Spotlight, ya que el cine sobre el mundo del periodismo me chifla desde niño, tanto si se aborda desde sus aristas más cínicas (esa Primera plana de Wilder retorciendo aún más lo ya tratado por Milestone en Un gran reportaje y Hawks en Luna nueva o, posteriormente y con menos tino, por Kotcheff en Interferencias), como si se hace desde su lado más heroico (ahí están Woodward y Bernstein en Todos los hombres de presidente destapando el “caso Watergate” con evidente vocación de servicio y encomiable ética profesional). Huelga decir que Spotlight remite en mayor medida a este último modelo que a otros menos honrosos en lo que a la visión del oficio se refiere.

Quizá este sea uno de los pocos reproches que se le pueda hacer a la película de McCarthy: presentarnos la tarea del reportero casi como si de un superhéroe Marvel se tratara. Aunque, siendo el objeto de investigación una trama de pederastia anidada en el seno de la iglesia católica en la muy tradicional Boston, puede que este tratamiento épico no ande del todo desencaminado.




La narrativa fílmica es eminentemente clásica, remitiendo también al cine político y de denuncia setentero en cuanto a tono y ritmo. Tenemos un equipo de cuatro periodistas de investigación (Michael Keaton liderando a Mark Ruffalo, Rachel McAdams y Brian d’Arcy James) que funcionan con cierta libertad dentro de la estructura del prestigioso The Boston Globe, tenemos un Asistente de Editor de apellido ilustre y sobrado pedigrí (John Slattery haciendo de Ben Bradlee Jr.) y tenemos a un nuevo Editor (Liev Schreiber interpretando a Marty Baron) empeñado en rescatar lo que parecía un aislado asunto de abusos sexuales por parte de un cura. Una vez iniciada la investigación, los derroteros que esta va tomando podrían poner en jaque los asentados cimientos sobre los que se sustenta la jerarquía católica en la ciudad, involucrando no solo a víctimas y victimarios, sino también a todas las fuerzas vivas.

Con ser importante la trama investigada, mucho más parece serlo a ojos del director poner el acento en la necesidad de contar con un Cuarto Poder independiente y emancipado, máxime en una época (la investigación data de 2001) donde la pujanza de internet ya era vista como una amenaza y el oficio parecía un tanto devaluado en lo referido a su ascendiente social y capacidad de influencia. Hay jefes osados dispuestos a meter el dedo en la llaga que no se arredran ante las dificultades de la misión, hay mandos intermedios dispuestos a apostar por sus equipos y enmierdarse con ellos (no sin ciertas reticencias y flaquezas de ánimo) y hay una tropa con el bolígrafo y la libreta como armas que no necesita ser jaleada para ir al combate por muy poderoso que sea el enemigo. Y, dando vida a todos ellos, hay un elenco actoral muy potente, donde resulta difícil destacar a unos sobre otros (aunque las nominaciones han tocado con su varita a Ruffalo y McAdams), pese a los nombres de tronío que lo pueblan: los ya citados más Stanley Tucci y Billy Crudup, como sendos abogados en distinto lado de la barricada.




Uno de los aspectos mejor tratados en la película es la presión ambiental a la que los miembros de The Boston Globe se ven sometidos para que cejen en su investigación o la reconduzcan hacia un perfil más bajo que no desemboque en un gran escándalo, primero de manera más sutil y soterrada y luego de manera más directa. Esta presión se ejerce desde la jerarquía católica (véase la primera reunión entre el cardenal y el nuevo editor o las constantes alusiones a la condición de judío de este), pero también desde otros ámbitos, como el educativo o el judicial.

La Iglesia, claro está, no sale bien parada en sus complicidades y ocultamientos, pero la película no cae en el maniqueísmo, ya que los espurios intereses de ciertos sectores de la abogacía o la ceguera, voluntaria o negligente, de los medios de comunicación tampoco quedan indemnes.

Por encima de estas miserias retroalimentadas que impregnan prácticamente a toda la sociedad, bien por acción o bien por omisión, emerge un oficio retratado como profesión de riesgo, que anula vidas privadas y familiares, competitivo hasta lo inmisericorde, sometido al imperio de lo noticiable (el reportaje se pospone y retrasa tras los atentados del 11-S) y con más sinsabores y fracasos que éxitos. Tan es así que en la película no llegamos a ver las mieles del triunfo ni los premios obtenidos.

Seis nominaciones a los Oscar que se me antojan merecidas, por tratarse de buen cine que reivindica el buen periodismo, el necesario, ese que al día siguiente sirve para algo más que envolver un periquito muerto.



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La Quinta Ola




Título: La Quinta Ola
Titulo Original: The 5th Wave
Año 2016
Duración 112 min.

País Usa
Director : J. Blakeson
Reparto: Chloë Grace Moretz, Nick Robinson, Alex Roe, Liev Schreiber, Maika Monroe, Zackary Arthur, Gabriela Lopez, Lindsey Elizabeth, Michael Beasley, Oona Laurence, Cade Canon Ball, Flynn McHugh, Geoffrey Kennedy, Matthew Zuk, Charles Green
Crítico Colaborador: J.J Bonal





Valoración:




Buenos días. El miércoles me tocó cubrir el pase de la adaptación de la novela de Rick Yancey, “La Quinta Ola”. Tras cubrir la última entrega de “Los Juegos del Hambre”, creí que me tocaría ver algo más potable. El tráiler prometía mucho y creo que su director haría bien en meterse a político, en serio. Tiene madera.

El argumento de la película, aunque manido, plantea un enfoque novedoso: Por enésima vez los alienígenas atacan la tierra, sin embargo en esta ocasión en vez de lanzar a sus tropas a un ataque frontal directo, prefieren ir aniquilando a la humanidad en sucesivas olas sin tener que arriesgarse a un enfrentamiento abierto con nuestra especie. Primero anulan nuestros sistemas de energía y telecomunicaciones. Después desencadenan una serie de desastres naturales en las costas. Acto seguido extienden una pandemia entre la población y finalmente se infiltran entre nosotros para ir cazándonos uno a uno. (En plan “los ladrones de cuerpos”)

La última ola está por llegar y es entre esos dos ataques, la cuarta y quinta ola, donde se nos presenta la acción, en que Cassey, la protagonista, busca reunirse con su hermano pequeño Sam mientras este se encuentra en una base militar al mando del coronel Vosh, donde el gobierno de los Estados Unidos se dispone a hacer frente al invasor.



Parece que el cine para adolescentes ya solo puede hacerse de idéntica forma: Protagonista femenina y personajes absolutamente planos y calcados entre si, en los que nuestra heroína de turno se abre camino hasta el último acto sin prácticamente despeinarse ni ver corrido su rímel (literalmente, me gustaría saber la marca de maquillaje que tanto va a triunfar en el apocalipsis según todas estas películas, para invertir en su empresa y hacerme de oro). Todo ello aderezado de diálogos ñoños y manidos, donde lo que importa es como el amor adolescente todo lo puede.

No es que la película no sea entretenida, al contrario, posee una gran y saludable cantidad de sorpresas y giros argumentales sin perder su ritmo y está rodada de forma muy correcta. Incluso han sabido plasmar perfectamente la personalidad de Cassey, como la clásica adolescente en plena edad del pavo e hija buena para la que la mayor desgracia es la desaparición de la cobertura en su móvil sin que desees asesinarla por superficial. Aunque inicialmente poco presentado como personaje, un par de flashbacks y conversaciones se encarga de hacerlo de mucha mejor manera que otros muchos directores veteranos (JJ Abrams). El rodaje en si mismo correcto, un par de escenas cámara en mano sin que el técnico sufra de parkinson, una buena fotografía y escasas escenas a oscuras. Pero no basta, ni de lejos. No engancha ni convence, me ojeé la novela en la que se basa y francamente, entiendo que si bien es muy fiel a los aspectos principales, hay escenas de vergüenza ajena, sobre todo a partir del último tercio del film. En algunas escenas que se suponía que eran normales (ni serias, ni comedia) la gente se reía, y en las que eran de sonrisa había ya carcajadas. Y el final, para tirarle la entrada a la cara del director y el guionista, solo faltaba una puesta de sol al fondo para rematar el plagio descarado a una película similar ya rodada. Una decepción, ni siquiera te importa cuando muere algún personaje o se desvela algo sorprendentemente nuevo


-Bienvenido al ejército hijo, soy el Coronel C. Vosh
-Es un placer y un honor señor, yo soy el soldado T. Ben
-¿La T. es por Tópico?
-Sí, señor. ¿He de suponer que la C. es por Cliché?
-Afirmativo recluta, y ahora tome el mando de la Escuadra 17, nombre en clave “Clásico Pelotón Calcado”


Habrá que ver su recaudación, pero no creo que vayan a rodar las otras dos películas de la trilogía proyectada, por muy final abierto que dejen. (De hecho tuve que investigar un poco tras salir de la sala de cine, ya que parecía que iban a cerrar la historia así) 

 


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Arturo Fernández llega a Valencia con la obra Enfrentados



Desde el 3 de febrero hasta el 20 de marzo se representará en el Teatro Olympia la obra de teatro "Enfrentados". En ella podremos ver a Arturo Fernández haciendo de un cura tradicional que se las tendrá que ver con un joven y moderno cura, interpretado por Bruno Ciordia.

Se pueden conseguir las entradas desde 16'50 + GDG aquí.

Sinopsis:

EL Padre José María es un sacerdote católico de gran carisma que probablemente esté llamado a mayores responsabilidades jerárquicas. Querido y admirado por los feligreses de su parroquia situada en uno de los barrios más elegantes de la ciudad. Comparte sus tareas con un programa de televisión semanal en el que se debaten los temas de actualidad de la Iglesia. Está dotado de un gran sentido del humor y una fina ironía y representa y cree en los valores tradicionales de la Iglesia.
La aparición del joven Tomás, un seminarista apasionado y rebelde va a trastocar muchas cosas en la Parroquia de Nuestra Señora dando lugar a un enfrentamiento que llevará al espectador de la risa a la ternura durante toda la representación.






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Los odiosos ocho



Título: Los Odiosos Ocho
Titulo Original: The Hateful Eight
Año 2016
Duración 167 min.
País Usa
Director : Quentin Tarantino
Reparto: Samuel L. Jackson, Kurt Russell, Jennifer Jason Leigh, Demian Bichir, Walton Goggins, Tim Roth, Bruce Dern, Michael Madsen, James Parks, Dana Gourrier, Zoë Bell, Channing Tatum, Lee Horsley, Gene Jones, Keith Jefferson, Craig Stark, Belinda Owino
Crítico: Blueberry





Valoración:






Tarantino siempre sorprende, para bien como en Four Rooms, Reservoir Dogs, Pulp Fiction o Django desencadenado, o se nos tira por el mal camino  mostrándonos su faceta mas cargante y soporífera como  Kill Bill vol 2 o Malditos Bastardos, y nos llega su octavo film y repite género de nuevo...EL WESTERN.

Los Odiosos Ocho nos sitúa en una situación de supervivencia y paranoia, donde varios individuos, se encuentran aislados en mitad de una ventisca, 2 cazarrecompensas, una criminal, un sheriff novato, un ganadero, un mexicano , un verdugo y un general confederado, donde cada uno tiene cosas que ocultar y ninguno es quien dice ser.



Poco puedo comentar de la trama, ya que lo mínimo que desarrolle algo del film, en sentido de historia,  puedo romperos la gracia, solo quiero decir que la historia es, en efecto, una historia que define el concepto de precisión milimétrica, ya que Tarantino hila una historia mezclando el western, el thriller, humor negro (muy negro) e incluso homenajeando a clásicos como La Cosa, Cluedo y por supuestos sus autohomenajes, que es Tarantino, no nos olvidemos. Todo ello aderezado por un inspiradísimo Ennio Morricone que sigue teniendo el toque, no como otros...ejem ejem John Williams.

             "El Doctor Somier, me ha dado grandes consejos y me he cascado este peliculón"

Aunque parezca raro por parte de él, ha dejado a un lado sus tics y taras que arrastraba de films previos, y nos encontramos ante una película filmada de manera SOBERBIA, y que en efecto, como decían, tiene más pinta de ser una obra de teatro, ya que hay posiblemente 3 zonas diferentes en todo el film, pero no afecta en absoluto, es más, le consigue dar esa atmósfera agobiante y claustrofóbica que una película de este tipo necesita.

El reparto, brillante, ante actores del calibre del gran Kurt Russel, una Jennifer Jason Leight acojonante y brutal su actuación, Walton Goggins, que borda el papel y el incombustible Samuel L Jackson, que nos presenta otro personaje que puede molar y acojonar, todo en uno.


Los problemas que se le ven al film: tarda un poco en arrancar y la duración, de unas 2 horas y 45 minutos, sean a mi juicio excesiva, ya que a la película le sobra por lo menos 20 minutos, y que puede perfectamente eliminar cosas, pero no afecta al film tanto.



Conclusión, delirante, grotesca, sórdida y única, empezamos el 2016 fenomenal, a ver si hay suerte.





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Joy







Titulo: Joy
Título original: Joy
Director: David O. Russell
País: USA
Actores: Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Bradley Cooper, Isabella Rossellini, Diane Ladd, Édgar Ramírez, Virginia Madsen, Elisabeth Röhm, Dascha Polanco, Jimmy Jean-Louis, Madison Wolfe, Erica McDermott, Isabella Crovetti-Cramp, Arthur Hiou, Damien Di Paola
Año: 2015
Duración: 124'
Crítico colaborador: Mary


Valoración:





Joy: La gran fregona americana

David O. Russel es un hombre de costumbres: cuenta con los mismos actores y el mismo estilo. Tras hacer una película de superación y otra que hablase de estafadores (y esperando que se estrene en España Accidental Love) faltaba en su repertorio una oda que hablase del sueño americano. Si además toma como protagonista a su ya actriz fetiche, pues mejor: Jennifer Lawrence se mete en la piel de Joy Mangano, una mujer que salió de la nada y triunfó en la teletienda. La película repasa la vida de esta mujer que con penurias y deudas en su familia, se le ocurrió el invento de una fregona milagrosa. Su primera aparición en televisión fue un éxito y de allí siguió hasta alcanzar el éxito.


El realizador de La gran estafa… firma esta historia que bien puede servir para un telefilme. No se esmera demasiado en las formas. Demasiado benevolente, salvo en el detalle de que quien narra la historia es la abuela de la protagonista, que aquí es Diane Ladd. Como siempre, su fuerte radica en los actores, como Lawrence o Bradley Cooper aquí convertido en un magnate de la tele. A su elenco de siempre se le unen Edgar Ramírez, visto en el remake de Le llaman Bodhi, Point Break, o a Dascha Polanco, conocida por la serie Orange is the new black. Robert de Niro hace de padre de Joy apuntando otro título nefasto a la etapa que lleva. También cuenta con Isabella Rosellini, que hace de pareja de De Niro. Y por encima de ellos, está Jennifer demostrando que es una buena intérprete y una heroína de todo tipo, ya sea en el ámbito doméstico o en la imaginaria nación de Panem.

No se puede decir que Joy sea mala. Su trama se sigue bien, pero Russel parece que se ha acomodado en los estándares cinematográficos. La protagonista recoge bien la misión y se mete de lleno en el papel de Joy, que más que alegría, su significado aquí es el de sueño americano personificado en mujer que debe sacar a su familia adelante. Deambula entre el drama y la comedia, entre el realismo puro y el cuento de hadas, sin escoger entre uno u otro. Y ese juego a dos bandas, se remata con un final resuelto rápidamente y demasiado elemental. Sin embargo el desenlace mantiene el mensaje perenne del argumento: con un mensaje rebosante de americanismo férreo y llamada al capitalismo más atroz. 



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