El método Kominsky

Título original: The Kominsky Method (TV Series)
Año: 2018
Duración: 30 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Chuck Lorre (Creator), Andy Tennant,  Beth McCarthy-Miller, Donald Petrie
Guion: Chuck Lorre
Música: Jeff Cardoni
Fotografía: Anette Haellmigk
Reparto: Michael Douglas,  Alan Arkin,  Sarah Baker,  Nancy Travis,  Jenna Lyng, Casey Thomas Brown,  Ashleigh LaThrop,  Melissa Tang,  Emily Osment, Graham Rogers,  Susan Sullivan,  David Astone,  Leon Milne Jr.,  Cedric Begley, Lisa Edelstein,  Yolanda English,  Sahsha George,  Anoush NeVart,
Productora: Chuck Lorre Productions / Netflix / Warner Bros. Television. Distribuida por Netflix
Género: Comedia
Valoración:

Después de las Navidades, comienza la cuesta de Enero. Ya va siendo hora de ponerse de nuevo en marcha en Doctor Somier. Que mejor que hablar de una serie de reciente estreno. Netflix ha estrenado de tapadillo, sin comerlo ni beberlo, El método Kominsky. Que viene de la mano de Chuck Lorre, la mente pensante de la que han salido series como Dos hombres y medio, Mom o la repetitiva (y por fin termina) The Big Bang Theory.

El Kominsky del título es un profesor de interpretación cercano a la jubilación que como actor, nunca ha llegado a destacar a pesar de haberse codeado con grandes estrellas. Su mejor amigo, es su agente. El cual no está por el mejor momento de su vida al quedarse viudo. Ambos empiezan a descubrir que se encuentran en el ocaso de sus vidas, mientras intentan adaptarse a su situación actual.

A lo largo de sus 8 episodios, tiene un tono agridulce con momentos divertidos (como las propias clases de interpretación del protagonista), con momentos más íntimos y dramáticos (todos los relacionados con la esposa fallecida). Pero el ritmo es ágil y no se hace pesado, con lo que la temporada se ve en un visto y no visto. Si tienes una tarde libre, te la puedes ver por completo.

El gran acierto de la serie es contar con una pareja de veteranos actores, con una estupenda química, que funciona desde el primer minuto. Kominsky es Michael Douglas (en su regreso a la televisión desde Las calles de San Francisco), su personaje es un tipo que todavía se resiste a dejar su imagen de madurito interesante, a pesar que su ligue sea una chica de 50 años. Su amigo es el gran Alan Arkin (La gran revancha, Pequeña Miss Sunshine), abatido por la tragedia intenta rehacer su vida, hablando con su difunta esposa, intentando volver a establecer lazos con su hija e intentando que su amigo tenga algún que otro papel en algún anuncio.

Además de los protagonistas tenemos caras conocidas como Lisa Edelstein (como la hija alcoholica del segundo), Danny DeVito (interpretando al médico de Douglas), Elliot Gould (haciendo de sí mismo) o Ann-Magret (como una viuda que le hace ojitos al personaje de Arkin de forma nada disimulada).  

Con todo estos ingredientes, El método Kominsky es una serie muy interesante de ver y recomendable.



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Lo mejor, peor y MEH de 2018 por staff y colaboradores



Estimados somieres, aquí os recopilamos todos los resúmenes del año que hemos realizado entre los miembros de la web y los colaboradores.
Lo publicamos ya en 2019, porque no le vemos sentido a publicar un resumen a principios o mitad de diciembre, cuando aún quedan varias semanas de estrenos (sin contar con que podamos ir el mismo fin de semana), así que ahora, más o menos visto todo lo que queríamos, o podemos, sin retrasar la publicación mucho más, os traemos nuestras impresiones, que como suele ser habitual, coinciden poco entre sí, pero más que por discrepancia de opiniones, este año por haber visto distintos films en general.

Esperamos que sigáis con nosotros otro año más, y agradecemos a los colaboradores que se han querido sumar, su presencia, tanto a lo largo del año, como en este especial.



Para leer las críticas, sólo debéis clickar en el nombre de cada redactor.

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Colaboradores:










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Lo mejor, peor y MEH 2018 por La Perra Verde



Buenos días, Somieres. Soy La Perra Verde, y vosotros, no.

Este año no he ido especialmente al cine, entre los estudios, las vacaciones, que en líneas generales, no ha habido ninguna que me flipase sin conocerla de antemano, y que estoy amortizando muy mucho Netflix (sobre todo en cuanto a series se refiere), incluso ha habido bastantes películas que sí quería ver, pero las he ido dejando, dejando... (con la esperanza de que acaben en Netflix alguna, como Ant-Man, que creo que la subirán en enero) y al final, obviamente, las han retirado.

He creado una nueva sección llamada: "Da lo que promete". He decidido usar esa frase cliché para hablar, entre otras merecedoras, de las mierdacas que suelo ir a ver al cine con mi amada madre.
A ella le gustan las películas y series, pero no siente la necesidad de ir al cine a ver estrenos, así que cuando me dice que una le ha llamado la atención, automáticamente me apunto, y así tenemos la típica tarde de comida grasienta y película.
El problema es que en líneas generales, mi madre tiene una tendencia a que le llamen la atención películas de lo más sidosas, que suelen tener como protagonistas a perros haciendo cosas como humanos, o muchas españolas, que en general, nos han sorprendido para bien durante los últimos años. Así que desde ahora, las películas seleccionadas por mi madre llevarán el distintivo "M". Las seleccionadas por mí, no, como por ejemplo Mary Poppins, a ella le había llamado más la atención la de "Stubby, un héroe muy especial"...


LO MEJOR (con reticencias este año...)

  • Black Panther: una pena que la película apenas pase de ser correcta, porque tenía mucha mandanga que cortar, no llega a ser un MEH, pero creo que han desaprovechado la oportunidad de crear una base más sólida para este héroe. 
  • Sin rodeos (M): divertida y con su toque feminista, mi señora madre y yo nos estuvimos riendo bastante. No sé si será clavada a la original o se habrán tomado licencias.
  • Campeones (M): cuando estoy escribiendo esto (bastante antes de la publicación), me entero de que ha sido descartada como candidata española a mejor película extranjera en los Oscar. Una pena, creo que podría haber tenido auténticas oportunidades de hacerse con él. Como persona que está estudiando psicología, me parece muy interesante este enfoque donde no se quiere infantilizar a las personas con diversidad funcional.
  • Vengadores: Infinity war: no me ha parecido redonda y me quedé con ganas de más... MÁS, pero aún así, salí encantada, y deseando que la mayoría de lo que ha pasado, al final acabe en un "va, es bromi, hacemos viajes en el tiempo y cosas así y listo, no llores más".
  • Deadpool 2: menos sorprendente y fresca que la primera, pero aún mantiene el nivel
    • El mejor verano de mi vida (M): es muy típica y tópica, pero me gusta la mezcla de mezquindad y bonachonería que tiene el protagonista. Entretenida y 100% para toda la familia.
    • Venom: creo que iba con el hype tan por los suelos, que todo lo que no fuera ver morir a bebés y sacrificar cachorros, ya era bueno. La película peca de ser de lo más genérica y random, pero por otro lado es amena y divertida, sin llegar a caer en la vergüenza ajena que se auguraba (sólo la roza). Creo que si esta película se hubiera estrenado aproximadamente en la época de Iron Man, sería otro cantar, por desgracia, esta historia y los FX llegan como poco 10 años tarde. Pese a eso, es disfrutable.
    • Animales fantásticos 2: Los crímenes de Grijander: no es que me haya parecido buena, pero tampoco un MEH del todo, todo. Por un lado, visualmente es muy atractiva, al igual que todo el universo harrypotiense, pero por otro lado, me resulta atropellada y a veces confusa (debes recordar chorrocientos nombres y parentescos) al igual que su predecesora. Está cerca del MEH, pero ese mitin de VOX que se marcan lo salva todo.
    • El retorno de Mary Poppins: oigan ¡muy bien!, al menos para una señora de mediana edad... Soy bastante reacia a los remakes, y más si la película original me encanta. Al final, resultó ser una secuela, y, pese a no llegar al original ni mucho menos, ha acabado siendo más que correcta. Es totalmente artesanal (han recreado los decorados del Londres de cartonpiedra, por ejemplo), los dibujos han sido en 2D y no 3D, y en general, aunque no tiene tanto carisma, y entre las canciones no hay ningún himno, como sí resultaban ser casi todas las de la primera (salvo un par de temas destacables) resulta una continuación que incluso deja con ganas de más. La han hecho con cariño y respeto, y a mí me ha gustado bastante, ahora ¿le gustará también a un niño de hoy en día?
    • Ralph rompe internet: la secuela baja un poco el nivel, quizá por la falta de sorpresas, pero se sigue manteniendo, y hace avanzar la trama acertadamente al hablar de otros tipos de amistad que la típica y tópica que nos suele ofrecer el cine, y más el infantil.
    • Aniquilación: (Netflix) he estado un rato dudando en si ponerla aquí o en MEH, pero pese a que me parece fallida, también me parece súper interesante, tanto a nivel de historia, como visualmente, así que la salvo.
    • Aquaman: Thor: el mundo oscuro + Tron + Jean-Michel Jarre = algo muy loco y disfrutable, y con unos FX muy buenos, en algunas cosas cantan, pero el movimiento del pelo es magnífico. La taquilla que está haciendo (pese a lo dividido de las críticas) no se la creen ni ellos ¿llegará a los 1000 millones? porque lleva buen camino (más de 800 millones a día de hoy). He salido satisfecha y con ganas de más. Ahora a ver qué deparará la segunda de Wonder Woman, confío en ella.




    LO PEOR

    He visto tan poco cine ¡que ni he llegado a ver películas malas! ¡¡ALBRICIAS!!



    MEH


    • La forma del agua: coges un coche tremendamente famoso y caro y le quitas el motor... ¿de qué vale la carcasa sin el motor? Pues aquí ¿de que vale un precioso y onírico envoltorio si la película es totalmente predecible y manida? Ojo, que me gustó, y debería ponerla en la lista de lo mejor, pero es que de Guillermo Del Toro espero más profundidad en las tramas, y que no tire tanto de arquetipos en cuanto a los personajes.
    • Han Solo: Una historia de Star Wars: otra como Venom, llega tarde, pero en vez de 10 o 15 años, 30 o 35. Es correcta en cuanto a trama, y muy notable en cuanto a FX, se nota que está hecha por profesionales del cine de los 80, pero me fallan muchas cosas concretas y generales.
    • Mary y la flor de la bruja: esta me debería haber gustado por que es estilo Ghibli (de hecho son unos dibujantes que trabajaban allí) y eso es calidad, y la calidad debe gustar... pero no. Tenía un gran potencial para haber sido una historia muy bonita, y sin embargo me parece que lo desperdiciaron totalmente, no le han sacado ningún partido a la trama.
    • Bohemian Rhapsody: me podéis apedrear, que no me importa. No es un mal biopic, ni una mala película, pero a mí no me emocionó (debo estar ya muerta por dentro), ni me pareció que a nivel narrativo sea especialmente buena. Y genial lo que cascarse 20 minutos o más reproduciendo el concierto entero... ojalá una película de Fidel Castro en formato trilogía de 4 horas de duración cada una, en la que sólo salga leyendo uno de sus discursos.
    • Big Fish y Begonia: (Netflix): go to "Mary y la flor de la bruja".



    Nueva categoría: "DA LO QUE PROMETE"



    • Superagente canino (M): perretes salaos que son más perspicaces e inteligentes que "su humano", je je je je #AmorDeHija
    • Mamma mia! Una y otra vez (M): soy muy fan de ABBA, soy muy fan de los musicales, me gustó la primera parte... vamos, que era público objetivo, y sin embargo, no consiguieron conquistarme. 

    Y ya me despido. Esta lista de 2018 crecerá abstractamente cuando acabe los exámenes, pero esas ya quedarán en el olvido con toda seguridad ¡nos seguimos leyendo!





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    Lo mejor, peor y MEH 2018 Warriors77


    Lo mejor, lo peor y lo meh de 2018.

    Por Warriors77, del blog amigo Cinefagia80



    Saludos somieres, en estas fechas tan entrañables, llenas de paz, amor y buena voluntad vengo a hablaros por primera vez, y espero que no última, de lo que ha dado de sí este año cinematográfico en el que, como siempre, ha habido de todo. Así pues, paso a enumeras las que, para mí, han sido lo mejor, lo peor y lo meh del año. No están todas las que son, pero sí que habrá unas cuantas que tal vez os suenen, y si no pues es buen momento para darles una oportunidad.

    Lo mejor.

    Sin ningún orden en concreto son las siguientes:

    El hilo invisible: o la demostración, una vez más, del talento de su realizador a la hora de contar una historia de amor a los espectadores donde la obsesión juega un papel primordial, y en donde Daniel Day Lewis vuelve a demostrar, y van, su talento como actor.
    Custodia compartida: film francés que nos cuenta como la obsesión de un padre divorciado puede acabar convertida en tragedia. Una cinta muy dura y que no deja indiferentes a los espectadores.
    Animales sin collar: cinta española que puede ser una de las tapadas en los futuros premios Goya. Una cinta en la que los secretos guardan una gran relevancia en el devenir de los acontecimientos, y en donde destaca una espectacular Natalia de Molina.
    Desenterrando Sad Hill: gran documental y una carta de amor al cine, en donde unos seguidores del film de Leone El bueno, el feo y el malo se propusieron reconstruir el cementerio donde tiene lugar el duelo final entre sus protagonistas.
    Dogman: el realizador de Gomorra regresa a nuestras pantallas para contarnos una historia de venganza realizada por un hombre insignificante. Grata sorpresa en la cartelera y que tiene en sus actores su mejor baza.
    78/52: una de las mejores secuencias del cine de terror analizada por diversas personalidades del mundo del cine, en un documental bastante ameno y que sirve de complemento al documental Hitchcock/Truffaut.
    La sombra de la ley: una historia de cine negro ambientada en la Barcelona de principios de los años 20, con unos soberbios Luis Tosar y Michelle Jenner y donde se demuestra que el thriller en nuestro país está viviendo una época dorada.
    The rider: basado en una historia real, donde un antiguo participante en rodeos tendrá que aprender a ganarse la vida como criador de caballos tras sufrir un accidente. Protagonizado por los auténticos protagonistas en los que se basa, una cinta que pasó de tapadillo en nuestra cartelera y que sin duda merece ser descubierta.
    Lucky: la última película de Harry Dean Stanton y en donde el eterno secundario nos brindó una de sus grandes actuaciones. Cinta sencilla y de ajustada duración y en la que el fallecido intérprete se fue por la puerta grande.
    El reino: una de las cintas más esperadas del cine español y que no decepciona. Un tremendo Antonio de la torre da vida a un político, al que un escándalo en su partido le hará volverse contra los que fueron sus compañeros. Una película que, por desgracia, se encuentra ahora de más actualidad que nunca debido a la corrupción política actual.
    Vengadores: Infinity War: o la culminación de un proyecto que se vino gestando desde la primera cinta de los estudios Marvel. Espectacular, divertida y emocionante y con una conclusión que llegará el próximo año a las pantallas.
    Campeones: o la gran sorpresa en la cartelera española. Cinta divertida y muy sensible y que consiguió, con todo merecimiento, situarse como una de las cintas más vistas en lo que va de año y con justicia. La interpretación de Javier Gutierrez, así como de los diversos intérpretes que dan vida a los campeones del título, son lo mejor de la película dirigida por Fesser.
    Misión imposible: Fallout: la sexta entrega de una saga que demuestra que se reinventa a cada nuevo episodio, y que tiene dos de las mejores secuencias de acción del año en lo que a cine de evasión se refiere.
    El instante más oscuro: Gary Oldman logró al fin la dorada estatuilla, dando vida a Winston Churchill en los instantes más oscuros para Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Un buen biopic que tiene en el actor inglés su mejor baza.
    La forma del agua: con esta cinta el realizador mexicano Guillermo del toro nos trajo una historia de amor entre un ser anfibio y una humana en plena guerra fría. Una gran película con la que el director de Hellboy ha conseguido su confirmación como uno de los grandes realizadores del fantástico actual.
    Tres anuncios en las afueras: la obsesión de una madre por hallar la verdad tras la muerte de su hija hará que la vida tranquila del pueblo donde vive cambie. Una cinta con humor negro y drama y en donde sobresalen su trío principal de intérpretes.
    Ready player one: la demostración, una vez más, de que Spielberg es el rey del entretenimiento con una cinta que mejora el material original, y llena de guiños y referencias a la cultura pop y con una secuencia que es todo un homenaje al maestro Kubrick.
    Y hasta aquí llega mi lista de lo mejor del año, por razones de espacio he tenido que dejar fuera entre otras a Black Panther, Los archivos del pentágono, Gorrión rojo, Malos tiempos en el Royale, Los increíbles 2, Viudas, Sicario, El Cairo Confidencial, Brawl in Cell Block 99 o Un lugar tranquilo.

    Lo meh.

    Aquí voy a poner las cintas con las que me lo pasé bien, pero que no llegan a ser de lo mejor del año. Son buenas, entretenidas y para pasar el rato. Pero que les falta algo para ser consideradas mejores aún:
    Solo: una historia de Star Wars: cinta fallida, que nos trae la juventud del contrabandista más famoso de la galaxia. No es mala en absoluto, pero el protagonista no tiene el carisma necesario para igualar a Harrison Ford.
    Yo Tonya: interesante biopic que tiene en su protagonista femenina principal y en la secundaria su mejor baza en una cinta que no pasará a la historia del cine, pero que confirma que Margot Robbie es más que una cara bonita.
    Megalodón: la trama de Statham contra un tiburón gigante ya me llamó la atención, y me ofreció lo que esperaba. Cinta simpática y que cumple con lo que prometía, lástima que se echen en falta escenas con más sangre. Pero se trata de una producción familiar y es lo que toca, pero si no sois muy exigentes os lo vais a pasar pipa.
    Yucatán: una comedia de ladrones que entretiene, pero que se ve lastrada por una duración excesiva y en donde Luis Tosar da muestras de una vena cómica desconocida, y que esperemos que explote para futuras ocasiones.
    Equalizer 2: secuela que no llega al nivel de la primera parte, pero que al menos mantiene el nivel de entretenimiento y violencia mostrado en su predecesora. Es la primera secuela para Washington y esperemos que no la última.
    Tren 15:17 a París: Tito Clint dirige una cinta que nos cuenta como tres amigos impidieron un atentado en el tren que iba a París. A pesar de contar con los intérpretes originales de la historia dándose vida a ellos mismos, a la película se le nota que le falta la garra y ganas de otras producciones dirigidas por el realizador de Sin perdón.
    El hombre que mató a Don Quijote: el largamente acariciado proyecto de Terry Guilliam por fin pudo estrenarse, y a pesar de la buena labor llevada a cabo por sus intérpretes, uno no deja de pensar cómo hubiera sido si los actores inicialmente previstos la hubieran podido interpretar. Como siempre Guilliam nos ofrece grandes secuencias con otras que no lo son tanto. Y es una pena porque el film pintaba muy bien.
    Venom: la cinta del simbionte llegó a nuestras pantallas no exenta de polémica. Al final resultó ser una producción bastante decente pero a la que la falta de sangre y violencia le perjudicó. A pesar de ello, Hardy logra una buena interpretación como Eddie Brock, y puede ser el inicio de una nueva franquicia alejada del universo cinematográfico Marvel.
    Bohemian Rapsody: si bien el actor encargado de dar vida al fallecido cantante de Queen logra una gran actuación, y su director consigue una de las mejores cintas de su filmografía, el hecho de que pase muy por encima de los escándalos de la vida privada de Mercury le acaba perjudicando, y lo que llega a los espectadores una visión descafeinada y edulcorada del malogrado líder de la banda. A pesar de ellos es una buena película.
    Hasta aquí las cintas meh, y ahora llega lo que estabais esperando. Lo peor del año, cintas que sacan al asesino que llevamos dentro y sacan nuestra mala baba y nos hace preguntarnos porque nos hemos gastado el dinero en ver semejante truño.

    Lo peor.

    Loving Pablo: terrible cinta en donde lo único destacable es la interpretación de Bardem dando vida a Escobar. El resto es simplemente horrible, desde una dirección plana y sin ganas de Aranoa hasta una horrible Penélope Cruz a la que, salvo excepciones, no consigo acabar de ver como buena actriz.
    Proyecto Rampage: lo tenía todo para arrasar en taquilla, pero ni siquiera el carisma de The Rock, logra levantar una película de acción aburrida, sosa y que lo mejor empieza cuando acaban los títulos de crédito. Si no la veis no os perdéis nada.
    El rascacielos: The Rock repite otra vez en lo peor del año. Y es que la mezcla de Jungla de cristal y El coloso en llamas parecía atractiva en un principio. Nada más lejos de la realidad, situaciones vistas una y mil veces, un villano sin carisma y un The Rock perdido hace que la roca se despeñe cuesta abajo y sin frenos en una producción para olvidar.
    Tomb Raider: tercera adaptación del famoso personaje de videojuegos, y sin lugar a dudas la peor de todas. Al menos las otras tenían en Angelina Jolie su principal atractivo, puesto que la intérprete sabía aportar las dosis de sensualidad y peligro al personaje. Aquí Vikander está más perdida que un piojo en la cabeza de un calvo. No niego de su talento como actriz, pero llevar ella sola el peso de una película de acción le viene grande, ya que le falta el carisma que sí tiene Jollie.
    Juego de ladrones: ignoro el motivo por el que tanto Hopkins como Kingsley hicieron esta película. O bien alguien les estaba chantajeando o les pagaron muy bien, la razón da igual. Pero es sin duda una de las peores cintas del año, todo ruido, todo excesivo y con unos protagonistas más sosos que una sopa de piedras. Si tenéis aprecio a vuestra salud mental no la veáis.
    Suspiria: o como hacer un mal remake. Si bien intenta alejarse de la original, lo cual hay que aplaudir, naufraga al intentar ser innovadora y meter una trama secundaria que no aporta nada, sino todo lo contrario, a la historia principal. Una gran decepción y que hace mejor todavía al original. Aquí podéis leer la crítica que hice después de acudir al pase de prensa a través del Somier.
    Verdad o reto: o la enésima intentona de volver a repetir el éxito del cine de terror hecho en los ochenta, con una cinta en la que la novedad del argumento acaba cuando transcurren las dos primeras muertes. Interpretaciones dignas de una obra de preescolar y que no aporta nada al género de terror.
    La primera purga: a estirar el chicle se ha dicho de una saga que cuenta con un buen punto de partida, pero que se acaba repitiendo más que la morcilla de Burgos. En esta ocasión el argumento, por así decirlo, nos cuenta cómo surgió la idea de la purga. Algo totalmente innecesario y que quedaba más que explicado en la primera película.
    Animales fantásticos 2: pese a que la primera me aburrió, decidí darle una oportunidad a la segunda. Craso error, mal escrita, con personajes que cambian de parecer como el que se cambia de ropa interior, y sobre todo muy aburrida. El universo Harry Potter debió concluir con la última entrega del joven mago, el resto es exprimir la gallina de los huevos de oro.

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    Robin Hood: lo peor sin duda del año. Es un Robin Hood para canis y en donde el rigor histórico ha sido escupido, pisoteado y pasado por el arco del triunfo, y no precisamente en este orden. Nada funciona en una cinta en la que los cruzados actúan como marines, hay ballestas de repetición, el héroe es una mezcla entre Batman y Flecha Verde, hay escudos antidisturbios, gafas con montura y cócteles molotov en mitad de unas revueltas. Esta película debería ser utilizada en juicios, ya que el criminal podrá haber hecho crímenes horribles, pero al menos no fue participe de esta atrocidad fílmica.



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    Lo mejor, lo peor y lo meh 2018, por Harkness

    Volvemos un año más con el repaso de lo más destacado de este año cinematográfico, y de lo menos. Seguimos con la imbatible moda de los superhéroes, que ya difícilmente puede considerarse una moda y es más bien un género en sí mismo. Los Oscar nos han vuelto a brindar un puñado de buenos títulos, y de naderías olvidables también. Algunos grandes nombres nos han decepcionado, a la vez que hemos descubierto nuevos y prometedores talentos. Es decir, este 2018 no se diferencia demasiado de años anteriores, marcados por el inquietante ascenso de nuevos formatos alternativos al cine de toda la vida, como Netflix, la continuación de la hegemonía de las series de televisión, la aparente decadencia y cerrazón del cine más típicamente palomitero y de gran consumo… todo ello dibuja, sin lugar a dudas, un panorama incierto para el porvenir del séptimo arte, para el que un cambio trascendental puede que esté por venir, o bien un conjunto de pequeños cambios que, sin darnos cuenta, serán cada vez más determinantes, para bien o para mal.



    LO BUENO

    Empezando por lo positivo, mencionaría hasta cuatro títulos que, de manera muy subjetiva, consideraría mis películas favoritas del año. Empezaría, si tuviera que quedarme con una sola, con El hilo invisible de Paul Thomas Anderson. Difícil destacar un solo aspecto, porque todo roza la perfección en esta obra maestra que aúna un clasicismo añejo con la modernidad visual habitual en este contador de cuentos turbios que es PTA, quien nos habla de la faceta más oscura del amor romántico y de las relaciones humanas en general. Lo mismo puedo decir de la oscura, aunque luminosa al mismo tiempo, Cold war, otra historia de amor violento y visceral en el contexto de la guerra fría y sus ideologías en conflicto, con la música como hilo conductor, que explora una complicada relación sentimental, como la vida misma, sin juzgar a sus personajes. El ángel es un thriller argentino, basado en hechos reales, sobre la figura de un carismático psicópata adolescente, que desde luego no opta por el camino fácil a la hora de retratar la monstruosidad del protagonista, sino que ahonda, con bastante humor negro, en unos asuntos tan espinosos como son la fascinación por el mal y el peligro de la libertad absoluta y sin trabas de ningún tipo. En último lugar, Un lugar tranquilo creo que es una auténtica lección de cine de terror y fantástico, a partir de unos moldes nada originales, es verdad… pero que deja en absoluta evidencia a supuestos “genios” como Abrams y Bayona, que matarían por poder hacer algo semejante, con el factor novedoso del silencio como elemento fundamental de la trama.


    Un poco por debajo colocaría los siguientes estrenos: Tres anuncios en las afueras, o la nueva gamberrada del guionista y director Martin McDonagh, que nos ofrece buenos instantes de humor negro, denuncia social y unos personajes con corazón, por debajo de su habitual violencia. Lady Bird, cine autobiográfico y con bastante sentimiento, destacable por su frescura y por una carismática interpretación de Saoirse Ronan. Aniquilación, sci-fi que toca con coherencia todos los palos del genero, desde su vertiente más lúdica, con monstruos, fantasía y acción, hasta la más introspectiva, psicológica, incluso mística y reflexiva sobre el ser humano. Ready Player One, o el niño ingenuo que es Steven Spielberg mirándose en el espejo deformante de la posmodernidad, también tiene su interés. Vengadores: Infinity War es el capítulo culminante del inmenso serial de superhéroes que es el MCU, y como tal, solamente puedo decir que cumple con su función. Volviendo el género de terror, Hereditary es otra propuesta indie de A24 que acierta a violarnos la mente y a retorcer los tópicos de las posesiones y de las invocaciones demoníacas, para contar una historia realista sobre una familia, y sumamente jodida. Isla de perros nos devuelve al Wes Anderson de toda la vida, si es que alguna vez se fue, que parece moverse en la animación como pez en el agua y no resulta (quizás) tan cargante como en otras ocasiones, aún sin superar su encantadora Fantástico Mr. Fox. Purasangre es una recuperación de “noir” clásico, con su triángulo fatal de personajes, pero trasladando con acierto este esquema tan trillado a la mentalidad millenial actual. Vuelve Paul Schrader con El reverendo, recuperando sus obsesiones habituales y recordándonos a Taxi Driver; sin duda este hombre habría que inventarlo si no existiera, tomándose unos riesgos con esta nueva e imperfecta película que son de aplaudir. Quién te cantará, el retorno de Carlos Vermut, también es una prolongación de un universo muy personal, mientras que Petra, de Jaime Rosales, supone en cambio una cierta ruptura con el experimentalismo anterior de este señor, a favor de un mayor convencionalismo (una trama shakespeariana en toda regla lo que cuenta) que en realidad sigue siendo todo un desafío para el espectador, sin parecerlo. Lucky es un muy bonito homenaje al difunto Harry Dean Stanton, que con sus limitados medios, con el rostro peculiar y avejentado de este hombre, consigue ser un auténtico canto a la vida y también a la muerte. Acabo este apartado con Spider-Man: Un nuevo universo, un juguete pop excesivo, autorreferencial, manierista, en torno al personaje marveliano que comenzó la fiebre superheroica, a través de sus muy diversas encarnaciones, que bien podría ser su adaptación definitiva. Y más cultura pop la encontramos en la desconcertante Lo que esconde Silver Lake, una especie de delirante noir actualizado sobre las nuevas y cada vez más perdidas generaciones, que parece especialmente concebido para hacer explotar la cabeza del espectador. Desde luego es una firme candidata a mi habitual premio WTF del año y creo se lo voy a conceder, aunque mi impresión general es positiva.




    LO REGULAR 

    Entre lo menos bueno, fallido, aceptable sin más, etc. citaría Call me by your name, que me produjo muchos sentimientos encontrados, una película con momentos de una atmósfera muy lograda, de una gran sensibilidad y sensualidad… echados a perder por otros de un esteticismo petardo, relamido, por una apuesta por el artificio barato y la autoindulgencia que cuestionan gravemente a Luca Guadagnino como el gran cineasta que nos han vendido que es. Black panther, más allá del furor mediático que ha acaparado, me parece que aporta más bien poco a estas alturas del MCU, aunque tampoco creo que sea un truño. Con amor, Simon es una comedia juvenil con un tono muy repelente, como mil que se hacen por el estilo, aunque guarda cierto interés por cómo introduce el tema de la homosexualidad del protagonista en la típica trama sobre adolescentes de instituto; más un fenómeno social, pese a todo, que una película especialmente memorable, aunque ojalá contribuya a la cuestión que aborda, que es la de tratar el tema LGTB fuera del melodrama y de la denuncia. Muy chorra y olvidable Antman y la Avispa, y en cuanto a Misión Imposible: Fallout, otro más difícil todavía de nuestro amigo Tom Cruise. Noche de Juegos, una comedia simpática que tampoco es que aporte nada a la temática de adolescentes treintañeros (cuarentones ya) y sus tribulaciones. La muerte de Stalin, una sátira histórica-política que destaca por lo poco tratado del estalinismo y por su mala leche, aunque si la comparamos con el cine de Berlanga (con el que guarda una similitud considerable) y sus vodeviles delirantes llenos de personajes que vienen y van, pues sale perdiendo. El infinito me pareció una especie de proyecto de fin de carrera de Audiovisuales, con pretensiones de ser una propuesta filosófica, profunda y a la vez gamberra, que no cuajan del todo. Los perros es cine chileno sobre la dictadura, encorsetado en unas pretensiones simbólicas y de denuncia social. Los hambrientos, cine canadiense de zombies que intenta reanimar una temática muy trillada mediante una puesta en escena minimalista y original. Malos tiempos en El Royale, una imitación torpona de Tarantino y con ambiciones de gran guionista, no la veo tan mala como se ha dicho, aunque sí decididamente fallida, y que hace pensar lo que podría haber sido.


    ¡Ehhh, chaval! ¡No me pongas a la derecha, que soy de centro!






    BERTÍN METIÉNDOTE MANO MIENTRAS TE DICE QUE CÓMO VA A SER ÉL MACHISTA, SI LE ENCANTAN LAS MUJERES


    Acabo con lo peor del año, películas con posibles elementos de interés pero que no llegan al aprobado, o bien cine ideado por auténticos hijos de la gran perra que no deberían haberse acercado a una cámara jamás. Quizá sea un poco injusto meter en esta categoría La forma del agua, pero he decidido cargármela por sus intenciones de ser un cine blandito, complaciente, diseñado para gustar y ganar premios (objetivo conseguido, Guille), que desaprovecha unos temas muy sugerentes como son la otredad, la normalidad frente a la monstruosidad, y ni siquiera su estética de cuento de hadas es algo novedoso a estas alturas. Poco que añadir sobre la horripilante Un pliegue en el tiempo, cine familiar y pretendidamente progresista y multicultural que da como resultado un engendro inclasificable, un experimento a medio camino entre lo ñoño, lo infantil, por un lado, y la fantasía desbordada y surreal de una Alicia en el país de los Instagramers por otro… si el cine pudiera ser un crímen contra la humanidad, este sería un ejemplo bastante adecuado. Predator yo creo que es un mojoncete de un supuesto gran guionista desaparecido en combate y que ni siquiera parece saber coger una puta cámara y filmar una condenada secuencia sin que pueda verse absolutamente nada; por momentos puede hacer gracia, pero también da más pena que otra cosa. ¿Quién está matando a los moñecos? no es que tenga demasiada gracia como comedia, avanzando mediante un humor escatológico, burdo y sin demasiado contenido transgresor, más allá de “pervertir” en una trama policíaca a los típicos muppets de Henson. Viudas es otro petardo multipremiable que nos pretende lanzar a la cara un dramón social y comprometido, que no es sino un maldito tebeo de Mortadelo y Filemón, larguísimo, inverosímil, que no es posible tomárselo ni medio en serio, pareciendo también una serie de televisión ultracondensada artificialmente en más de dos horas. Me hierve la sangre cuando recuerdo el grandísimo bodrio que es Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald, otra entrega de esta absurda saga que nadie sabe qué es ni a dónde pretende ir (ni siquiera sus propios creadores), con un guión repleto de situaciones inconexas y personajes sin sentido ni justificación, adornado con un buen montón de CGI hecho como el culo para disimular la inmensa nada que es todo. Finalizo con Los fantasmas de Ismael, pajote mental francés sobre las neuras personales de un director de cine y sus relaciones con dos mujeres, que aspira a ser una suerte de Ocho y medio felliniano, superponiendo diferentes niveles narrativos y de realidad y ficción… recurriré, en definitiva, a la tan socorrida metáfora de la fiesta; esta película es algo así como una enorme fiesta, pero una en la que el único que parece divertirse es su propio director.


    Finalizo recordando lo que me he perdido. No he visto aún Mandy, el locurote con Nicolas Cage, ni tampoco La balada de Buster Scruggs, lo último de los hermanos Coen, entre otras muchas. Me he quedado con ganas de ver Burning, de Lee Chang-Dong, pero tengo la ligera impresión de que el cine asiático, tan presente la década pasada con la moda del j-horror y de los thrillers surcoreanos, parece haberse desinflado bastante, al menos más allá de habituales de tales latitudes, como Kore-eda y Hong Sang Soo (niño bonito de la crítica actual, que sigue haciendo sus dos o tres películas por año, el campeón). Sí que ha vivido una auténtica eclosión este 2018 el cine de temática LGTB; Heartstone, 120 latidos por minuto, Carmen y Lola, Disobedience, Girl, las ya citadas Call me by your name y Con amor, Simón... y seguro que me dejo más de una en el tintero. Veremos qué es lo que nos depara este 2019.



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    Lo mejor, lo peor y meh... de 2018. Por Serdna.

     Cuando llega el momento de hacer balance del año, siempre le queda a uno la sensación de haber visto mucho menos de lo que le gustaría. Pese a eso, quien esto escribe se despide del 2018 con buen sabor de boca. A diferencia de otros años, en esta ocasión me resulta casi imposible elegir las tres mejores. 

    Lo mejor

    Me quedaría sin duda con la desquiciada Mandy, una de las películas más salvajes e inclasificables del año, con un Nicolas Cage más encocado aún que de costumbre, y a medio camino entre un surrealismo casi lyncheano y la serie B más gore y descerebrada. Añadiría también algunas apuestas de habla hispana, como la argentina El ángel, la historia nihilista y por momentos gamberra de un inquietante atracador de gatillo fácil, con referentes estéticos que van de Almodóvar a Scorsese, o la española Carmen y Lola, una clásica historia de amor con unas protagonistas poco habituales en el género, dos adolescentes gitanas. Una historia de empoderamiento femenino en un contexto absolutamente asfixiante en el año más feminista de la década. Aunque este año, si por algo se ha caracterizado, tanto en la realidad como en la ficción ha sido por los villanos. Y el mejor villano del 2018 no ha sido ni el titán demente y mathusiano Thanos, ni Bosonaro, ni Abascal, sino un siniestro individuo de marcado acento catalán dispuesto a aprovecharse de quien sea con tal de alimentar su retorcido ego. Y no, no estoy hablando tampoco de Quim Torra, sino de Jaume, el despreciable antagonista de Petra, la nueva película del inefable Jaime Rosales, que vuelve con una apuesta bastante clásica dentro de su filmografía, un oscuro drama contado en fragmentos, con ecos de tragedia griega. Tampoco puedo dejar de mencionar Un día más
    con vida, adaptación del relato del periodista polaco Ryszard Kapuscinski sobre la cruentísima guerra de Angola, a medio camino entre el documental y la ficción, combinando los testimonios de personajes reales con una excelente animación, ha sido sin duda una de las sorpresas de año. Muy interesante ha sido también la polaca Cold war, una cinta bellísimamente rodada que narra una turbia y autodestructiva historia de amor entre dos personajes inmersos en su propia guerra fría, al mismo tiempo que teje un tapiz que se desarrolla en diversos frentes de la Europa de los años cincuenta. Y por último, cerraría lo mejor del año con El reverendo, el regreso del siempre oscuro Paul Schrader, en este caso con una historia absolutamente siniestra y desasosegante sobre el descenso a los infiernos (casi literal) de un atormentado pastor protestante. Schrader en plena forma: traumas, soledad y desesperanza marca de la casa.





    Los premios de la Academia

    Entre las nominadas a los Oscar, este año también ha habido propuestas más interesantes de lo habitual, aunque en mi caso, más de una ha acabo en cierta decepción, tal es el caso de Los archivos del Pentágono, La forma del agua o Call me by your name. Las dos primeras, obras muy dignas aunque muy convencionales de dos grandes directores. En el caso de la tercera, se trata de una película con un excelente guión y un muy buen reparto (aunque la elección de Arnie Hammer sigue pareciéndome algo extraña, quizá sea mayor para el papel de un joven de unos 25 años), pero que no termina de convencer por la errática labor de su director (por momentos muy sobria, por momentos casi videoclipera).
    El año termina sin que me haya dado tiempo a ver su polémico remake de Suspiria. Sin embargo, entre las nominadas también ha habido grandes películas, entre las que destaca muy notablemente El hilo invisible, la nueva locura de Paul Thomas Anderson, entregándonos una historia clásica en la forma, pero perversa y enfermiza en el fondo, con un Daniel Day Lewis que una vez más no decepciona. Otra actriz que cumple de nuevo las expectativas es Frances McDormand en Tres anuncios en las afueras, una violenta historia de la América profunda con ecos de los hermanos Coen. Muy notables son también los relatos de la infancia y la adolescencia que, respectivamente, proponen The Florida Project y Lady Bird, especialmente destacable es la labor de dirección de la primera, recreando el sórdido y marginal ambiente de un motel del extrarradio desde el punto de vista de una niña, y en ambos casos destaca su prometedor reparto juvenil. 



    El incombustible género superheroico

    Un año más, la producciones protagonizadas por tipos en mallas se acumulan, contando en total seis películas, las tres ya habituales del Universo Cinematográfico de Marvel, tan sólo una de Fox, después del extraño retraso de Los nuevos mutantes, y otra más del Universo DC, el enfermo del género. Además de un spin-off de Venom y una aventura animada de Spider-man, producidas por Sony.

    En el caso del UCM, este ha sido un año muy especial, por un lado porque cumple diez años de existencia, en segundo lugar por culminar (parcialmente, a falta de su conclusión) la trama que llevan años construyendo en torno a Thanos y sus gemas con Vengadores: Infinity war, uno de los eventos cinematográficos del año, que nos ha brindado a uno de los mejores villanos del UCM, y en el que hemos visto desaparecer (literalmente) a cerca de una decena de personajes de ficción (adiós, Spiderman, Pantera Negra, Loki o Star-Lord), en un año en el que también vimos hacerse polvo (figuradamente) a cerca de una decena de personajes reales (adiós, Cifuentes, Rajoy, Soraya, Cospedal o Susana Díaz). Y en tercer lugar, por haber logrado su primera nominación a Mejor película en los Globos de oro (y ya veremos si en los Oscar) con Black Panther. Lo cierto es que quizá las cualidades cinematográficas de esta cinta no parecen estar muy por encima de otras películas del Universo Marvel, lo cual apunta más bien a la ya tan habitual confusión entre méritos artísticos y un activismo mal entendido. Por último, después de tanto exceso dinástico y cósmico, también hemos podido ver una las películas más divertidas e intrascendentes del UCM como ha sido Ant-man y la Avispa.

    Por parte de Fox, este año ha llegado la nueva entrega de Deadpool, que mejora con respecto a la original, con más medios y un tono más definido. Y en el caso de Warner, James Wan ha firmado posiblemente el blockbuster más disparatado y enloquecido del año, Aquaman, una película ingenua y autoconsciente, que es justamente lo que necesitaba el moribundo DCEU, menos solemnidad y más fiesta. Por último, de parte de Sony nos llega Spider-man, un nuevo universo, una cinta animada, una cinta que con su animación frenética y su humor metarreferencial consigue convertirse en una de las sorpresas del año.

    Sin embargo, el 2018 se ha cerrado también con dos malas noticias para el género superheroico, el injusto y vergonzoso despido de James Gunn y la muerte del veterano y querido patriarca marvelita Stan Lee.


    Sorpresas y regresos

    Como todo año, ha habido películas cuyo estreno teníamos en mente desde el año anterior, por ser la nueva obra de un director consagrado o la nueva entrega de una franquicia de éxito, y otras que en cambio, procedentes de cine independiente, nos han sorprendido gratamente.

    En el primer caso, están las citas ineludibles con cineastas como Spielberg, quien además de la ya comentada Los archivos del Pentágono, ha estrenado también la orgiásticamente nostálgica Ready player one, o Wes Anderson, que ha firmado este año uno de sus mejores trabajos con Isla de perros. También el poco prolífico Armando Ianucci, que ha regresado con una nueva sátira sobre el poder, en este caso al otro lado del desaparecido telón de acero con La muerte de Stalin, y el español Carlos Vermut, quien con Quién te cantará se confirma como uno de los cineastas más interesantes del panorama nacional. Menos satisfactorios han sido los regresos de  Spike Lee o Drew Godard, que han vuelto con dos películas a priori muy interesantes, aunque algo torpes en su ejecución.  Algo parecido podría decirse de Damian Chazelle, que si bien en su caso vuelve a hacer gala de su maestría tras la cámara, quizá su biopic de Neil Armstrong sepa a poco para lo que este director nos tiene acostumbrados. También nos ha llegado este año la nueva película del prometedor director de la interesantísima It follows, Lo que esconde Silver Lake, un thriller paranoico y posmoderno que es al mismo tiempo un homenaje a Hitchcock, una pesadilla surrealista y una crítica a la cultura de masas actual, protagonizada por el siempre estupendo Andrew Garfield. Por último, una película también muy esperada pero no por su director sino por su actor principal es Lucky, la última y póstuma cinta del mítico actor Harry Dean Stanton, que se despide por todo lo alto con un uno de los poquísimo papeles protagonistas de su dilatadísima carrera, con un melancólico personaje hecho a su medida.

    En el caso de las franquicias, tenemos el enésimo regreso del incombustible agente Ethan Hunt en la nueva entrega de Misión imposible. Lo mismo de siempre, por supuesto, pero cada vez más grande y excesivo, y en esta ocasión, magníficamente dirigido por el ya habitual de Cruise, Christopher McQuarrie. También la saga Star Wars, y esta vez con una de sus entregas más flojas, un innecesario spin-off de Han Solo que ha sido uno de los grandes fracasos en taquilla del año. Por desgracia, y lo más triste de todo, por motivos ajenos a su creatividad, quien no ha vuelto en 2018 es Woody Allen, inmerso en un penoso escándalo más mediático que judicial.

    Entre las sorpresas del año destaca Hereditary, una película que confirma una tendencia que viene observándose desde hace años y es que, si en la década pasada el soplo de aire fresco al género de terror vino del lejano Oriente, en la presente década viene del cine independiente, algo que hemos visto en los últimos años con títulos como Babadook, It follows o La bruja.  Lo mismo podría decirse de Indiana, una realista sobre dos parapsicólogos, más cercana al drama que al terror, que bien podría considerarse la versión realista y amarga de la saga Expediente Warren. Otras tres apuestas a medio camino entre el terror y la ciencia-ficción que también han sido muy interesantes son El infinitoUn lugar tranquilo y Aniquilación. Y también la inquietante Purasangre.   

    Malamente: las pifias del año

    A la hora de abordar lo peor del año, es justo diferenciar dos tipos de película. Por un lado, aquellas películas que, sin ser buenas, al menos sí tienen elementos interesantes y cineastas competentes detrás, que quizá en otras circunstancias y con mejor fortuna podrían haber hecho algo mejor; y por otro lado, la bazofia absoluta e infame.

    Entre las primeras, destacaría Gorrión rojo, Viudas, El joven Karl Marx o Predator. La primera es una cinta de espías tópica y sensacionalista, con una dirección correcta pero con un trazo grueso insoportable e incompatible con la seriedad que se autoimpone. Algo muy parecido podría decirse de Viudas, una película con una duración desmesurada, lastrada por múltiples subtramas y que sin duda hubiera ganado bastante con un tono mucho más ligero, pues su solemnidad resulta casi paródica en una historia tan intrascendente e inverosímil. En el bicentenario del nacimiento del barbudo de Tréveris, nos llega una producción europea sobre la juventud del filósofo que, además de ser insoportablemente televisiva, tiene bastante poca chicha. Una pena tratándose de un personaje tan poco tratado por el cine. En el caso de Predator, se trata de una cinta comercial que lo tenía todo para ser una divertidísima resurrección de la franquicia, pero que fue tan horriblemente mutilada en la sala de montaje como las víctimas de los Depredadores. 

    En el segunda caso encontramos Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald y Un pliegue en el tiempo. Y aquí hay que agarrarse porque vienen curvas. La primera de ellas es la segunda entrega de una saga cuya sola existencia es de por sí un misterio. Continúan las aventuras de un personaje que no llega ni a anecdótico en el universo Potter y que por arte de ¿magia? cuenta ahora con saga propia. Penosamente narrada, con saturación exagerada de personajes secundarios, cada uno con sus propias subtramas y flashbacks, parece la adaptación torpe de un libro inadapable, con la singularidad de que en realidad es un guión original. Muchísima paja para tan poco contenido, una historia con nulo interés, que parece más un capítulo interminable de una serie de televisión que una película. La segunda de ellas, Un pliegue en el tiempo, es una película infantil, pero ni por un momento ello es disculpa para el festival de horteradas visuales que rozan el delirio y filosofía de garrafón. Pretenciosa y ridícula, prácticamente no pasa nada, es una sucesión de escenarios que parecen sacados de un spot publicitario con unos personajes absolutamente repelentes. Bastante horrible todo.

     Y hasta aquí mi modesto resumen del 2018. Por supuesto, han sido muchas las que me he dejado por el camino, con títulos tan dispares como Suspiria, Lázaro feliz, Mary Shelley, Burning, Jurassic World 2, Campeones, El reino… Y que pronto se acumularán con un 2019 que ya sólo con la conclusión de Star Wars y de la saga Vengadores o el regreso de Shyamalan, Tarantino o Scorsese parece de lo más prometedor.  



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    Lo mejor, lo meh y lo peor de 2018 por Blueberry






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    Lo mejor, peor y MEH 2018 Pagalitros


    Especial “Lo mejor, lo peor y lo meh” para Doctor Somier


    Finaliza otro año más en Doctor Somier, y mientras que los redactores estamos disfrutando de los turrones, el jamón y el marisco, aquí a Pagalitros (de la web amiga Adicine.com) le toca su turno de hacer repaso a lo visto durante estos 365 días.

    En líneas generales no es que haya sido un buen año de entretenimiento, aunque tampoco ha sido lo peor. Pero se queda esa sensación tediosa de continuidad con respecto al 2017. Como siempre, esperemos que con la llegada del 2019, vaya a cambiar definitivamente y traernos títulos rompedores.


    Lo mejor
    Lo peor
    Lo MEH



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