SONIC: La película


Título: Sonic: La pelicula
Dirección: Jeff Fowler
País: USA
Actores: Ben Schwartz, James Marsden, Jim Carrey, Neal McDonough, Tika Sumpter, Adam Pally, Leanne Lapp, Shannon Chan-Kent, Debs Howard, Bailey Skodje, Frank C. Turner, Dean Petriw, Natasha Rothwell, Elfina Luk, Emma Oliver, Breanna Watkins, Lee Majdoub, John Specogna, Nicholas Dohy, Lisa Chandler, Melody Nosipho Niemann, Jeanie Cloutier, Jeff Sanca, Michael Hogan
Año: 2020
Duración: 99'
Crítico: Blueberry




Valoración





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Lo mejor, peor y MEH de 2019 por staff y colaboradores



Nunca es tarde si la dicha es buena, y más vale madrugar que pájaro en mano... o algo así.
En definitiva, que publicamos nuestro especial de películas vistas en 2019 ya en febrero porque: 1- así hemos podido ver los estrenos de finales de diciembre, 2- nuestra redactora y webmistress Perra Verde ha estado de exámenes hasta hace poco y no le alcanza la vida.

Como siempre, comprobaréis que los redactores somos de lo más heterogéneo y que muchas veces nuestros gustos distan mucho de coincidir. Y además muchas veces los films visionados tampoco coinciden en temática, siendo unos más independientes y otros más mainstream.

Gracias por seguir con nosotros un año más.



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Lo mejor, peor y MEH por La Perra Verde



Señoras y señores, por primera vez en la historia ¡no he puesto ninguna película mala! Pero sinceramente, creo que es porque es uno de los años en los que menos cine he visto. Entre los estudios y que veo muchas series (de acción real y animes) en Netflix y un par de plataformas más que uso, tengo pendiente una cantidad ingente de películas (y que sinceramente me apetece ver). Pero como suele pasar en estos tiempos, es más fácil sacar 20 o 40 minutos al día que de hora y media a 3 de forma seguida.
Como siempre, hay una buena representación de cine español, sobre todo comedias, a las que he acudido con mi sacrosanta madre.
Las películas están ordenadas por fecha de estreno.


LO MEJOR

  • Glass: AMO esta trilogía. Tan friki, hecha por gente que ama el cine y los cómics para gente que ama el cine y los cómics. Brutal la interpretación de James McAvoy (me pueden comer el higo los de los razzies, así de fina os lo digo).
¿Mal actor? ¡Estoy mamadísimo! ¡Os meto un meco que os reviento, payasos!

  • Dolor y gloria: es alucinante esta película. 2 horacas de film en el que apenas pasa nada, con un tono costumbrista, lleno de conversaciones y momentos contemplativos que... RESULTAN SER UNA MARAVILLA. No puedo explicar por qué me encantó esta película, pero lo hizo. Supongo que esa es la diferencia entre hacer buen o mal cine. Que una película de acción trepidante de hora y media te aburra y se te haga larga, y ésta de 2 horas en la que casi no pasa nada, se pase en un suspiro y te guste mucho.
  • Lo dejo cuando quiera: divertido remake que es bastante más divertido y menos soez de lo que parecía en un principio.
  • La pequeña Suiza: es un sota, caballo y rey de manual, con todos los clichés posibles, pero es divertida y entrañable.
  • Pokémon - Detective Pikachu: más o menos lo que esperaba de ella. Pokémon para millenials (que por si no lo sabéis, somos los nacidos desde el 81 hasta el 99 y ya tenemos una edad, a ver si usamos bien el término).
  • Aladdin: casi calcada a la versión original de dibujos, se ve con agrado y llega al espectador, a diferencia de (al menos para mí) El Rey León.
  •  
    John Wick, capítulo 3 - Parabellum
    : AMOR, y esperando la 4, y la nueva de Matrix y la nueva de Bill y Ted y lo que sea que Keanu haga, como simplemente existir.
  • Rocketman: un proyecto mucho más arriesgado que Bohemiam Rhapsody que no ha corrido la misma suerte, pese a no haber sido un fracaso. Totalmente recomendable.
  • Toy story 4: te siguen divirtiendo y haciendo llorar. Con Toy story siempre hay un amigo ahí.
  • Spider-Man - Lejos de casa: me gusta muchísimo Tom Holland como Spider-Man, me resulta entrañable, achuchable y simpático. Creo que hace un Spider-Man más equilibrado entre las distintas personalidades que ha ido teniendo.
  • Fast and furious - Hobbs and Shaw: hostias a tutiplén, insultos absurdos, samoanos descamisados (premoh de Jason Momoa incluido), Idris Elba pasándoselo pirata... ¡pues lo que iba buscando!
  • Padre no hay más que uno: otro remake que triunfa en España y ya rueda su secuela.
  • Joker: si vives en Gotham, definitivamente o eres uno de los malos o una de las víctimas. Una película en la que te alegras cuando el protagonista se pone a matar a chicos jóvenes, blancos, cisgénero llenos de vida y un futuro prometedor ¡palazo y al hoyo! hombre ya. Impresionante actuación de Joaquin Phoenix y una puesta de largo del género de cómics. Si bien no es de superhéroes tal cual, dado que es una película de inicios y además Joker no adquiere ningún poder, si abre un camino muy interesante para The Batman, que ya se está rodando.
  • Maléfica - Maestra del mal: seguimos con el giro de trama del clásico cuento, donde se trata de una manera muy acertada las relaciones entre mujeres, más allá de la clásica rivalidad por un hombre o ser simplemente unas bichas.
  • Si yo fuera rico: tercer remake a la española ¡marchando, oiga! me parece la más floja de las 3 vistas, pero sigue siendo disfrutable.
  • Frozen 2: por mí pueden hacer la 3 ya.
  • Jumanji - Siguiente nivel: ha perdido la frescura de la primera, ya que se ha perdido la sorpresa del giro respecto a la Jumanji original, pero lo de introducir a Danny DeVito ha sido un total acierto.
  • Vivir dos veces: no es ni de lejos redonda, pero emociona mucho y es simpática. Además, se agradece esta aproximación tragicómica a la dura enfermedad que es el Alzheimer.
  • Historia de un matrimonio: es tan real, que parece que has grabado a tus vecinos a lo largo de todo su periplo a la hora de divorciarse. Es difícil tener una cierta edad y no sentirse identificada, e ir cambiando de bando a medida que se van desarrollando los hechos, porque en la vida, no todo es blanco y negro, ni para bien, ni para mal. Kylo y Viuda Negra pasando un mal momento.


MEH

  • Alita, ángel de combate: como no he leído el manga, no sé hasta qué punto lo adapta fielmente o no, y si el material original tiene calidad, pero visto lo visto, me parece que había mucho potencial y se ha quedado en un quiero y no puedo. Aún así, si hiciesen una segunda parte iría a verla.
  • Capitana Marvel: me gustó en su momento, pero salir del cine diciendo "pues es mejor de lo que esperaba" tampoco es que sea para echar cohetes.
  • Vengadores, Endgame: esperaba tanto, que al final se me quedó descafeinada. Que sí me ha gustado, pero aún tenía más expectativas.
  • El rey León: a diferencia de Aladdin, y como le ha pasado a muchas personas, el hiperrealismo de los animales no llega a emocionar (aunque es impecable e impresionante, sin duda). No tiene diálogos graciosos como las de perros que quieren volver a su casa y demás, y los animales son tan perfectos que parece que estás viendo un documental. Aquí por un lado hay un campo lleno de potencial, pero por otro puede ser un estilo que caiga en el olvido pronto, dependiendo de cómo se lleve. Sin duda, yo me quedo con la original.
  • Mascotas 2: la primera me gustó mucho, sin embargo esta me ha parecido demasiado aturullada y con exceso de energía. Las 2 tramas paralelas al final agotan, y todo resulta demasiado exagerado.
  • Terminator - Destino oscuro: oye, pues no ha estado mal... véase Capitana Marvel. Es duro competir con la 2 cuando haces una casi clavada, aún así, es disfrutable.
  • Star wars - El ascenso de Skywalker: oye, pues no ha... Es muy dinámica, pero eso de meter 2 películas en una, no ha funcionado. El señor JJ se ha pasado por el arco del triunfo la 8 y ha gastado media película rodando "su episodio 8" para que el resto cuadrase con lo que tenía en mente. Mal, mal, no está, pero bien, tampoco. 


LO PEOR



via Gfycat



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Lo mejor, lo peor y lo meh de 2019, por Harkness


En un suspiro ha pasado este 2019 y aquí estamos de nuevo con nuestro tradicional resumen de lo peor, lo mejor y lo meh del año. Año que ha destacado por la importante presencia del cine chino (no he visto ninguna de las que han ido saliendo, eso sí), por el desenlace del culebrón Marvel, abriendo un panorama incierto para la franquicia (¿mantendrán el mismo nivel que hasta la fecha, o bien pincharán?). Y por el final, también, de la última y tan polémica trilogía de Star Wars. Ha sido también el año de la gran locura que ha supuesto Joker. Los Oscar han sido bastante poco interesantes (especialmente en comparación con los del presente año), algunos veteranos han estrenado película con aroma a gran despedida, y como de costumbre, ha habido grandes películas y también grandes truños o simples decepciones. Me ha parecido, aún así, un año estupendo y donde puedo recuperar grandes títulos cuando echo la vista atrás.



MUY BIEN

Érase una vez en Hollywood: magistral homenaje cinéfilo, cuento de hadas y síntesis del universo tarantiniano donde simplemente puedo quedarme fascinado con las interpretaciones, las músicas, la libertad con la que se desenvuelve el guión, las imágenes de Brad Pitt yendo de aquí para allá en su coche, los insertos visuales simulando anuncios, series... nada más y nada menos que una ensoñación en torno a una época clave en la que el cine iba a cambiar para siempre.

La perfección: simpático thriller de terror del cual lo mejor es conocer lo menos posible, pero sólo diré que me quedo con el humor negro que destila, con la capacidad de retorcer nuestras expectativas (cuando parece que no nos puede sorprender nada a estas alturas), o con su truculencia y romanticismo freak, siendo además una película rabiosamente actual (puro cine de la era “me too”) que toca un tema serio, el de los abusos de poder ocultos bajo una fachada llena de glamour.

Parásitos: desde Corea del Sur, país de donde han surgido los thrillers más inclasificables de las últimas décadas, nos llega esta fábula sobre las diferencias entre ricos y pobres, con una elegancia y un dominio del espacio en cada plano dignos de un virtuoso tras la cámara, y además con la suficiente distancia como para no condenar ni demonizar a ninguno de los personajes, sean de la clase social que sean… aunque tampoco es que nadie salga muy bien parado.

El irlandés: Scorsese firma un testamento fílmico en toda regla, una historia de mafiosos, de amistad, honor, violencia, que también es la historia política reciente de los Estados Unidos. Un uso por completo magistral de los flashbacks y una gran reunión actoral son solo algunos de los ingredientes de esta obra inabarcable en pocas líneas, donde podemos disfrutar tanto del ritmo endiablado que imprime este hombre a sus películas como de una honda reflexión sobre el paso del tiempo.

Puñales por la espalda: el denostado Rian Johnston se convierte en Agatha Christie y nos brinda una estupenda trama de misterio a la vieja usanza, que funciona como entretenimiento sin pretensiones, pero también por sus dardos envenenados y su brutal componente satírico hacia la América de Trump y el neoconservadurismo actual. Inolvidable galería de personajes, caricaturizados con muy mala leche, así como un Daniel Craig cual Poirot de nuestros días que es simpatiquísimo.

Atardecer: vuelve Nemes tras su celebrada El hijo de Saúl con otra propuesta arriesgada e impactante, contando la odisea de una joven que busca su hermano en la Budapest previa al estallido de la gran guerra. El director húngaro recurre de nuevo a sus larguísimos planos-secuencia para convertir la trama en un auténtico viaje hacia los infiernos para un espectador aturdido y fascinado, que en ningún momento se separa de la protagonista y, al igual que ésta, debe interpretar los hechos que ve.

Lo que arde: Pocas veces se ha filmado el fuego (de un incendio real) con tanta visceralidad. La historia de un pirómano que vuelve al hogar, y también una auténtica oda a la naturaleza de Galicia, a sus gentes sencillas y cerradas, a un paraíso que también puede convertirse en un infierno. Una película, en definitiva, muy especial, una experiencia visual capaz de abrirte los ojos y los oídos, con el descubrimiento además de una gran no-actriz como es la anciana protagonista.


BIEN

Glass: concluye Shyamalan su trilogía de superhéroes de forma triunfal, aportando su granito de arena al género y funcionando además como antología de su propia obra, en la que aborda cuestiones como el miedo, la fe y los mitos. El apartado visual (sin alcanzar las cotas de El protegido) se mantiene a un muy digno nivel. Difícil entender el varapalo crítico por parte de unos críticos estadounidenses que parecen atacar por sistema todo lo que haga este hombre, en sus mejores o peores momentos.

La favorita: el niño terrible del cine europeo también quiere un Oscar. La estilizada envoltura de época y un potente trío actoral son los principales ingrendientes de esta truculenta disección de las relaciones de dominación y de la putrefacción social que esconden las más solemnes apariencias. Una reivindicación del terror como forma más fiable de gobierno, e incluso de relacionarse con el prójimo. Para Lanthimos, el ser humano es un bicho repugnante y miserable que no merece otra cosa.

Vengadores. Endgame: el cierre de la saga del infinito viene a ser la sobredosis de grandilocuencia que todos esperábamos y la conclusión de este inmenso proyecto artístico y empresarial; no ofrece ni más ni menos que lo que cualquier fan podría esperar, desde la inmensa batalla final a momentos emotivos y definitivos, todo ello surcado de un inevitable sentido de la autoconsciencia que funciona como homenaje de la propia saga a sí misma y a quienes la han seguido. Kevin Feige, un genio.

Spiderman. Lejos de casa: Simpática entrega del trepamuros que consigue su objetivo gracias al carisma de Tom Holland como Spiderman, a los secundarios (de nuevo la pareja de profesores) y a la ligereza del tono adolescente. Me pareció destacable una secuencia muy lisérgica y alucinatoria. Lo demás es más bien rutinario, y sobre todo, blandito; el recordado beso bajo la lluvia del Spiderman de Raimi parece porno duro en comparación con el que sale aquí.

Midsommar: con la vista puesta muy claramente en “El hombre de mimbre”, el director revelación del terror “artístico” actual plantea un drama de considerable dureza en torno las relaciones de pareja, que puede recordar a Bergman. A la vez, es una de terror, pero de un terror luminoso, a plena luz del día, basado en rituales, paganismo y cultos olvidados. Como en su opera prima, Aster habla de la familia, de superar los traumas y de abrazar el monstruo que habita dentro de uno mismo.

Los hermanos Sisters: poco convencional western que mezcla diversos géneros y se asemeja más bien a un cuento de hadas, con dos hermanos, un tesoro, un sabio inventor, por no hablar de freudianos detalles como la ausencia del padre, la mutilación, la autoridad en la sombra… el final feliz, contrario al habitual fatalismo y los tiroteos que encontramos en el género (aquí están filmados de forma que apenas distinguimos nada, como si fueran tiroteos reales), resulta chocante y hasta onírico.

Joker: una rareza en el cine de superhéroes actual que prescinde de fórmulas y se atreve a abrazar mensajes poco edificantes para la audiencia, en su retrato horripilantemente humano de un villano que ya es más un simbolo de nuestros tiempos. Se inspira demasiado en referentes mejores, algunas tramas sí que resultan tópicas y no me convencen tanto… sin embargo, me gustaría pensar que estamos ante la película que escribiría un Albert Camus si hubiera sido un guionista de cómic.

High life: indescriptible odisea espacial de la francesa Claire Denis, una directora que cuenta historias formadas por fragmentos que el espectador debe completar por su cuenta y darles un significado… indigesta y demasiado críptica ciencia-ficción en torno a la que planea la sexualidad, la muerte y los tabúes rotos, con una cámara siempre pegada a unos personajes (paradójicamente) encerrados en sí mismos. Me sobra el grotesco numerito erótico-psicotrónico que monta Juliette Binoche.


REGULAR

Capitana Marvel: lo cierto es que, sin haberme parecido de lo más flojo de Marvel (como Black Panther o Doctor Strange), es una película que olvido fácilmente, pese a que el guión tiene tal vez un punto de complejidad (es un decir) superior a la media, mientras que el apartado visual es lo que más sale perdiendo (sería algo así como el extremo contrario a un Thor: Ragnarok… que era una chorrada mil veces vista, aunque con un envoltorio visual muy apabullante).

Nosotros: decepcionante lo nuevo de Jordan Peele tras la curiosa “Déjame salir”, una historia de dobles malvados que recuerda a Romero y a Clive Barker, acompañada de su correspondiente dosis de crítica social. Muy bien dirigida y contada en su primer tercio, pero lamentablemente Peele se hace la picha un lío hacia el final y acaba llevándolo todo al terreno de las reglas absurdas y de lo rebuscadamente incomprensible. Aunque tiene el mejor chiste del año: “¡son las vodka en punto!”

Pokemon. Detective Pikachu: era prometedora la premisa de una trama de cine negro ambientada en el universo Pokemon y protagonizada por un pikachu parlanchín, pero el resultado es una película tontorrona, poco memorable y con ocasionales momentos melodramáticos que son espantosos… sin duda podría haberse sacado mucho más partido a un material que era digno de ser abordado desde la nostalgia y lo referencial, sin que sirva de excusa el hecho de ser cine infantil.

El hijo: debut apadrinado por James Gunn que propone un reverso tenebroso de los orígenes de un superhéroe. Un engendrito que no sabe muy bien lo que quiere, que tan pronto sigue ese camino del héroe (camino del villano aqui) como tira de sustos, escenas gore y recursos del slasher. Le falta más desarrollo del niño protagonista (que sí que consigue dar cierto mal rollo) para que parezca que su transformación no ocurre porque sí y porque se lo dice un voz maléfica.

Mujercitas: ambiciosa adaptación de un clásico literario juvenil con la que Greta Gerwig busca aportar savia nueva a la historia de estas cuatro hermanas y sus tribulaciones. Muy injusto por mi parte ponerla en esta categoría, lo sé, pero el nivel de este año ha sido alto y la competencia es dura… muy encomiable la estructura en flashbacks, el contraste entre pasado y presente y el factor metarreferencial, pero peca de un exceso de importancia y el relato se dispersa peligrosamente.

Cuando fuimos brujas: se ha restaurado y reestrenado este título islandés de los años 90, protagonizado por la cantante Bjork, que adapta libremente un cuento de los hermanos Grimm. Una historia de tiempos medievales que transcurre en un paisaje de gran fuerza visual, en torno a la brujería como último recurso de dos mujeres para sobrevivir en tiempos hostiles. Muy curiosa película, pero para un servidor en ningún momento deja de ser eso mismo, una curiosidad.

Infierno bajo el agua: lo nuevo de Alexandre Ajá es una combinación de cine catastrófico y cocodrilos asesinos, plagada de inverosimilitudes típicas de la serie B, con un drama intimista de por medio de lo más cliché, aunque en general está muy bien dirigida y narrada (especialmente por cómo el director maneja el espacio con su cámara), cosa que salva la papeleta. Demasiado poco memorable, aunque es la típica peli ideal para un visionado con resaca.


MAL

¡Shazam!: el universo DC continúa sin levantar cabeza. Un bodrio mayúsculo que, para colmo, va de gracioso y no logra sino dar pena y resultar ridículo, con una mezcla absurda de tonos (marca de la casa) que no tiene problema en insertar un dramón sobre niños abandonados en lo que supuestamente es una comedia infantil y de espíritu ochentero. El final, por supuesto, es una insufrible traca de digitaladas metida con calzador, con un villano lamentable. A evitar como la misma peste.

Godzilla. Rey de los monstruos: fruto de la desesperación de Warner por sacar adelante una franquicia exitosa tenemos este truño que convierte la película de Gareth Edwards es una obra maestra. Se supone que seguimos a un grupo de gente por lugares fantásticos en pos de unas criaturas extraordinarias y toda la película parece que transcurre en dos putas salas llenas de ordenadores, con eso queda todo dicho. No olvidarse de las secuencias de acción oscuras para disimular las cantosas digitaladas.

It. Capítulo II: La adaptación en dos partes de la novela de Stephen King parecía una buena idea en principio, pero al final ha demostrado ser más una excusa para estirar el chicle y aprovechar el tirón de los chavales y de la moda ochentera-poser de “Stranger things”. Metraje excesivo, personajes-florero, abuso de sustos constantes y de digitaladas… hasta nos cuelan un chiste sobre que King escribe malos finales. Pues bien, el propio guionista de ésto debería hacérselo mirar.

Hellboy: tristona y cutrísima nueva adaptación en la que la trama, más que ser contada, parece que se arrastra patéticamente. Ni punto de comparación el nuevo actor con Ron Perlman, su carisma y su físico diabólico (sin necesidad de las diez capas de látex que recubren a este alcornoque). En cualquier caso, un batiburrillo confuso, carente de gracia y pretendidamente molón de leyendas artúricas y serie B sobre elegidos que salvan el mundo. Pa’ su padre.

X-Men. Fénix oscura: el punto y final a la saga de los mutantes no podía ser peor. Un pobre y desangelado cagarro con el que ni ensañarse merece la pena, que parece escrito, dirigido e interpretado entre bostezos y porque tocaba. A destacar como mucho la banda sonora de Hans Zimmer y algún momento aislado. Jessica Chastain iba a cobrar el cheque (menuda mierda de villana y de personaje) y el escenario ruinoso de videojuego lo debieron de tomar prestado de DC.

Serenity: la fumada del año (y no en el buen sentido) es este galimatías demencial que comienza como un “noir” marítimo, pretendidamente serio y dramático y se destapa con uno de los giros finales más lisérgicos de la década. Aplaudamos a Matthew Macónajiu imitando a Nic Cage y a un guionista posiblemente fumado jugando a ser un gran genio y fracasando miserablemente en el intento. Una castaña, pero las risas involuntarias que puede generar no tienen precio.

Star Wars. El ascenso de Skywalker: el pobre Abrams ha terminado como ha podido el ambicioso proyecto de continuar la saga Star Wars y ha fracasado por completo en el intento. Su película a duras penas puede ser considerada cine, más bien es una simple acumulación de acción, personajes que no van a ningún lado, yendo del punto A al punto B mecánicamente, de supuesta emoción sin emoción, de deus ex machina, de ideas recicladas… una auténtica mierda que nunca debió de existir.


HEPATITIS AGUDA

María, reina de Escocia: lo menos malo que puedo decir de este bodrio “prestigioso”, espantoso y repugnante, posiblemente la peor película que me he tragado este 2019 (y posiblemente, en toda mi puta vida), es algo que para muchos sería lo peor de lo peor: la inclusión de actores de razas variadas en una historia que transcurre en la Inglaterra del siglo XVI, así como la continua sucesión de anacronismos flagrantes que buscan introducir cuantos más elementos inclusivos y progresistas mejor. Inacabable la sucesión de momentos de vergüenza ajena en lo que además es una película pésimamente contada, semejante a una serie de televisión o telenovela condensada en apenas dos horas, con subtramas delirantes que no tienen nada que ver con nada, haciendo gala siempre de un trazo grueso en la descripción de personajes malvadísmos y buenísimos sin mácula. Ojalá se quemaran todas las copias de esta película y que nadie recordara así jamás semejante horror.



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Lo mejor, lo peor y lo meh por Blueberry








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Lo mejor, lo peor y MEH por Serdna


El 2019 ha sido sin duda un año de finales. El año en que la presente década se aproxima a su fin, ha sido también el año en que hemos visto el final de una serie que ha hecho historia, como es Juego de tronos, así como la conclusión del gran arco principal del Universo Cinematográfico Marvel con Vengadores: Endgame, de la trilogía superheroica de Shyamalan o de la tercera trilogía de la saga Star Wars con El ascenso de Skywalker. Y dejando a un lado estos grandes eventos, también ha sido un año de regresos muy esperados con cintas de Tarantino, Scorsese o Almodóvar. Y en general, el nivel de calidad ha sido bastante alto, como se puede ver en las nominaciones para la próxima gala de los Oscar, con títulos bastante interesantes, de películas estrenadas tanto a lo largo del 2019, como a lo largo de estos primeros meses de 2020, que tendremos ocasión de repasar el año próximo.


LO MEJOR 

Entre lo mejor del año, ha habido un poco de todo. Hemos tenido los nuevos trabajos de grandes maestros como Quentin Tarantino y Martin Scorsese, con Érase una vez en Hollywood y El irlandés, dos películas de duración desmesurada y sabor clásico, que en ambos casos son un homenaje al cine que estos dos directos mejor saben hacer y aman. Y en ambos casos, se trata también de historias crepusculares, sobre personajes acabados cuyos mundos desaparecen, ya sea un actor de seriales del Hollywood clásico en horas bajas, o un viejo sicario de la mafia. 

Por otra parte, tenemos también los nuevos trabajos de dos directores con trayectorias bastante interesantes y que los terminan de consagrar, como es el caso de Parásitos, de Bong Joon-ho y Puñales por la espalda de Rian Johnson. Dos comedias negrísimas con marcada crítica social, con guiones muy ingeniosos y grandes interpretaciones. 

Por último, una de las sorpresas de 2019 ha sido la china Largo viaje hacia la noche, un inquietante thriller, dividido en dos partes claramente diferenciadas, con un hipnótico plano secuencia final que sin duda la hace merecedora de estar entre lo más destacado del año. 


LO BUENO 

El año se inició con las películas de temporada Oscar, que en esta ocasión fue bastante flojo. Entre las más destacadas estuvieron El vicio del poder y La favorita, dos disparatadas sátiras sobre el poder. También tuvimos ocasión de ver como Shyamalan cerraba su peculiar trilogía superheroica con Glass, un más que digno final a uno de los más extraños y personales proyectos del subgénero de superhéroes. Y si hablamos de finales, es inevitable referirse a uno de los acontecimientos del año, el estreno de Vengadores: Endgame, la esperada culminación de una década y de una veintena de películas, que es tan excesiva y autorreferencial como cabía esperar. Resulta satisfactoria en general, aunque siempre nos quedará la duda de cómo hubiera terminado esta saga de haber seguido Joss Whedon al frente. 

Entre los trabajos de corte más autoral, tenemos la extraña e inquietante High life, con un Robert Pattinson que cada día puede presumir de una trayectoria más interesante. La loquísima y desquiciante La casa de Jack. El oscuro y tristísimo western Los hermanos Sisters. La maravilla animada Ruben Brandt: Collector. O la francesa Retrato de una mujer en llamas, una fría historia sobre el recuerdo.

En el caso del cine español, destaca especialmente O que arde, rodada con actores no profesionales y en entornos naturales, sorprende por la espectacularidad de sus imágenes y la espontaneidad de los personajes. También hemos tenido el regreso de directores consagrados como Almodóvar con su personal autorretrato Dolor y gloria, Amenábar con Mientras dure la guerra, un interesante acercamiento a los últimos meses de Unamuno que sabiamente evita caer en reduccionismos ante una figura tan compleja como la del escritor bilbaíno, o Garci con El crack cero, un inesperado regreso a uno de sus mejores personajes, que aunque cambia de intérprete, resulta igual de triste y oscuro. Aunque una de las películas más interesantes del año ha sido La trinchera infinita, sí, otro drama ambientado en la posguerra, pero inesperadamente complejo, angustioso y trepidante. 

Entre los estrenos más comerciales, muy divertidas han sido Spider-Man: Lejos de casa, Infierno bajo el agua, Fast and Furious: Hobbs y Shaw o Doctor Sueño. Además de la nueva versión de Mujercitas, de duración algo excesiva, pero con grandes interpretaciones. Aunque sin duda, otro de los dramas que más ha destacado por la fuerza de sus actores ha sido Historia de un matrimonio. 

Mención aparte merece Cuando fuimos brujas, una inquietante cinta islandesa casi desconocida, de 1991, que se ha reestrenado este año remasterizada y que luce un blanco y negro impresionante. 

LO MEH 

Siempre es difícil y un poco injusto hablar de las películas que se quedan en un término medio entre lo bueno y lo malo. Por un lado tenemos cintas que prometían mucho pero que acabaron decepcionándonos, y por otro, películas con poca personalidad, que sin estar mal, resultan poco memorables. Entre las primeras pondría Joker. Sí, puede parecer una provocación situar esta película, que para muchos ha sido de lo mejor del año y que ha cosechado tantos premios, entre lo más irregular del año. Creo que tiene algunas virtudes muy evidentes, por supuesto la interpretación de Joaquin Phoenix, y también su valentía al centrar la historia en un villano de cómic sin intentar endulzarlo (como se hizo en Venom), y además usando una estética y un tono tan alejado del que habitualmente se utiliza para las historias de superhéroes y prescindiendo por completo de secuencias de acción. Su éxito sin duda abrirá puertas al género que serán muy interesantes de explorar. Sin embargo, la caracterización de Phoenix es demasiado similar a la de Heath Ledger y tanto la estética como la historia recuerda demasiado a Taxi Driver o El rey de la comedia. Creo que su excesiva dependencia dependencia de unos referentes tan concretos acaba quitándole personalidad propia a la película. 

Otras películas que parecían potencialmente muy interesantes por la trayectoria de sus directores fueron Atardecer, Ad Astra o Midsommar. Las tres son películas con aspectos interesantes, pero inferiores a lo que sus creadores nos habían ofrecido previamente. 

La primera película del MCU este pasado año fue Capitana Marvel, una cinta de orígenes poco habitual y llena de giros inesperados, pero lastrada por un aspecto visual bastante soso y pobretón, lo que acaba perjudicándola. 

En un año en que las terapias de reconversión han dado tristemente mucho que hablar en España, se ha estrenado La (des)educación de Cameron Post, una cinta interesante y con buenas intenciones, pero que resulta poco memorable. El mismo defecto podría decirse de podría decirse de otros títulos de muy diversos géneros como La espía roja, Pokémon: Detective Pikachu, La viuda, El hijo, Tolkien, cinta de lo más impersonal, que no le hace justicia al genial escritor británico; Día de lluvia en Nueva York, divertidísima, pero entre lo más discreto de Allen; o Rambo: Last blood, desenfrenadamente violenta y muy disfrutable, pero claramente inferior a su estupenda predecesora. 

LO MALO 

Entre lo peor del año encontramos principalmente millonarios blockbusters como Shazam, X-Men: Fénix Oscura, Godzilla: Rey de los monstruos o IT: Capítulo 2. La primera, supone un nuevo tropiezo del universo DC, después de las prometedoras Wonder Woman o Aquaman. Sin llegar a las simas de aberración de Escuadrón Suicida, Batman v. Superman o Liga de la justicia, sí se trata de una película desmesuradamente larga y de tono indefinido. X-Men: Fénix Oscura supone un triste punto y final a una saga que dio algunas de las mejores películas del género, y que termina con más pena que gloria. Godzilla: Rey de los monstruos es una decepcionante continuación de su predecesora, la estupenda cinta de Gareth Edwards; y en cuanto a IT: Capítulo 2, resulta totalmente redundante y pone en evidencia lo innecesario que ha sido dividir esta adaptación en dos. 

También en esta categoría situaría Serenity, aunque en este caso resulta divertida de lo puro absurdo de la propuesta, o Star Wars: El ascenso de Skywalker, la infumable conclusión de una tercera trilogía que jamás debió existir. 

LO PEOR 

Entre lo peor de lo peor de lo peor, este año se ha estrenado en Netflix The King. Una extraña película que ya de entrada no queda muy claro qué pretende ser. Una reelaboración, no se sabe muy bien por qué, de las dos partes de Enrique IV y de Enrique V, de Shakespeare. Sin embargo, no se trata ni mucho menos de una adaptación, pues prescinde por completo del texto del Bardo de Avon, ni tan siquiera es un resumen en prosa, pues cambia significativamente partes esenciales de esas obras, alterando la personalidad y el destino de personajes tan clásicos como Falstaff, y ni mucho menos aún puede considerarse una cinta histórica, pues pese a lo muchísimo que se aleja de las obras shakespearianas, más aún se aleja de los hechos históricos. Por tanto, no queda nada claro qué pretendían exactamente los responsables de esta cinta. Si a eso le sumamos a un Thimothée Chalamet a quien, a pesar de su prometedora trayectoria, el papel de Enrique V todavía le queda grandísimo, y un Robert Pattinson pasadísimo de vueltas, que no parece tomarse nada en serio la película y cae por completo en la parodia, así como un tratamiento totalmente maniqueo de los personajes y un diseño de producción que bebe sin absolutamente ningún disimulo de Juego de Tronos, nos encontramos, sin ninguna duda, ante un buen señor mojón. 
Sí, hay una escena en la que Robert Pattinson, el Delfín de Francia, imita un pene con su dedo pulgar.

Y otro de los peores estrenos de este año ha sido la nueva versión de Hellboy, indigna película que nos hace echar de menos a Guillermo del Toro. Pésimamente narrada, cutre, barata y tediosa. Su fracaso en taquilla no es difícil de entender. 

CONCLUSIÓN 

Como decíamos al principio, haciendo balance, el 2019 podría decirse que cinematográficamente, ha sido un buen año, e han estrenado películas de grandes directores y ha habido sorpresas muy gratas a nivel tanto nacional como internacional. Aunque también grandes fracasos de crítica y público, como las ya mencionadas Hellboy o X-Men: Fénix Oscura, así como otras pelis que (por suerte), me he perdido como MiB: Internacional o Los Ángeles de Charlie. Todas ellas son blockbusters carísimos, lo cual resulta inquietante al poner en evidencia lo perdida que está la industria más allá de una o dos sagas de éxito seguro. 

Este 2020 que ya se ha iniciado, por ahora nos ha dejado algunos estrenos interesantes, pero parece que lo mejor todavía está por llegar. Este año se estrenarán películas de directores como Edgar Wright o Wes Anderson, tendremos nueva entrega de la saga Bond y, sobre todo, se estrenará la esperada adaptación de Dune que prepara el director Denis Villeneuve. Dentro del género de superhéroes, parece que va a ser un año sin grandes eventos, aunque si por algo se caracterizará el 2020 dentro de ese género, será por la enorme presencia femenina, con estrenos como Aves de presa, Viuda negra o Wonder Woman: 1984. Y si a las tres anteriores, sumamos Eternos, llama la atención descubrir que todos los estrenos de Marvel Studios y DC de este año estarán dirigidos por mujeres. Se nota ya la huella del inesperado éxito de Wonder Woman en 2017 o Capitana Marvel este año pasado. 

Y hasta aquí el 2019. ¡Esperemos que el 2020 sea aún mejor!


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Lo mejor, peor y MEH 2019 por Pagalitros

El 2019 llegó a su fin. Como cada año en Doctor Somier, los redactores disfrutamos de nuestra sustancial paga extra (risas), tomando nuestras copas de champan. Como muestra de nuestra generosidad vamos dejando nuestro particular top, con lo mejor, lo peor y lo MEH. Aquí a Pagalitros (el mismo que escribe en Adicine.com y en 20 sitios más) le toca su turno de hacer repaso a lo visto durante estos 12 meses.

En líneas generales, se ha roto la racha de años anteriores, ha sido un buen año de entretenimiento.  Hemos visto el fin de grandes sagas (tanto en cine como en televisión), la llegada de interesante proyectos y personajes. Pero por otro, hay cierta sensación de agotamiento, por parte de los "ofendiditos" y sus verdades absolutas en esa absurda batalla en las redes sociales, sobre que es bueno o malo. Pero a nosotros nos da igual, seguiremos disfrutando del cine como el primer día. Esperemos que con la llegada de los locos años 20 (ya sabéis todo el mundo a bailar el charleston), tengamos unos grandes 366 (este año es bisiesto) días de cine.


Lo mejor
Lo peor
Lo MEH
Erase una vez en Hollywood
Muñeco diabólico
Hellboy
Shaft (2019)
Objetivo Washington D.C.
6 en la sombra
Capitana Marvel
Point black: Cuenta atras
Aladdin
Criminales en el mar
ReplicasDinero sucio
El caminoVenganza bajo cero
Midway
Emboscada final
Timadoras compulsivasDesaparecida (Angel of mine) 
Extremadamente cruel,...
Juliet, desnuda
Joker
Mula
Feliz día de tu muerte 2
Peleando en familia
Rambo: Last Blood
Future World
The dirt
Vengadores: Endgame

Terminator Destino Oscuro
Yo soy Dolomite

X-men: Fénix Oscura
Shazam

Arizona
Spiderman: Lejos de casa

Mandy
Triple frontera

Mi cena con Hervé
Star Wars: El ascenso de Skywalker


Avengement





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Vuelve el musical "Dirty dancing" a Valencia



Los fans de la mítica película están de enhorabuena. Después de haber estado en la ciudad hace 2 años en el Reina Sofía, el musical "Dirty dancing" regresa.
En esta ocasión será el teatro Olympia el que acogerá el espectáculo desde el 27 de febrero al 22 de marzo (ojo, que se puede aprovechar para venir desde fuera a ver las fallas y acudir a este evento, un genial 2x1).
Aquí tenéis toda la información respectiva a las entradas y distintos descuentos que el teatro ofrece.

Pasa el mejor momento de tu vida con la mejor experiencia en vivo: Dirty Dancing, El clásico del cine ahora en teatro. Lleno de pasión y romance, con música que hará subir el ritmo de tu corazón y bailes espectacularmente sensuales, este musical que ha batido records por todo el mundo y en su anterior gira por España.
Tras dos temporadas con llenos totales en el West End de Londres y dos exitosas giras por todo el Reino Unido, la clásica historia de Baby y Johnny se presenta en España con fantásticas y memorables canciones como "Hungry Eyes", "Hey! Baby", "Do you Love Me?" y el clásico "(I?ve Had) The Time of My Life".
En el verano de 1963, la vida de la joven Frances 'Baby' Houseman está a punto de cambiar. Estando de vacaciones junto con sus padres y su hermana mayor en el lujoso hotel Catskill Mountains de Nueva York, Baby descubre accidentalmente una desenfrenada fiesta llena de música y baile en el área de empleados. Fascinada por los provocativos pasos de baile y los hipnóticos ritmos musicales, no podrá evitar lanzarse a este mundo, sobre todo tras conocer a Johnny Castle, el instructor de baile del hotel. Baby se convertirá en su compañera de baile tanto en el escenario como fuera de él: dos jóvenes espíritus que se unirán en lo que será el más desafiante y victorioso verano de sus vidas.






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Bad boys for life (Bad boys 3)









Título: Bad boys for life
Dirección: Bilall Fallah, Adil El Arbi
País: USA
Actores: Will Smith, Martin Lawrence, Vanessa Hudgens, Kate del Castillo, Paola Nuñez, Jacob Scipio, Joe Pantoliano, Charles Melton, Alexander Ludwig, Nicky Jam, DJ Khaled, Ivo Nandi, Happy Anderson, Massi Furlan, David Shae
Año: 2020
Duración: 123'
Crítico colaborador: David Hidalgo Moreno

Valoración:






Antes de comenzar esta reseña, debo hacer un ejercicio de honestidad con todos/as vosotros/as y, especialmente, conmigo mismo: me encanta la trilogía Bad Boys. No porque sean grandes películas, en absoluto, sino por razones puramente sentimentales. La primera, que constituye la opera prima de Michael Bay (por aquel entonces, un joven cineasta ya curtido en la realización de videoclips y spots publicitarios), es una muy entretenida y carismática buddy movie que, aunque no innova en absoluto dentro de un género que ya estaba trillado en 1995, nos regaló un dúo tan memorable como el compuesto por Mike Lowrey (Will Smith) y Marcus Burnett (Martin Lawrence), así como la consolidación en el estrellato de sus dos protagonistas y algunas de las set pieces más memorables del cine de acción de los 90. Ah, y a Joe Pantoliano interpretando al comisario más irritable de la Historia del Cine. Que eso siempre suma.

Pero fue en 2003, con Bad Boys II, que lo que parecía que simplemente iba ser una saga de acción profundamente marcada por una herencia noventera adquirió una identidad completamente distinta y propia. ¡Y qué identidad! Michael Bay, borracho de ego y en pleno estrés postraumático tras el gigantesco batacazo que supuso su Pearl Harbor, decidió dejarse de formalidades y pergeñar el que es, en mi opinión, uno de los mayores placeres culpables de la década de los 2000. Bad Boys II es feísta (esa dirección de fotografía basada mayormente en neones…), ultraviolenta, zafia, machista, homofóbica, ofensiva… ¡Y un disfrute de los grandes, si uno/a acepta entrar en su mundo! Un mundo, por cierto, en el que nos encontraremos al Ku Klux Klan, cadáveres con bolsas repletas de droga en su interior, ratas en pleno acto sexual, chabolas explosivas y campos de mina a las afueras de Guantánamo. Ah, y a un Jordi Mollà dando vida al glorioso villano Johnny Tapia. ¡Alabado sea Johnny Tapia!

Con estos antecedentes, y teniendo en cuenta que esta tercera entrega de la franquicia nos llega la friolera de 17 años después de su predecesora, he entrado a la sala con suma inquietud. Y no sin cierto fundamento: aunque algunas sagas han logrado mantenerse relevantes en el tiempo, conservando su mojo e incluso mejorando como el buen vino (tal es el caso de Mission: Impossible, Fast and Furious e incluso Creed, el relevo generacional de Rocky), a otras el hecho de no saber parar a tiempo solo las ha condenado a la mediocridad cuando no al basurero (todavía me estremezco al recordar lo que han hecho a sagas como Die Hard, Alien o Rambo). Además, cabe mencionar el factor más importante: Michael Bay no ha repetido como director, en esta ocasión. Y este dato, como diría nuestro querido expresidente y poeta contemporáneo Mariano Rajoy, “No es cosa menor”. Especialmente tras la descomunal barrabasada que fue la segunda entrega, Bad Boys era una saga indisociable al estilo, sensibilidades e inquietudes artísticas de este “explosivo” cineasta.

Y, por si fuera poco, el que nombre que sonaba para reemplazarle sí generaba mucha confianza: nada menos que Joe Carnahan, uno de los mejores directores de acción actualmente en activo, y responsable de películas tan solventes como Narc, Smokin’ Aces o The Grey. Pero, debido a diferencias creativas con Smith, decidió abandonar la producción, y en última instancia los elegidos para relevarle fueron Bilall Fallah y Adil El Arbi. Pese a que estos cineastas belgas habían demostrado su talento y capacidad con filmes como Black, esta nueva sustitución, unida a unos trailers y clips promocionales que no me decían absolutamente nada, no contribuyó en absoluto a aumentar mi nivel de expectativas hacia esta nueva y extremadamente tardía entrega de la saga creada por Bay.

Ahora, visto en perspectiva, he de admitir que esta total y absoluta carencia de expectativas era lo mejor que podría haberme pasado. Y es que Bad Boys for Life no solo no es el desastre que temía en el fondo de mi corazoncito cinéfilo: es, de hecho, una cinta de acción de lo más sólida, en absoluto mejor pero sí a la altura de la primera entrega y con cierta personalidad propia al margen de la irrepetible segunda parte.

Saquémonos de encima cuanto antes al elefante de la sala: ¿son capaces Bilall Fallah y Adil El Arbi de relevar como es debido a Michael Bay? Sí… y, al mismo tiempo, no. No, porque Bay era capaz de cubrir cada fotograma de una capa de macarrismo, mientras que esta tercera cinta se siente algo genérica, filmada con mucha corrección, pero con poca… mirada artística, por así decirlo. Sin embargo, donde Fallah y El Arbi sí logran que no echemos tanto en falta al creador de la franquicia, es en ocasiones donde consiguen lucirse mediante planos de gran valor artístico (ese cóctel molotov volando a cámara híper lenta, la forma como la cámara gira en pleno tiroteo final para componer un plano aparentemente imposible, el infierno en que se convierte la localización del clímax final…). Aparte, huelga decir que estos dos directores aciertan en no intentar imitar el humor cafre y totalmente descontrolado de Tito Michael, sino que se centran en narrar el film con un sólido pulso narrativo (sus dos horas de metraje jamás se sienten largas) y en permitir que sus intérpretes puedan respirar, mostrar su carisma e incluso mostrar una emotividad nunca antes vista en la saga.

Porque, sí: en lugar de ir a lo fácil, los guionistas de esta película toman más de una decisión arriesgada, situando a sus protagonistas en lugares muy complejos y poniendo a prueba sus límites morales y emocionales. Son dilemas de todo a cien, desde luego, pero ésta es una entrega dispuesta a permitirse momentos de reflexión, de duda e, incluso, de profunda tristeza. Llegados a este punto, debo mencionar que Martin Lawrence nos regala la que es, sin el menor atisbo de duda, su mejor interpretación en toda la saga y, quizás, en los últimos años.

El reto de esta cinta es muy complejo: debe traer de vuelta a la relevancia una franquicia que, a estas alturas, ya podía darse perfectamente por muerta, protagonizada por actores que ya no son las estrellas del cine de acción y de la comedia que solían ser en sus mejores tiempos. Todo ello, aportando los suficientes elementos modernos (un nuevo y joven equipo que sirve como apoyo al dúo protagonista, todo tipo de tecnologías punteras…) para atraer el interés del público más joven, sin perder aquello que hizo que Bad Boys adquiriera un cierto estatus de culto con el tiempo.

Y es de justicia reconocer que Fallah y El Arbi salen airosos de este desafío, logrando una película muy entretenida, divertida, en la que el toque de Michael Bay está bastante presente (incluso de formas algo… inesperadas) pero que, al mismo tiempo, se siente distinta y fresca. Sin ser revolucionaria, y pecando de repetir muchos de los clichés del cine de acción más trasnochado (villanos mexicanos unidimensionales, explosiones por doquier, escenas que traspasan la barrera del absurdo…), Bad Boys for Life es un cóctel cargado de acción, comedia (acertadísimas sus pinceladas de humor negro) y emotividad y, en definitiva, una alternativa muy decente frente a las opciones más sesudas y oscarizables que podemos encontrar en cartelera estos días. ¡Sin mencionar el gustazo que supone volver a escuchar en pantalla grande, veinticinco años después, el tema original de Bad Boys creado por Marc Mancina!

Pero no quiero llevaros a engaño: pese a las virtudes anteriormente señaladas, siento que este regreso es un tanto innecesario, e incluso, a la postre, redundante. No en vano, incluso se permite repetir conflictos ya establecidos en la anterior parte de la franquicia: que si quiero retirarme, que si tengo problemas de alcoba, que si tú eres demasiado alocado y yo quiero sentar la cabeza… Aspectos requetevistos, no solamente en esta saga, sino en el subgénero buddy movie en general. Sin mencionar que, aunque el dúo directorial pone todo de su parte para dinamizar las secuencias de acción, es inevitable notar que los años han pasado muchísima factura a sus protagonistas. Si en anteriores entregas los tiroteos y las persecuciones automovilísticas se alternaban con combates cuerpo a cuerpo e incluso frenéticas carreras, aquí se acaba recurriendo en no pocas ocasiones a que la acción sea vehiculada por armas de fuego o vehículos, todo con el obvio fin de hacer menos visibles las limitaciones físicas que Smith y Lawrence (especialmente éste último) han adquirido por el paso del tiempo. Es, precisamente, cuando el film decide evidenciar dicho transcurso de los años, en los momentos en que adquiere mayor carisma y relevancia dentro de la franquicia. Estos momentos la convierten en la Lethal Weapon 4 de Bad Boys, solo que algo mejor.

Con todo, me alegro de haberla visto. Y, especialmente, ya que sus dos protagonistas estaban tan por la labor de traernos esta nueva película sin importar las circunstancias, y que finalmente se ha hecho, agradezco enormemente el visible esfuerzo que sus
creadores y el talentoso equipo ha puesto en hacer las cosas bien. Es un film algo lastrado por el paso del tiempo, pero pese a todo, logra erigirse como una muy digna nueva secuela en una saga que, hasta la fecha, ha regalado muy buenos momentos a los amantes del cine de acción. Para los fans de Bad Boys y de sus intérpretes principales, un visionado recomendable. Para todos los demás, entretenida y bien realizada, aunque si preferís decantaros por las numerosas opciones dignas de Oscar que pueden encontrarse en nuestras carteleras por estas fechas, sería perfectamente entendible.

LO MEJOR: Smith y Lawrence todavía mantienen su química intacta; Martin Lawrence ofrece su mejor interpretación en toda la saga; el buen pulso narrativo que le imprimen Bilall Fallah y Adil El Arbi, que se permiten lucirse ocasionalmente con planos muy logrados; es todo un gustazo que Lorne Balfe haya recuperado el tema original de Bad Boys compuesto por Marc Mancina; reconozco que puntualmente me ha sorprendido, gracias al rumbo que el film adquiere; su inesperada y efectiva carga emocional.

LO PEOR: Padece mucho del síndrome “Una última vez”, o lo que es lo mismo, repite topicazos ya vistos en sagas como Fast and Furious; el paso de los años, que tanta mella ha hecho en Smith y en Lawrence, acaba pasando factura a las escenas de acción; unos villanos de lo más unidimensionales y poco memorables (salvo el personaje de Armando, que acaba destacando entre tanta mediocridad); es inevitable acabar preguntándose qué hubiera ofrecido Carnahan, de haber dirigido finalmente esta cinta.




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