23 abril 2018

La Film Symphony Orchestra crea el "FSO summer camp"



PONEN EN MARCHA UN MÉTODO EDUCATIVO EN VALENCIA QUE COMBINA LA MÚSICA DE CINE CON OTRAS MATERIAS EDUCATIVAS

·     Expertos demuestran que tiene múltiples beneficios en el desarrollo intelectual del alumno.

·     Una nueva forma de acercar la cultura al público más menudo.

Tras este innovador proyecto se encuentra la valenciana Film Symphony Orchestra, la orquesta líder en España de bandas sonoras de cine. Sus profesionales, muchos de ellos profesores y pedagogos especializados en educación musical , inteligencia emocional y coaching educativo, ponen en práctica en Valencia esta nueva técnica perteneciente al método ABP(aprendizaje basado en proyectos) que combina la música de cine con otras materias educativas.


La novedosa versión de este sistema educativo surge tras varios estudios por parte de expertos de FSO y  tiene como objetivo trabajar, mediante las bandas sonoras de cine,  la educación emocional, social y cognitiva de una manera experiencial y divertida.

Este método confirma que mediante la vivencia en primera persona, el alumno adquiere conocimientos más amplios al relacionar las bandas sonoras de cine con materias educativas actuales y también con aquellas que han permanecido aisladas durante años. Y es que está comprobado científicamente que la música potencia la mejora del estudiante a la hora de asimilar conceptos .

Asimismo, los alumnos asistirán a talleres en los que podrán disfrutar de los temas más conocidos de sus películas favoritas . Algunos como Star Wars y el Cosmos donde aprenderán sobre astronomía; Indiana Jones y la Arqueología en el que adquirirán conocimientos sobre las antiguas civilizaciones; o Frozen y el Clima donde sabrán las consecuencias del cambio climático.  Películas que servirán de hilo conductor para que los pequeños y los jóvenes de la casa perfeccionen sus conocimientos musicales y formen parte de una agrupación con músicos profesionales.

Todas estas actividades se va a poner por primer vez en marcha en el FSO Summer Camp . El primer campamento para niños y adolescentes dedicado única y exclusivamente a la música de cine. Una idea totalmente pionera que busca acercar la música al público más menudo.
FSO Summer Camp se inicia este mes de julio en dos localizaciones: La Casona del Prado de Segovia y Casa Don Bosco de Godelleta en Valencia. Dos ubicaciones alejadas de la ciudad para además, poder estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de las actividades al aire libre.
¿Quién lo organiza?

FSO Summer Camp es una iniciativa educativa que surge en 2017 de la mano  de Film Symphony Orchestra ,la orquesta líder en conciertos de música de cine en España. Presentes  en la ceremonia de los 32 Premios Goya en 2017, o en numerosas apariciones en el programa  El Hormiguero, con el actor Harrison Ford, el actor Hugh Grant con el actor Raul Arévalo y la actriz Nerea Barros, con el cocinero Carlos Arguiñano o con Pablo Motos y el futbolista Roberto Carlos. Una muestra del éxito de la orquesta la podemos ver  es esta en el pequeño vídeo resumen del concierto que ofrecieron en La Plaza de Toros de Las Ventas ante más de 10.000 personas. 

La idea de poner  en marcha el FSO Summer Camp  es del  creador y director de la Film Symphony OrchestraConstantino Martínez Orts  que junto con un equipo de docentes, músicos de FSO especializados en en educación musical, inteligencia emocional y coaching educativo, se dan cuenta de la asistencia, cada vez más habitual, de público infantil y juvenil en los en los conciertos de la orquesta. Espectáculos muy familiares en los que se generan buenos vínculos entre padres e hijos gracias al cine. Una gran oportunidad para que FSO siga trabajando en su compromiso de acercar la música sinfónica al público más menudo.


INSCRIPCIONES Y CONSULTAS en www.fsocamp.es



Gracias a VaivenComunicación por la nota de prensa



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09 abril 2018

Isla de perros











Título: Isla de perros
Título original: Isle of dogs
Dirección: Wes Anderson
País: Estados Unidos
Actores: Animación
Año: 2018
Duración: 101'
Crítico colaborador: David Hidalgo

Valoración:




Es una tarea harto difícil encontrar cineastas con un imaginario tan particular como el de Wes Anderson. Uno de los máximos representantes del cine indie norteamericano contemporáneo, su estilo bebe, en cierta medida, de la obsesiva simetría visual de directores como Ozu o Kubrick, mezclado con la estructura capitular de las cintas de Tarantino, pasando por ciertos temas e inquietudes ya tratados anteriormente por narradores como John Hughes: la soledad, el paso del tiempo, el relevo generacional, cómo mantenerse genuino en un mundo que solo tolera lo convencional…. Todo ello, pasado por un filtro único y personal, que le ha permitido consolidarse ante crítica y público como un artista polifacético, capaz de alternar entre cine de imagen real y películas de animación stop motion.

Y es, precisamente con esta última técnica, con la que Anderson nos regaló una joya en 2009: Fantastic Mr. Fox, que adaptaba un texto de Roald Dahl. El hecho de usar la técnica de la animación artesanal fotograma a fotograma no fue casual, ni tampoco una mera triquiñuela estilística: el stop motion le permitía controlar al máximo cada encuadre, de una forma que en el cine de imagen real nunca es del todo factible. Además, otorgaba a su cinta, no solo una estética y una textura memorables, sino que además le permitía disponer de la siempre agradecida licencia de romper con la siempre temida suspensión de incredulidad asociada al cine de imagen real. Dicho de otro modo: ¡en el cine de animación stop motion, todo es posible!

Es fundamental recordar esta premisa, porque este director la lleva todavía más lejos en su último trabajo, Isle of Dogs. Ya desde su épico y, al mismo tiempo, hilarante prólogo, acompañado por un texto que no duda en romper descaradamente la barrera entre cinta y espectador, Anderson nos avisa de que ésta no va a ser una historia convencional. ¡Y vaya que lo mantiene en todo momento!

Isle of Dogs es una película, desde luego no rompedora, pero tampoco fácil. Demasiado bizarra para el espectador más rutinario, demasiado orientalizada para quienes esperen una historia más conectada a lo que se supone que debe ser una cinta norteamericana, tal vez demasiado violenta para los más pequeños e incluso, con el riesgo de que los espectadores adultos decidan no ir a verla por ser de animación. Y, sin embargo, ¡todo aquel que le dé una oportunidad saldrá de lo más satisfecho!

Porque esta cinta es efectiva a muchos niveles. En lo narrativo, se permite combinar de forma ágil géneros tan dispares como el cine de aventuras, la comedia, el drama, la intriga política, las cintas de mafia e incluso la épica samurái, todo ello pasado por muchas referencias a la cultura nipona y a guiños culturales de todo tipo (atentos a los nombres de ciertos personajes), así como por numerosos cambios emocionales. De hecho, no pocas veces se pasa de un momento cargado de humor negro a una escena dramática, para después dar paso a un momento entrañable. A esto ayuda considerablemente el evidente mimo y perfeccionismo que desprende cada fotograma de este film, así como el excelente trabajo vocal que realiza el estelar reparto, con nombres como Bryan Cranston, Edward Norton, Scarlett Johansson o Frances McDormand poniendo voz a algunos de los personajes.

Por otro lado, su apartado técnico es apabullante, con un planteamiento visual reminiscente a la obra de Akira Kurosawa e incluso de Isao Takahata pero sin perder jamás las señas de identidad ni los referentes del cine de Anderson. En lo sonoro, la película cumple con mucha solvencia, con un diseño de sonido atmosférico y envolvente, así como una (por no romper su tradición) maravillosa banda sonora cortesía de Alexandre Desplat. Este compositor francés, ya habitual colaborador de Anderson y ganador de muchos merecidísimos galardones, nos deleita con una composición que alterna entre ritmos trepidantes y percusivos, con sonidos de viento que oscilan entre el humor cotidiano y el propósito de realzar la emoción contenida en cada pequeño momento.

También es reseñable que Anderson haya introducido claros elementos filosóficos en su obra. Por un lado, hay un claro discurso antiautoritario, donde se señalan los peligros y las consecuencias de que los votantes se crean los discursos demagógicos y totalitarios de cierta clase política. Además, en su estructura discursiva también se puede hallar cierto animalismo, así como un poderoso mensaje acerca del amor, de la familia, de la amistad y de cómo podemos crecernos ante las adversidades, ya que vale mucho la pena luchar por aquello que es justo. Eso sí, no esperéis que la cinta os aleccione: ante todo, su propósito es contar una buena historia de la forma más entretenida posible, y los mensajes se transmiten de forma sutil para quienes quieran verlos, en la mejor tradición del buen séptimo arte.

Si tuviera que ponerle un pero a esta obra, quizás le achacaría un tratamiento algo simplista de algunos personajes secundarios, así como un clímax algo precipitado, que se resuelve con simpatía y efectividad pero de una forma un tanto ramplona. Con todo, es una cinta con la que me he deleitado en lo sensorial, que me ha mantenido interesado e involucrado emocionalmente en todo momento, y con la que, en definitiva, he gozado de cada segundo. Sus 105 minutos se me han pasado volando, y siempre es de agradecer recibir una propuesta tan poco convencional como ésta en carteleras. Isle of Dogs vuelve a reafirmar por qué Wes Anderson es, desde hace mucho, uno de mis cineastas favoritos, y ya estoy esperando con mucho interés a saber qué nos ofrecerá en un futuro, ¡espero que cercano!




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25 marzo 2018

El Justiciero (DEATH WISH 2018)









Título: El Justiciero
Título original: Death Wish
Dirección: Eli Roth
País: Estados Unidos
Actores: Bruce Willis,  Vincent D'Onofrio,  Elisabeth Shue,  Dean Norris,  Kimberly Elise, Beau Knapp,  Mike Epps,  Jack Kesy,  Ronnie Gene Blevins,  Ian Matthews, Melantha Blackthorne,  Nathaly Thibault,  Alex Zelenka,  Sway,  Dawn Ford
Año: 2018
Duración: 107'
Critico: Blueberry

Valoración








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19 febrero 2018

Todo el dinero del mundo







Título: Todo el dinero del mundo
Título original: All the Money in the World
Dirección: Ridley Scott
País: Estados Unidos
Actores: Michelle Williams, Mark Wahlberg, Christopher Plummer, Timothy Hutton, Romain Duris, Charlie Shotwell, Charlie Plummer, Andrea Piedimonte, Marco Leonardi, Roy McCrerey, Kit Cranston, Maya Kelly, Stacy Martin, Olivia Grant, Adam Astill, Andrew Buchan, Charlotte Beckett, Francesca Inaudi, Giulio Base, Olivia Magnani, Maurizio Lombardi
Año: 2017
Duración: 132'
Crítico colaborador: Daniel Cervantes

Valoración:




Si bien actualmente no podemos decir con total seguridad que en la filmografía de Ridley Scott haya más películas buenas que malas, podemos al menos estar seguros de que Todo el dinero del mundo equilibra en mayor o menor medida la balanza a su favor. Un thriller con todas las características propias de las adaptaciones a la ficción de acontecimientos reales -personajes y situaciones sacados de la manga con propósitos dramáticos- que al menos cumple con las expectativas y hace que nos olvidemos de todo lo que ha rodeado a la película que tiene poco a nada que ver con la película; Kevin Spacey y su manufacturada ausencia.

Ridley Scott consigue, como ya ha hecho en otras muchas ocasiones a lo largo de su carrera, presentar a sus personajes de forma natural, tarea aún más difícil en el caso de Todo el dinero del mundo, que tiene el arduo labor de entregarle al público de manera creíble un personaje tan caricaturesco como fue Jean Paul Getty. Ni el más capitalista de los capitalistas ni el más mezquino de los mezquinos tragaría de buena gana un personaje tan miserable como J. P. Getty, cuyas tacañas peripecias retratadas en la película (la mayoría completamente reales) lo hacen de difícil digestión incluso sabiendo de antemano que tal persona existió realmente y que tales sucesos ocurrieron en la realidad. El veterano Christopher Plummer bajo la dirección de Ridley Scott y con el guión de David Scarpa consigue retratar con grandísima eficacia al por aquel entonces hombre más rico del planeta. Ayuda en este aspecto la composición y uso de la música de Daniel Pemberton para enfatizar la lógica y presencia detrás de un personaje tan difícil. Sorprende aún así la nominación al oscar de Christopher Plummer y la ausencia de mayor reconocimiento a Michelle Willliams -nominada, eso si, al globo de oro- que destaca por encima de todo el reparto a la hora de interpretar con naturalidad y credibilidad a Gail Harris, la madre del secuestrado.

Elemento característico e ineludible de Todo el dinero del mundo es el dinero en sí, que actuando como un personaje más, pone en duda la propia lógica capitalista y nos hace preguntarnos si es la propia riqueza, en cantidades desorbitadas, la que acaba constringiendo la libertad en lugar de garantizarla, entorpeciendo la búsqueda de la plenitud en lugar de facilitarla. Quizás por esto gusta Todo el dinero del mundo, porque funciona no solo como un retrato del secuestro de Paul Getty y la rocambolesca reacción de su enfermizamente rico abuelo si no además como un pequeño ensayo que, sin entrar en aguas muy profundas, nos hace cuestionarnos las anomalías espirituales de nuestro propio sistema, un sistema que nos promete a todos la posibilidad de convertirnos en J. P. Getty, “Todo tiene un precio, la dificultad reside en encontrar ese precio” le dice en la película el abuelo Getty a un joven Paul, ¿qué precio estamos dispuestos a pagar?



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15 febrero 2018

Prefiero que seamos amigos [teatro]




Título: Prefiero que seamos amigos
Duración: 110 minutos (sin intermedio)
Fecha de representación: 14 de febrero al 4 de marzo de 2018
LugarTeatre Talia
Precio: desde 16€ + GDG
Crítico: La Perra Verde


Protagonizada por Lolita (sobran presentaciones) y Luis Mottola (Es por tu bien) "Prefiero que seamos amigos" es una obra de teatro adaptada del texto del escritor, productor y cómico francés Laurent Ruquier.

El argumento es un clásico en las relaciones amorosas, el típico "soy tu mejor amigo-a pero estoy enamorado-a de ti", en este caso, Lolita será nuestra pagafantas de manual, que intentará mediante técnicas "linamorganescas" declararse a su mejor amigo, Valentín (casualidades de la vida, el estreno de la obra en Valencia ha sido el 14 de febrero).
Por un lado la obra es muy simpática, pero por otro, refleja algo que siempre me ha parecido muy triste en este tipo de relaciones, que viene a ser el hacerse pasar por algo que no eres o esconder una parte importante de tu ser. Te haces pasar por su mejor amigo-a cuando en realidad sólo quieres una relación formal (en el mejor de los casos) mintiendo a la otra persona que te considera algo que en realidad no eres, o te inhibes como persona ocultando tus verdaderos sentimientos.

Aquí Lolita traspasa la línea del "pagafantismo" para entrar como he mencionado antes en el terreno del "linamorganesquismo" (inventar palabros es gratis), a falta de soltar un "no lo cato, no lo cato" y sacarse las orejas por fuera de un sombrero casquete, sí la vemos ponerse sexy en poses imposibles y realizar un acoso y derribo a su "mejor amigo" digno de una orden judicial de alejamiento.

Más allá del flagrante acoso visto, la historia nos habla sobre las relaciones en la mediana edad, los cambios vitales y la complicidad, todo ello bajo la óptica de la ironía y el sarcarmo.

Ambos actores (los únicos a los que veremos en escena, salvo una aparición puntual para un cambio de escenario) demuestran tener química y bordan sus respectivos roles, y con sus diálogos e interactuaciones con el público, consiguen que este último se meta de lleno en la historia y aplaudan todos los chascarrillos respecto a la actualidad y las referencias a la ciudad con las que modifican ciertos diálogos. Además, por el mismo precio podremos ver a Lolita cantar en un par de ocasiones.





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12 febrero 2018

El espectáculo "Dirty dancing" llega a Valencia



Llega a Valencia "Dirty dancing, el espectáculo". Los valencianos podrán rememorar el romance de Baby y Johnny desde el 26 de abril al 20 de mayo de 2018 en el Palau de les arts Reina Sofía. Las entradas se pueden adquirir adquirir actualmente con distintos tipos de descuento (30% o un especial por San Valentín, por ejemplo)

"Uno de los espectáculos contemporáneos de más éxito llega a España después de superar cualquier expectativa con su gira internacional. Lo mejor de los 80 regresa con Dirty Dancing y, a partir de diciembre, lo podrás vivir en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid.
Con la dirección de Federico Bellone, este espectáculo logra transportar al escenario las emociones que provocaron Jennifer Grey y Patrick Swayze en la pantalla grande.
La trama de Dirty Dancing plantea cómo en el verano de 1963, Frances “Baby” Houseman, una jovencita de diecisiete años, se encuentra atrapada en unas aburridas y monótonas vacaciones junto a su familia en las montañas de Catskill, Nueva York. Sin embargo, la situación cambia cuando, durante una fiesta en el hotel, se topa con el guapo y famoso profesor de baile Johnny Castle. Baby, además de aprender unos cuantos pasos de baile, cambiará su vida para siempre.
Bajo la producción de Iñaki Fernández, cabeza de Letsgo Company, se encuentra el extraordinario talento internacional que conforma este montaje. Pero, además, la música en vivo y la danza son sin lugar a dudas los protagonistas de Dirty Dancing, ya que se vuelven cómplices de los personajes y crean una provocadora atmósfera que cada noche hará vibrar al público."





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29 enero 2018

"Prefiero que seamos amigos" de Lolita llega a Valencia



"Prefiero que seamos amigos", obra de teatro protagonizada por Lolita y Luis Mottola, llegará a Valencia en febrero. Se podrá ver en el Teatro Talia desde el 14 de febrero hasta el 4 de marzo de 2018. El precio de las entradas está comprendido entre los 16 y 24€ (+ GDG) dependiendo del día y la zona seleccionados, pudiendo encontrar además distintos tipos de descuentos en la web.


Sinopsis:
Prefiero que seamos amigos. ¿Quién no ha escuchado en algún momento de su vida esta terrible frase? Una sentencia que hace desaparecer tus expectativas hacia la persona amada, que te condena a aceptar una realidad difícil y que te rompe la ilusión de ser objeto de deseo, de formar una pareja. El 'happy ending' de tu historia con tu media naranja se desvanece y la persona a la que amas se convierte en amigo...
Claudia, una mujer de más de 50 años, independiente y segura, está decidida a sincerarse con el hombre que ama en silencio desde hace 5 años, su mejor amigo Valentín. ¿Imaginas su respuesta? En esta entrañable comedia francesa vemos a dos amigos, tan cercanos y tan cómodos en la compañía del otro, que cuando uno quiere cambiar las reglas de la amistad, el otro está totalmente cegado y es incapaz de ver más allá. La obra reflexiona además sobre el abrupto cambio que sufren las mujeres cuando pasan de una cierta edad, esa sensación de ser repentinamente invisible para el sexo contrario. Como dice la antigua canción inglesa: 'No one loves a Fairy when she's forty' (Nadie quiere un hada cuando tiene cuarenta años).
Esta comedia de aroma fresco y ágil nos lleva en un viaje divertido con giros inesperados, conversaciones salpicadas de ironía, palabras llenas de sentimientos no comprendidos y deseo sexual no correspondido. Las relaciones y la búsqueda del amor nunca son fáciles y aquí disfrutamos de la odisea que es para Claudia y Valentín aprender a quererse. 




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07 enero 2018

Lo mejor, peor y MEH de 2017 por los redactores



Estimados somieres, como cada año, os traemos la lista cinéfila de los redactores, esta vez un poco más tarde porque algunos no han querido perder la oportunidad de ver "The disaster artist", y ésta se estrenaba en España a final de año. Como siempre, las listas se parecen unas a otras como un huevo a una castaña, demostrando que no hay que fiarse ni de la madre de uno, mucho menos de los que critican cine ¿habrá alguien que coincida plenamente con algún redactor? Dad click en el nombre y podréis acceder a la lista. Gracias por seguir leyéndonos un año más.

















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LO MEJOR, LO PEOR Y LO MEH DE 2017 por Blueberry












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Lo mejor y lo peor, por Serdna




El 2017 se va sin dejar cintas demasiado memorables en líneas generales, aunque con algunas excepciones. Por un lado, entre las nominadas a los Oscars, entre bastante relleno, hemos tenido una película bastante interesante como es Moolight, y un musical con mucho encanto, La La Land. También algunas rarezas como Toni Erdmann o Mother!, la nueva locura de Carlo Padial, Algo muy gordo. Y en cuanto al cine más taquillero, los superhéroes siguen arrasando, ahora más que nunca con nada menos que seis estrenos en total. Hay que decir que en general ha sido un año bastante bueno para este género, con tres propuestas muy divertidas por parte de Marvel Studios, la inusual Logan y DC ha conseguido hacer por primera vez una película que no da arcadas, con Wonder Woman. De la otra de DC, mejor hablamos luego… 

Lo mejor 

Twin Peaks: The return. Sin duda alguna, el acontecimiento del año. Esta “película en dieciocho partes”, como la definió el proio Lynch, ha sido toda una sorpresa y una experiencia absolutamente lisérgica. Lo que podría haber sido un decadente festival de la nostalgia, ha resultado ser todo lo contrario. Lynch y Frost se han negado a ir a lo fácil, desconcertando y decepcionando a muchos nostálgicos, pero dándonos un trabajo absolutamente extremo, que incluso supera a la original, pues aquí cuentan con una libertad que ya hubieran querido entonces. Un viaje demencial hacia el misterio (como suele ocurrir con Lynch, como un fin en sí mismo), donde todos los géneros tienen cabida y en el que puede ocurrir prácticamente cualquier cosa. 

The disaster artist. Lo más difícil que tenía esta película era conseguir estar a la altura de la leyenda de The room. Y lo consigue. La interpretación de James Franco como el inefable Tommy Wiseau merece tenerse entre lo mejor de este año. 

Crudo. A medio camino entre el drama adolescente y la comedia gore, esta salvaje historia de canibalismo juvenil llama la atención por su perversidad y por su excelente factura. 

Lo bueno 

Algo muy gordo. Tercer largometraje de Carlo Padial, en el que volvemos a ver las obsesiones habituales de su cine, como son los infiernos de todo proceso creativo y las luchas de egos. De nuevo en formato falso documental, aunque esta vez con mucho más presupuesto. Sin embargo, el humor absurdo e incómodo se mantiene intacto. 

Blade Runner 2049. Proyecto disparatado que, aunque con una duración algo excesiva y pocas novedades, logra convertirse en una digna continuación de un clásico. 

Thor: Ragnarok. Aunque con un comienzo algo atropellado y un tramo final bastante convencional, la parte central de esta nueva entrega consigue ser más divertida y trepidante que muchas otras películas del género. Inolvidable el absurdo papel de Jeff Goldblum. 

El autor. Inquietante y divertida historia sobre un mezquino aspirante a escritor, con una de las interpretaciones de Javier Gutiérrez, que ya es decir. 

Madre! Desconcertante parábola de resonancias teológicas. 

Valerian y la ciudad de los mil planetas. Puro pulp, tan visualmente anfetamínico como clásico en todo lo demás. 

Spider-man: Homecoming. Tercera versión del personaje en menos de veinte años. El sentido del humor y el carisma del reparto principal logra que nos olvidemos de las cintas de Reimi, cosa que ni siquiera intentaba la versión de Marc Webb. Digna entrada del personaje en el Universo cinematográfico de Marvel. 

Abracadabra. Extraña comedia negra, tal vez innecesariamente amanerada en sus formas, pero divertida y con un impresionante trabajo actoral, especialmente por parte del siempre inmenso Antonio de la Torre. 

Colossal. Ingeniosa comedia con trasfondo feminista. 

Déjame salir. Dignísimo thriller con una mala leche menos obvia de lo que podría parecer. 

La cura del bienestar. Película de terror absolutamente desmedida, donde se entremezclan multitud de subgéneros, algo excesiva en su duración, pero bellamente filmada. 

Guardianes de la galaxia vol. 2. Corría el riesgo de ser repetitiva, pero Gunn tira la casa por la ventana y filma una aventura aún más loca y pasada de vueltas que la primera. 

Z, la ciudad perdida. Cinta de aventuras admirablemente clásica y con una preciosa dirección. 

Train to Busan. Admirable aportación al sobadísimo género de zombies, que le saca a la premisa todo el partido que puede y más. 

Silencio. Inquietante e inmersiva adaptación de una perturbadora novela. 

La La Land. Dirección admirable, canciones pegadizas y una historia con un poso de tristeza suficiente para no resultar cursi. 

Loving. O cómo huyendo del melodrama y contando una historia con sencillez y sin recrearse en el sentimentalismo, el resultado puede ser aún más conmovedor. 

Shin Godzilla. Sátira política, destrucción y monstruos a granel, todo ello con una dirección y narración clásica y espectacular. 

Toni Erdmann. Fría y por momentos incómoda comedia (o aparente comedia), sobre la relación entre un padre y una hija. Pero ante todo, una película sobre un concepto, al que aquí se le pone el nombre de Toni Erdmann. Un personaje que parece la personificación de lo incómodo, lo inoportuno, lo fuera de lugar, lo frustrante… precisamente aquellas cosas que marcan la relación entre los protagonistas. Básicamente, es la comedia que haría Michael Haneke si algún día se animara a hacer comedias. 

Múltiple. Regreso de Shyamalan en plena forma, con todo aquello que algún día le hizo grande. Relato de terror, mezclado con estudio de personajes y giro final impredecible. 

Moonlight. Pocas veces una película tan poco oscarizable había ganado un Oscar. La frívola Academia posiblemente se lo diera como un gesto de compromiso con las minorías de cara a la galería, pero por suerte esta película es mucho más. Un relato muy poco convencional sobre la construcción de la identidad que posiblemente gane con más visionados. 

Logan. Violenta, áspera, crepuscular y, por tanto, muy inusual cinta de superhéroes. 


Lo mediocre 

Star Wars. Episodio VIII: Los últimos jedi. Con una duración desmesurada y varias incosistencias de la trama, al menos esta nueva entrega aporta más novedades que su predecesora. 

It. Más cercana a las aventuras juveniles a las apelaciones nostálgicas que al siniestro universo de la novela de King. Cuenta con un digno reparto, pero el tono es algo errático. 

Baby driver. Muy bien dirigida, pero tan desesperada por resultar ingeniosa y molona constantemente que acaba resultando repelente. 

Wonder Woman. Película de superhéroes sin la mayor originalidad de estar protagonizada por una mujer (y manda narices que después de dos décadas con varios estrenos anuales, ésta sea la primera vez desde la infame Catwoman). El resultado es tremendamente convencional, rozando lo desastroso en su parte final. Pero para los estándares de Warner-DC, esto es un logro. 

Le llamaban Jeeg Robot. Supera la escasez de medios con el ingenio de algunas situaciones y la gracia de los actores, pero la indefinición de su todo acaba pasándole factura. 

Kong: la isla calavera. Excelente dirección y fotografía pero con un guión demasiado rutinario. 

Manchester frente al mar. Drama con un buen reparto, aunque con una dirección algo plana y por momentos excesivamente sentimental. 

Negación. Película con nobles intenciones, pero lastrada por su sentimentalismo y un maniqueísmo innecesario. Un personaje como Irving ya es bastante repulsivo por sus ideas, no es necesario cargar las tintas como aquí hacen. 

Verónica. Digna película de terror patrio, aunque la combinación de manidos clichés del género con el intento de recrear un caso real (aunque sea de manera muy libre), no termina de funcionar. 


Lo malo 

Liga de la Justicia. Lo mejor que se puede decir de ella es que al menos su visionado no es tan doloroso como el de la anterior cinta de Snyder, y esto se debe más a su reducida duración que a otra cosa. Por lo demás, mala a rabiar. Un pequeño monstruo de Frankenstein al que se le ven las costuras por todas partes. 

La autopsia de Jane Doe. Cinta de terror acojonantemente estúpida, con un buen comienzo, pero una resolución tremendamente facilona. Vacía y olvidable a más no poder. 

Atómica. Película de espías que ni termina de ser un thriller de calidad ni la comedia de acción alocada que por momentos promete ser. 

Bright. La premisa podría haber dado lugar a algo divertido, pero esa posibilidad se desvanece a medida que avanza una trama monótona y confusa. La dirección es además bastante fea y anodina. 

Guardians. Respuesta rusa al cines superheroico, con absolutamente todos los defectos de las producciones yanquis y sin ninguna de sus virtudes. Todo es increíblemente estúpido y torpe. 


Lo espantoso 

Rey Arturo: La leyenda de Excalibur. Un horror sin paliativos. De esas que te hace preguntarte cómo un productor puede dar su aprobación a algo así. Pésimamente filmada, con digitalazos lamentables y con una narración reiterativa y tediosa. Basura. 

Dunkerque. La crítica más destructiva que se puede hacer de este tostonazo nolaniano, es invitar a cualquier a ver los quince minutos de la evacuación de Dunquerque que aparecen en Expiación. En apenas unos minutos, hay una trabajo de fotografía y de cámara mucho más impresionante, y todo resulta más dramático e inmersivo que en toda esta película. 

La momia. Película de Assylum con estrellas invitadas. 

Y hasta aquí lo que me ha dado de sí el año. Lamento haber dejado unas cuantas pendientes con pinta muy interesante, como Lady Macbeth, I am not your negro, Verano de 1993, Demonios tus ojos, Prevenge o Love witch. Habrá que ponerse al día antes de que se acumulen con otros muy prometedores estrenos que trae el 2018, como Tres anuncios en las afueras, Call me by your name, La forma del agua, Los nuevos mutantes, La muerte de Stalin o Vengadores: Infinity war. Dentro de un año, sabremos sin la espera ha merecido la pena.



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Lo mejor, lo peor y lo MEH de 2017 (Harkness)


Volvemos con lo mejor, lo peor y lo MEH de 2017, otro año más que queda atrás y nos deja cine de todo tipo. Mi balance particular en general es bueno y con pocos títulos horrendos (he tenido la precaución de esquivar cosas tan prometedoras -es un decir- como por ejemplo Liga de la justicia), aunque también con un buen número de pedos al viento y una notable ausencia de películas con las cuales entusiasmarse realmente. Listos? Allá vamos.


LO BUENO


La la land: Nada nuevo que añadir al aluvión de críticas positivas y de elogios, bonito y tristón musical para todos los públicos con una arrolladora banda sonora y una dirección tan talentosa como efectista por parte del autor de Whiplash


Silencio: Sobrecogedora reflexión sobre la fe de un cineasta veterano y en plenas facultades, pese a su avanzada edad, una obra profundamente personal y una rareza en toda regla. Y nuevamente, exhibición maestra de dominio cinematográfico.


Train to Busan: Un fiestón con zombies surcoreanos en un tren... gozosa diversión de serie B muy bien realizada. Para aplaudir al final.


Múltiple: Retorno por todo lo alto de M. Night Shyamalan, con sus locuras argumentales, sus chistes rarunos habituales y una sobresaliente interpretación de James McAvoy.


Shin Godzilla: Otro retorno, el del saurio radioactivo japonés, en una película donde las apariciones del monstruo se alternan con constantes conversaciones y reuniones en despachos... y aún así, mantiene el interés.


Lady Macbeth: TOP 3 DEL AÑO. Estudio de las relaciones de poder en la Inglaterra rural decimonónica que pone los pelos de punta, dirigido como si fuera una sucesión de cuadros en movimiento.


Toni Erdmann: Gran revelación del cine europeo, comedia alemana de tres horas que, sin embargo, y pese a su extrañeza, cuenta una historia dulce y amarga que no olvidarás fácilmente.


Crudo: TOP 2 DEL AÑO. Obra maestra perversa y enfermiza, relato de terror lleno de humor negro, sobre la bestia interior y el descubrimiento del mundo de una joven que no es como las demás.

Moonlight: Mirada al racismo, a la homosexualidad, a las identidades complejas y mutantes de hoy en día, que va mucho más allá del típico y tópico dramón para ganar premios.


Loving: Más cine sobre negros, destacable por una mirada sencilla y clásica. Su acierto, retratar una lucha librada por gente corriente, pero cuya importancia adquiere una dimensión histórica.


Guardianes de la galaxia Vol. 2: Locurote de Marvel que deja en absoluta evidencia a su sosa predecesora, dirigido por un cineasta gamberro y que hace lo que le da la gana.


Spiderman Homecoming: Tal vez sea el retorno del hombre-araña que Marvel merecía, en lugar de los truñetes anteriores. Muy interesante el vistazo a la vida y conflictos personales de Peter Parker... y mención especial para uno de los mejores villanos marvelianos.


Valerian y la ciudad de los mil planetas: El visionario franchute Luc Besson nos trae un delirio psicotrópico digno de ser visto, aunque la segunda mitad de película caiga en cierto convencionalismo.


La seducción: Repartazo femenino para un buen drama de época, a la vez que intriga psicológica, sobre ese delicado misterio de la feminidad que tanto obsesiona a la directora de Lost in translation.


Star Wars. Los últimos Jedi: Me conformaré con decir, en medio del alboroto general y del caos de opiniones, filias y fobias de todo tipo, que me ha parecido bastante mejor que el Episodio VII y que los aciertos pesan más que los fallos en la balanza.


El autor: Más que curiosa (y maliciosa) combinación de intriga y comedia negra, que va sobre el fracaso, la inspiración, y en general, todo de lo que es capaz de hacer un escritor mediocre para alumbrar una obra maestra de la novela inspirándose en la realidad.


Déjame salir: Pequeña joya del cine de terror independiente, que echa mano tanto de elementos ya vistos como de otros más sorprendentes. Muy mala leche tiene su moraleja, sobre las nuevas formas que adopta la discriminación racial en nuestros días.


The disaster artist: Homenaje memorable al cine cutre y perfecta recreación del fenómeno The Room. La interpretación de James Franco del colgado Tommy Wiseau puede que sea insuperable.


Guardian's Inferno: TOP 1 DEL AÑO. Cuanto más veo esta pequeña, hipnótica joya de la caspa, más maravillosa me parece. Merece con todos los honores figurar entre lo mejor del año y de la década. Nunca olvidemos el profundo mensaje que contiene: “In this times of hardship, rememeber... we are Groot”.




LO REGULAR Y “MEH”


Mimosas: Cine religioso-trascendental hispano-marroquí de aventuras, con eso queda todo dicho. Tendría que darle una segunda oportunidad para ver si me termina de convencer semejante cosa.


Manchester frente al mar: Apuesta fuerte indie y dramática en los Oscars. Sobra música clásica pretenciosamente empleada y faltan unos sentimientos humanos demasiado ausentes como para calar en un servidor.


Logan: Muy bonito el plano final... lo que hay antes, sintiéndolo mucho, oscila entre una serie B del montón y una mini-serie comprimida en dos horas. Mi veredicto, no es para tanto.


Kong: Super-espectáculo simiesco que prometía una de bichos gigantes a la antigua usanza, y termina por predominar un fría y desaprovechada exhibición de digitaladas. Otra vez será.


La cura del bienestar: Me quedo con las estimables intenciones antes que con el atropellado resultado final de esta bizarrada zetosa, atmosférica y enfermiza de Gore Verbinsky.


Le llamaban Jeeg Robot: Lo mismo digno de esta delirante italianada de superhéroes que, cuanto menos, propone una alternativa de bajo presupuesto a lo que nos ofrece cada año Hollywood.


Wonder Woman: La superheroína a la que da vida la exhuberante Gal Gadot es, con diferencia, lo más digno que ha conseguido producir el calamitoso universo DC, pese a ser en el fondo un título de lo más olvidable.


Colossal: Colosal es lo que fumó Nacho Vigalondo antes de rodar ésto, una comedia de treintañeros irregular aunque diferente de lo habitual, con bichos gigantes de por medio.


Abracadabra: Pablo Berger es un director tan poco prolífico como libre y radical en sus propuestas (aquí, una comedia negra con fantasmas donde brilla Maribel Verdú), pero también parece un tipo que se quiere mucho (demasiado) a sí mismo y lo demuestra en cada plano.


Verónica: El hit de terror patrio del año me ha dejado más bien indiferente, pues más allá de sus aciertos técnicos y ambientación noventera, es más de lo mismo y no veo en ningún momento cumplidas sus intenciones de retratar los problemas de la adolescencia.


Blade Runner 2049: Tal vez el tiempo y posteriores visionados me ayuden a valorar mejor el ambicioso y frío remake de un título fundamental del cine moderno y la sci-fi.


Thor Ragnarok: Marvelada que he visto ya demasiadas veces, simpática pero rutinaria, adornada de un humor graciosete que intenta disimular lo absolutamente convencional que es todo.




JAVIER MARÍAS ECHÁNDOTE EN LA CARA EL HUMO DE SU PIPA CON DESDÉN


La autopsia de Jane Doe: Ridiculez supina con una primera mitad prometedora, sugerente, que desemboca en la arbitrariedad, en lo gratuito y en la tontería más absoluta. Mucha cara dura.


Dunkerque: Otro ladrillazo hiper-intensito del grandísimo artista del momento, que nos epata a todos con sus constantes clímax y sus brillantísimas lecciones de historia nacional british.


La momia: El esbirro del enano malvado J. J. Abrams nos echa a la cara, y sin que le hayamos hecho nada, un truño despiadado, que intenta ser nada menos que el inicio de un universo cinemático “oscuro” que no hay ni por dónde agarrarlo.


Rey Arturo: Guy Ritchie nos repite unos truquitos y clichés que hacían gracia hace dos décadas y que en 2017 producen vergüenza ajena, tanta como el insufrible videojuego digitaloide con el que nos castiga.


The greasy strangler: Inclasificable y grotesca comedia cuya única intención es ser lo más desagradable posible, que no tarda en agotarse a sí misma. La banda sonora continuará sonando en tus peores pesadillas.


Guardians: Plagio ruso cutrón de los Vengadores sin el menor interés, que ni siquiera resulta especialmente ofensiva... más bien queda en un intento triste de aprovechar la moda de los superhéroes.


MENCIÓN ESPECIAL



 No es cine estrictamente hablando, pero Twin Peaks: The Return es algo así como lo nunca visto, lo que debió ser el auténtico desenlace de la serie original hace años, es decir, David Lynch en estado puro y desbarrando muchísimo, llevando lo más lejos posible sus obsesiones oníricas, hasta el punto de trascender todos los géneros imaginables, lo cómico, lo melodramático, lo policíaco, el terror puro... para ser, sencillamente, Lynch. Una obra inabarcable, un enigma que resonará eternamente en torno al misterio que inició la serie (quién fue el asesino de la joven Laura Palmer) y que todavía debemos asimilar. Pero por encima de todo, una experiencia visual distinta a cualquier cosa y que pulveriza cualquier expectativa que el espectador pueda tener.



WTF



¿Cuál ha sido la película del año que ha descolocado por completo mis esquemas mentales y me impide emitir una valoración sensata sobre lo que he visto? Sin duda, el premio al WTF del 2017 se lo lleva Darren Aronofsky y su (puñetera) Madre... en la crítica que hice en su momento me despacho a gusto con esta cosa de la cual no sé decir si me apasionó o me pareció algo aborrecible.



Y eso es todo por este año, nos vemos el siguiente y esperemos que este 2018 (ya empieza a vislumbrarse el final de la década) nos depare el mejor cine posible.



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