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Bad boys for life (Bad boys 3)









Título: Bad boys for life
Dirección: Bilall Fallah, Adil El Arbi
País: USA
Actores: Will Smith, Martin Lawrence, Vanessa Hudgens, Kate del Castillo, Paola Nuñez, Jacob Scipio, Joe Pantoliano, Charles Melton, Alexander Ludwig, Nicky Jam, DJ Khaled, Ivo Nandi, Happy Anderson, Massi Furlan, David Shae
Año: 2020
Duración: 123'
Crítico colaborador: David Hidalgo Moreno

Valoración:






Antes de comenzar esta reseña, debo hacer un ejercicio de honestidad con todos/as vosotros/as y, especialmente, conmigo mismo: me encanta la trilogía Bad Boys. No porque sean grandes películas, en absoluto, sino por razones puramente sentimentales. La primera, que constituye la opera prima de Michael Bay (por aquel entonces, un joven cineasta ya curtido en la realización de videoclips y spots publicitarios), es una muy entretenida y carismática buddy movie que, aunque no innova en absoluto dentro de un género que ya estaba trillado en 1995, nos regaló un dúo tan memorable como el compuesto por Mike Lowrey (Will Smith) y Marcus Burnett (Martin Lawrence), así como la consolidación en el estrellato de sus dos protagonistas y algunas de las set pieces más memorables del cine de acción de los 90. Ah, y a Joe Pantoliano interpretando al comisario más irritable de la Historia del Cine. Que eso siempre suma.

Pero fue en 2003, con Bad Boys II, que lo que parecía que simplemente iba ser una saga de acción profundamente marcada por una herencia noventera adquirió una identidad completamente distinta y propia. ¡Y qué identidad! Michael Bay, borracho de ego y en pleno estrés postraumático tras el gigantesco batacazo que supuso su Pearl Harbor, decidió dejarse de formalidades y pergeñar el que es, en mi opinión, uno de los mayores placeres culpables de la década de los 2000. Bad Boys II es feísta (esa dirección de fotografía basada mayormente en neones…), ultraviolenta, zafia, machista, homofóbica, ofensiva… ¡Y un disfrute de los grandes, si uno/a acepta entrar en su mundo! Un mundo, por cierto, en el que nos encontraremos al Ku Klux Klan, cadáveres con bolsas repletas de droga en su interior, ratas en pleno acto sexual, chabolas explosivas y campos de mina a las afueras de Guantánamo. Ah, y a un Jordi Mollà dando vida al glorioso villano Johnny Tapia. ¡Alabado sea Johnny Tapia!

Con estos antecedentes, y teniendo en cuenta que esta tercera entrega de la franquicia nos llega la friolera de 17 años después de su predecesora, he entrado a la sala con suma inquietud. Y no sin cierto fundamento: aunque algunas sagas han logrado mantenerse relevantes en el tiempo, conservando su mojo e incluso mejorando como el buen vino (tal es el caso de Mission: Impossible, Fast and Furious e incluso Creed, el relevo generacional de Rocky), a otras el hecho de no saber parar a tiempo solo las ha condenado a la mediocridad cuando no al basurero (todavía me estremezco al recordar lo que han hecho a sagas como Die Hard, Alien o Rambo). Además, cabe mencionar el factor más importante: Michael Bay no ha repetido como director, en esta ocasión. Y este dato, como diría nuestro querido expresidente y poeta contemporáneo Mariano Rajoy, “No es cosa menor”. Especialmente tras la descomunal barrabasada que fue la segunda entrega, Bad Boys era una saga indisociable al estilo, sensibilidades e inquietudes artísticas de este “explosivo” cineasta.

Y, por si fuera poco, el que nombre que sonaba para reemplazarle sí generaba mucha confianza: nada menos que Joe Carnahan, uno de los mejores directores de acción actualmente en activo, y responsable de películas tan solventes como Narc, Smokin’ Aces o The Grey. Pero, debido a diferencias creativas con Smith, decidió abandonar la producción, y en última instancia los elegidos para relevarle fueron Bilall Fallah y Adil El Arbi. Pese a que estos cineastas belgas habían demostrado su talento y capacidad con filmes como Black, esta nueva sustitución, unida a unos trailers y clips promocionales que no me decían absolutamente nada, no contribuyó en absoluto a aumentar mi nivel de expectativas hacia esta nueva y extremadamente tardía entrega de la saga creada por Bay.

Ahora, visto en perspectiva, he de admitir que esta total y absoluta carencia de expectativas era lo mejor que podría haberme pasado. Y es que Bad Boys for Life no solo no es el desastre que temía en el fondo de mi corazoncito cinéfilo: es, de hecho, una cinta de acción de lo más sólida, en absoluto mejor pero sí a la altura de la primera entrega y con cierta personalidad propia al margen de la irrepetible segunda parte.

Saquémonos de encima cuanto antes al elefante de la sala: ¿son capaces Bilall Fallah y Adil El Arbi de relevar como es debido a Michael Bay? Sí… y, al mismo tiempo, no. No, porque Bay era capaz de cubrir cada fotograma de una capa de macarrismo, mientras que esta tercera cinta se siente algo genérica, filmada con mucha corrección, pero con poca… mirada artística, por así decirlo. Sin embargo, donde Fallah y El Arbi sí logran que no echemos tanto en falta al creador de la franquicia, es en ocasiones donde consiguen lucirse mediante planos de gran valor artístico (ese cóctel molotov volando a cámara híper lenta, la forma como la cámara gira en pleno tiroteo final para componer un plano aparentemente imposible, el infierno en que se convierte la localización del clímax final…). Aparte, huelga decir que estos dos directores aciertan en no intentar imitar el humor cafre y totalmente descontrolado de Tito Michael, sino que se centran en narrar el film con un sólido pulso narrativo (sus dos horas de metraje jamás se sienten largas) y en permitir que sus intérpretes puedan respirar, mostrar su carisma e incluso mostrar una emotividad nunca antes vista en la saga.

Porque, sí: en lugar de ir a lo fácil, los guionistas de esta película toman más de una decisión arriesgada, situando a sus protagonistas en lugares muy complejos y poniendo a prueba sus límites morales y emocionales. Son dilemas de todo a cien, desde luego, pero ésta es una entrega dispuesta a permitirse momentos de reflexión, de duda e, incluso, de profunda tristeza. Llegados a este punto, debo mencionar que Martin Lawrence nos regala la que es, sin el menor atisbo de duda, su mejor interpretación en toda la saga y, quizás, en los últimos años.

El reto de esta cinta es muy complejo: debe traer de vuelta a la relevancia una franquicia que, a estas alturas, ya podía darse perfectamente por muerta, protagonizada por actores que ya no son las estrellas del cine de acción y de la comedia que solían ser en sus mejores tiempos. Todo ello, aportando los suficientes elementos modernos (un nuevo y joven equipo que sirve como apoyo al dúo protagonista, todo tipo de tecnologías punteras…) para atraer el interés del público más joven, sin perder aquello que hizo que Bad Boys adquiriera un cierto estatus de culto con el tiempo.

Y es de justicia reconocer que Fallah y El Arbi salen airosos de este desafío, logrando una película muy entretenida, divertida, en la que el toque de Michael Bay está bastante presente (incluso de formas algo… inesperadas) pero que, al mismo tiempo, se siente distinta y fresca. Sin ser revolucionaria, y pecando de repetir muchos de los clichés del cine de acción más trasnochado (villanos mexicanos unidimensionales, explosiones por doquier, escenas que traspasan la barrera del absurdo…), Bad Boys for Life es un cóctel cargado de acción, comedia (acertadísimas sus pinceladas de humor negro) y emotividad y, en definitiva, una alternativa muy decente frente a las opciones más sesudas y oscarizables que podemos encontrar en cartelera estos días. ¡Sin mencionar el gustazo que supone volver a escuchar en pantalla grande, veinticinco años después, el tema original de Bad Boys creado por Marc Mancina!

Pero no quiero llevaros a engaño: pese a las virtudes anteriormente señaladas, siento que este regreso es un tanto innecesario, e incluso, a la postre, redundante. No en vano, incluso se permite repetir conflictos ya establecidos en la anterior parte de la franquicia: que si quiero retirarme, que si tengo problemas de alcoba, que si tú eres demasiado alocado y yo quiero sentar la cabeza… Aspectos requetevistos, no solamente en esta saga, sino en el subgénero buddy movie en general. Sin mencionar que, aunque el dúo directorial pone todo de su parte para dinamizar las secuencias de acción, es inevitable notar que los años han pasado muchísima factura a sus protagonistas. Si en anteriores entregas los tiroteos y las persecuciones automovilísticas se alternaban con combates cuerpo a cuerpo e incluso frenéticas carreras, aquí se acaba recurriendo en no pocas ocasiones a que la acción sea vehiculada por armas de fuego o vehículos, todo con el obvio fin de hacer menos visibles las limitaciones físicas que Smith y Lawrence (especialmente éste último) han adquirido por el paso del tiempo. Es, precisamente, cuando el film decide evidenciar dicho transcurso de los años, en los momentos en que adquiere mayor carisma y relevancia dentro de la franquicia. Estos momentos la convierten en la Lethal Weapon 4 de Bad Boys, solo que algo mejor.

Con todo, me alegro de haberla visto. Y, especialmente, ya que sus dos protagonistas estaban tan por la labor de traernos esta nueva película sin importar las circunstancias, y que finalmente se ha hecho, agradezco enormemente el visible esfuerzo que sus
creadores y el talentoso equipo ha puesto en hacer las cosas bien. Es un film algo lastrado por el paso del tiempo, pero pese a todo, logra erigirse como una muy digna nueva secuela en una saga que, hasta la fecha, ha regalado muy buenos momentos a los amantes del cine de acción. Para los fans de Bad Boys y de sus intérpretes principales, un visionado recomendable. Para todos los demás, entretenida y bien realizada, aunque si preferís decantaros por las numerosas opciones dignas de Oscar que pueden encontrarse en nuestras carteleras por estas fechas, sería perfectamente entendible.

LO MEJOR: Smith y Lawrence todavía mantienen su química intacta; Martin Lawrence ofrece su mejor interpretación en toda la saga; el buen pulso narrativo que le imprimen Bilall Fallah y Adil El Arbi, que se permiten lucirse ocasionalmente con planos muy logrados; es todo un gustazo que Lorne Balfe haya recuperado el tema original de Bad Boys compuesto por Marc Mancina; reconozco que puntualmente me ha sorprendido, gracias al rumbo que el film adquiere; su inesperada y efectiva carga emocional.

LO PEOR: Padece mucho del síndrome “Una última vez”, o lo que es lo mismo, repite topicazos ya vistos en sagas como Fast and Furious; el paso de los años, que tanta mella ha hecho en Smith y en Lawrence, acaba pasando factura a las escenas de acción; unos villanos de lo más unidimensionales y poco memorables (salvo el personaje de Armando, que acaba destacando entre tanta mediocridad); es inevitable acabar preguntándose qué hubiera ofrecido Carnahan, de haber dirigido finalmente esta cinta.




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El crack Cero









Título: El crack Cero
Dirección: José Luis Garci
País: España
Actores: Carlos Santos, Miguel Ángel Muñoz, Luisa Gavasa, Patricia Vico, Pedro Casablanc, María Cantuel, Macarena Gómez, Belén López, Raúl Mérida, Cayetana Guillén Cuervo, Luis Varela, Ramón Langa, Andoni Ferreño, Alfonso Delgado, Jacobo Dicenta, Samuel Miró, Susana Paz, Jero García, Daniel Huarte
Año: 2019
Duración: 120'
Crítico colaborador: Warriors77

Valoración:




Rodada íntegramente en blanco y negro, y ambientada en la transición, la trama empieza con el suicidio del sastre Narciso Benavides. Su amante, Remedios (Patricia Vico), acude en ayuda del antiguo policía de la Brigada Criminal y ahora detective privado, Germán Areta (Carlos Santos), para que investigue acerca de acerca de su muerte. Para ello, Areta contará con la ayuda del raterillo Moro (Miguel Ángel Muñoz). Pero como siempre, nada es lo que parece en un principio.

Además de los intérpretes mencionados, dentro del reparto nos encontramos con caras tan conocidas como Pedro Casablanc, dando vida al abuelo, que en los dos anteriores cracks diera vida José Bodalo; María Cantuel como Adela, el interés amoroso de Areta; Macarena Gómez en el rol de Luisa, la secretaria del fallecido Benavides; Ramón Langa; Andoni Ferreño, como "el Solomillo", antiguo compañero de Areta; Luis Varela como Rocky, el barbero de confianza de Areta y que fue interpretado en las dos anteriores cintas por Manuel Lorenzo o Daniel Huarte como Meri, a quién dio vida José Luis Merino en el crack 1 y 2.

Cuando se anunció esta precuela del crack, una de mis cintas favoritas, me alegré bastante. Puesto que durante años, y seguro que no fui el único, estuve esperando ver a Landa volver a dar vida a uno de sus roles más reconocidos. Pero, por diversas circunstancias, la tan ansiada tercera parte del crack no pudo hacerse realidad.



Pero, ahora por fin, los seguidores de Areta podemos ver como "el Piojo" creó su agencia de detectives, como conoció al "Moro", de dónde sacó su apodo y cómo fue uno de sus primeros casos. Si esto fuera una producción estadounidense, se podía haber titulado Areta Begins. De hecho, el primer título barajado fue Areta investigación, para acabar titulándose como El crack cero.

Y he decir que la espera ha merecido la pena. Voy a tratar que el fan que soy del crack no salga del todo a la luz, y ser lo más imparcial posible acerca de la última propuesta del director de Volver a empezar o Las verdes praderas. Como buen seguidor del cine negro que es Garci, de hecho el film está dedicado a James M. Cain, autor de Pacto de Sangre que dio pie a Perdición, tal y como los dos anteriores cracks estuvieron dedicados a Hammet y Chandler, padres de la literatura negra.

De lo que no hay duda es que Garci le tiene bien cogido el pulso al cine negro. Se toma su tiempo en presentarnos a los personajes, las situaciones y en no descubrirnos más de lo necesario, de forma que los espectadores no sepan más que el detective, y vayan descubriendo las pistas a la vez que lo hace Areta.



Cuando se anunció el reparto, tenía mis dudas acerca de los dos principales intérpretes a la hora de dar vida a dos personajes tan icónicos como "el Piojo" y "el Moro", y más siendo Landa y Rellán quienes les dieron vida. Pronto esas dudas quedaron disipadas. Santos está muy bien como Areta, siendo un más que digno sucesor de Landa. Pero quien sin duda me sorprendió para bien fue Muñoz. El que fuera intérprete de Un paso adelante, aprueba con nota, y espero que siga así en futuros papeles. Tal y como hiciera Rellán en los dos anteriores cracks, supone el alivio cómico en no pocas ocasiones, aunque también tiene ocasión para lucirse en un par de escenas dramáticas.

Aun así a la cinta hay que sacarle un par de peros. La primera es que Garci deja una trama secundaria coja, tranquilos que no os voy a reventar nada de la trama, aunque más o menos se deja entrever el destino de uno de sus protagonistas. Pero este argumento nos sirve para presentarnos, por si había alguna duda, a Areta como un tipo íntegro y que no se deja vender, por muy alto que sea el precio.

El segundo pero es una incongruencia de guión, o al menos eso me pareció entender. En un momento determinado de la cinta, Areta y el abuelo se reúnen, y una vez más se dejan entrever los motivos que llevaron al ahora detective a su salida de la policía. Si en El crack 2 se nombraba una investigación, ahora Garci y su guionista nombran el caso Almería. ¿Mala memoria de Garci, fallo de guión, no quiere dejar claro el verdadero motivo?

El tercero es que esta cinta toma elementos del crack uno y dos. El personaje interpretado por Andoni Ferreño recuerda al interpretado por Manuel Tejada, el inicio de la cinta con la partida de mus recuerda al del crack dos y lo que pasa después recuerda, y mucho, a los impactantes principios de los primeros cracks.

Con esto Garci no solo se homenaje a sí mismo y a sus cintas más famosas, sino que también lanza unos guiños a los seguidores de las mismas.

Pero son un par de detalles sin importancia, que no tienen por qué dejarnos de disfrutar una vez más de uno de los mejores personajes que ha dado nuestra filmografía negra. Si os gustaron los anteriores cracks, no lo dudéis y ved esta precuela. Seguro que no os arrepentiréis.





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Padre no hay más que uno











Título: Padre no hay más que uno
Dirección: Santiago Segura
País: España
Actores: Santiago Segura, Toni Acosta, Silvia Abril, Leo Harlem, Anabel Alonso, Pepa Charro, Wendy Ramos, Fernando Gil, Goizalde Núñez, Luna Fulgencio, Martina D'Antiochia
Año: 2019
Duración: ?
Crítico colaborador: Yolanda (@Mami3.0)

Valoración:




Nos llena de orgullo y satisfacción anunciar que desde esta crítica, colaboraremos puntualmente con el blog sobre maternidad "Mami3.0" ¿Y cómo es eso? pues Yolanda, fundadora del blog y hermana de nuestro colaborador habitual Warriors77 de Cinefagia80, se ocupará cuando pueda de las "películas familiares", para darnos una visión distinta sobre este cine, más cercana a lo que unos padres pueden desear saber, como: "¿Será una película apta para niños muy pequeños o se aburrirán?", "¿Será muy infantil o me gustará también?".
Desde este prisma, Yolanda nos desgranará los films.
Bienvenida a nuestra familia, donde ya estaba parte de la tuya.

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Os contaré una cosa, mi hermano mayor es un cinéfilo empedernido, gracias a él desde pequeña, he podido disfrutar de muchos géneros cinematográficos y una de mis películas favoritas era “Padre no hay mas que dos” de Andrés Pajares y Fernando Esteso: padres separados que tienen que hacerse cargo de una buena tropa de hijos. Siendo Santiago Segura otro gran cinéfilo y amante del cine español de antes y sus actores (recordemos cómo recuperó a Tony Leblanc en sus películas de Torrente), me pregunto, salvando las distancias y diferencias y empezando por el título que es similar……. ¿Será la nueva película de Santiago Segura un guiño, un remake modernizado o un homenaje a estos actores y a aquel maravilloso film?

En "Padre no hay más que uno", Santiago Segura y Toñi Acosta son padres de 5 hijos, él, adicto al trabajo, y ella madre entregada al cuidado de la casa y los hijos, a parte de su trabajo. ¿Qué ocurre cuando esa madre, harta de la rutina y un marido “sabelotodo” que piensa que el cuidado de los niños esta “chupado”, decide darse un merecido descanso y se marcha una semana de vacaciones?

Bajo esta premisa,  a partir de entonces vamos a disfrutar en clave de humor y sarcasmo, de un padre que descubre la difícil tarea de ser papá 24 horas al día, mezclada con la adolescencia, la rebeldía, las rabietas y las interminables preguntas de cada uno de sus hijos, los colegios, las mamis del cole, extraescolares ……. Y nos iremos metiendo en un día a día caótico y en un ¿qué mas les puede pasar? Pero lo más importante es que tanto padre como hijos pasan de ser prácticamente unos desconocidos a conocerse por fin de verdad.

La película cumple su cometido entreteniendo y llegando, con muchas alusiones a cosas sobre los tiempos que vivimos, al publico infantil y preadolescente (cabe destacar también que la actriz que da vida a la hija mayor es una conocida youtuber, que a mi hija le encanta, por cierto)

A parte del humor sarcástico, una de las cosas que más me han gustado, como madre de dos niños, es verme reconocida en muchas situaciones, así que creo que a los papis les va a gustar

Por último, uno de los alicientes que para mí tenía esta película es que varias escenas están rodadas en Guadalajara, mi ciudad (compartiendo exteriores con Madrid y Toledo), de hecho pude observar en directo como se rodaba una de esas escenas, y verlo en la gran pantalla, no os negaré que me ha hecho ilusión

En definitiva, una película que me recuerda al cine español de antes, en clave de comedia actual, perfecta para disfrutarla en familia una tarde de verano. 

Hasta la próxima peli 😉




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Spider-Man: Lejos de casa





Título: Spider-Man: Lejos de casa
Título original: Spider-Man: Far from home
Dirección: Jon Watts
País: EEUU
Actores: Tom Holland, Zendaya, Jacob Batalon, Jake Gyllenhaal, Marisa Tomei, Michael Keaton, J.B. Smoove, Jon Favreau, Samuel L. Jackson, Cobie Smulders, Angourie Rice, Davina Sitaram, Martin Starr, Remy Hii, Tony Revolori, Numan Acar, Samantha Mishinski, Hemky Madera, Eric Patrick Cameron, Ruth Horrocks, Joseph Long, Jeroen van Koningsbrugge, Sonia Goswami, Peter Bankole, Emily Ng, Giada Benedetti, Hiten Patel, Bruno Bilotta, Michael de Roos
Año: 2019
Duración: 129'
Crítico colaborador: Antonio Ramón Jiménez Peña

Valoración:





Spider-Man: Lejos de casa. Del ingenio y otras carencias.

Spider-Man: Lejos de casa llegaba para cerrar una era en el Universo Cinematográfico Marvel, tal como se empeñó en recordar Kevin Feige en unas imágenes previas al visionado de la nueva película de nuestro amigo y vecino. Y esa, la tónica de la insistencia burda y la repetición, es la que conduce a la secuela de Homecoming a un fracaso maquillado de triunfo en su segunda mitad, que cambia de rumbo para intentar salvar los muebles de un ejercicio carente de imaginación y del carisma que Tom Holland y Jake Gylenhall se empeñan en dotar a unos personajes maniqueos en exceso. De hecho, el corte a la primera escena tras la animación de los créditos iniciales es hasta sintomático: pasamos de la imagen de Columbia Pictures con la mítica efigie que sostiene una antorcha que ilumina la pantalla a una estatua de piedra en una carretera que rápidamente es ignorada con un frenético paneo que sigue a un coche en el que se encuentran Nick Furia y Maria Hill. El destello y la luz de la figura original no sólo han desaparecido en el único intento de coherencia estética del filme, sino que, además, la escultura de piedra tiene apenas un segundo en pantalla antes de que nos traslademos al lugar donde John Watts prefiere situarnos: el de la acción frenética y constante, sin tiempo para la contemplación o la búsqueda de originalidad formal. El viaje de Peter Parker a Europa, culminación de esta falta flagrante de imaginación y del camino hacia la infantilización que Disney sigue promoviendo en las películas Marvel, no sólo coquetea la vergüenza ajena en su
concepción humorística, sino que, además, demuestra el poco ingenio de su director para planificar una secuencia en la que lo único que destaca es una cámara temblorosa y al hombro que no parece tener función más allá de cambiar el ritmo de la cinta hacia el videoclip.


El continuo ensalzamiento a Tony Stark, también en línea con la agresiva campaña de marketing del estudio sobre el nuevo Iron Man, no sólo desdibuja la verdadera asunción de la pérdida a la que se enfrenta Peter Parker, sino que, además, deifica al personaje que interpretó Robert Downey Jr. en pos de un fan-service rancio y conformista. Por suerte, Mysterio salva la situación durante el primer tramo, y se convierte, a excepción de la escena que divide la película en dos, en la única demostración de que aún quedan ideas en la casa del mismo nombre. El personaje de Gyllenhaal, además de tener una magnífica química con Tom Holland, protagoniza la mutación conspiranoica de la cinta en su segunda mitad, sembrando también una interesante reflexión sobre el artificio que bien podría achacarse a Marvel Studios en particular y a todo el audiovisual por el abuso de efectos especiales. Pareciera entonces que por fin Watts ha tomado la batuta, decidiendo, al menos desde sus planteamientos narrativos, la voz de su película, pero el atrevimiento llega tarde y a costa de destrozar el personaje de MJ, cuyas trazas de complejidad se desdibujan hasta convertirla en mero trofeo para el héroe salvador. El final de la cinta siembra, eso sí, un futuro movido para el Universo Marvel, brillante guiño mediante incluido en la escena ¿postcréditos? -interrogado aquí porque, aunque ocurre entre los créditos finales, suena más a desenlace de la propia película, a modo de cliffhanger, que a escena extra- en la que resuena el triunfo del bulo y el engaño. Tal y como el que la Casa de las Ideas nos ha intentado colar.




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X-Men: Fénix oscura







Título: X-Men: Fénix oscura
Título original: X-men: Dark Phoenix
Dirección: Simon Kinberg
País: EEUU
Actores: Sophie Turner, James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Jessica Chastain, Nicholas Hoult, Tye Sheridan, Alexandra Shipp, Kodi Smit-McPhee, Evan Peters, Scott Shepherd, Ato Essandoh, Brian d'Arcy James, Summer Fontana, Hannah Emily Anderson
Año: 2019
Duración: 116'
Crítico colaborador: JJ Bonal

Valoración: 





El viernes 7 de junio, la escuela de jóvenes talentos del profesor Charles Xavier se despide de la FOX con su última entrega. X-Men: Fénix Oscura, que sigue la estela de “Primera Generación”, “Días del futuro pasado” y “Apocalipsis”. Ambientada en los años setenta, los X-Men son enviados a auxiliar a los miembros de una fallida misión espacial. Sin embargo, en el transcurso del rescate, una fuerza cósmica desconocida entrará en el cuerpo de la joven Jean Grey, desatando consecuencias devastadoras.

La película cumple. Por desgracia, también sigue la estela de otras películas de superhéroes, que nos presenta un villano protagonista de una larga saga de los cómics (en este caso, la Fuerza Fénix), y que se nos finiquita en una única entrega. Ultron, Apocalipsis, Dormammu... Y ahora se une al club la fuerza psiónica.



El guión de Simon Kinnberg, (que también corre a cargo de la dirección), se centra en las sagas de Fénix y Fénix Oscura. Desgraciadamente a pesar de centrarse en esas dos sagas, la trama no es fluida, avanza a diferentes saltos bastante abruptos y no convence. Los personajes principales apenas tienen unas lineas y vemos una mezcla de angustia con ira por parte de Jean Grey, pero desde luego no una fuerza oscura que la vaya poseyendo poco a poco. Francamente, cabría esperar un mejor trabajo para un cierre de saga. Ojo, la película en si no es mala. La interpretación de Sophie Turner es correcta, (aunque queda eclipsada por el dúo Fassbender-McAvoy, cuya linea que separa el héroe del villano es más fina y difusa que nunca) también con correctos la fotografía, la musical o el enfoque. En general tiene todo lo necesario para ser una buena película. El problema es que te deja totalmente frío, y con la sensación de haber sido un desperdicio de tiempo. En cuanto al villano final, veremos una actuación absolutamente plana por parte de Jessica Chastain. Es imposible tomarse este villano en serio. Entre sosa y mediocre, a la altura del filme.

En mi opinión, si eres un gran fanático de las películas de los X-Men y los mutantes al que no importa más que los personajes, o te gustó su predecesora, podrás disfrutar viéndola. No obstante, en general no recomiendo verla fuera del día del espectador. Y si queréis disfrutar de una Fénix realmente oscura y movida por sus pasiones, tirad de hemeroteca y visionad “X-Men III, la decisión final”.

Enviáis a una cría a hacer el trabajo de una mujer. Y luego pasa lo que pasa... 




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Mirai, mi hermana pequeña











Título: Mirai, mi hermana pequeña
Título original: Mirai
Dirección: Mamoru Hosoda
País: Japón
Actores: Animación
Año: 2018
Duración: 100'
Crítico colaborador: Antonio Ramón Jiménez Peña

Valoración: 





Kun, un cascarrabias de 4 años de edad, es el protagonista de ‘Mirai, mi hermana pequeña’. La nueva película de Mamoru Hosoda es un relato fluido y discontinuo conducido por la percepción del pequeño en un nuevo evento de su vida: el nacimiento de su hermana Mirai. La mirada del niño, guía de la película, explica las fluctuaciones que afectan al relato en su estructura episódica, como recuerdos concretos de nuestra infancia que permanecen en nosotros y aparecen inconexos en nuestra mente, pero también a la convivencia entre realidad e imaginación, fundidos en un binomio inseparable.

El niño se convertirá, a través de un simbólico árbol que le servirá de modo de zona de despegue, en un viajero de sus fluctuaciones entre su vívido ingenio y su propia realidad, paseando por sus hojas a través de pasado, presente y futuro y, finalmente, entre recuerdo y verdad. No lo hará solo, pues como si de una navidad dickensiana se tratase, espectros de otro tiempo (su perro humanizado en el presente, su hermana desde el futuro y su abuelo desde el pasado) le acompañarán en un camino que le llevará, como al excéntrico Ebezener Scrooge, a conciliar su particular y odiada fiesta: su condición como hermano mayor.

El exceso de verbalización a lo largo de la película, demasiado explicativa en su tramo final, delata las intenciones de Hosoda, que con su séptimo largometraje prolonga la exploración que le obsesiona en su carrera: las relaciones interpersonales, desde la conciliación entre la niñez y la vejez en ‘Summer wars’ hasta las relaciones paterno-filiales en ‘El niño y la bestia’, pasando por la amistad adolescente en ‘La chica que saltaba a través del tiempo’ a la relación materna con sus hijos en ‘Los niños lobo’.

En ‘Mirai, mi hermana pequeña’, la preocupación temática principal es la relación entre hermanos, pero también hay reflexiones muy marcadas sobre la paternidad, la división de los cuidados o el trabajo doméstico del varón, exteriorizadas desde los padres de Kun. Sin olvidar otras cuestiones como el paso del tiempo, el recuerdo frente a la verdad e incluso las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, que aún resuenan en la memoria japonesa. Hosoda construye la que es, hasta la fecha, su película más ambiciosa.



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Suspiria (2018)








Título: Suspiria
Dirección: Luca Guadagnino
País: Italia
Actores: Dakota Johnson, Tilda Swinton, Chloë Grace Moretz, Mia Goth, Jessica Harper, Sylvie Testud, Angela Winkler, Malgorzata Bela, Renée Soutendijk, Ingrid Caven, Lutz Ebersdorf, Vanda Capriolo, Toby Ashraf, Fabrizia Sacchi, Elena Fokina, Christine Leboutte, Olivia Ancona
Año: 2018
Duración: 152'
Crítico colaborador: Warriors77

Valoración:





Saludos somieres, hoy regreso para traeros el último preestreno que he tenido la oportunidad de ver, gracias a la web. Se trata de una nueva versión del clásico de terror Suspiria, dirigido por Dario Argento en 1977.

El argumento de esta nueva versión es el siguiente: Susie Bannion (Dakota Johnson), llega al Berlin de los años 70, en vez del Friburgo del original, para estudiar danza en la prestigiosa escuela de danza "Helena Markos" dirigida por Madame Blanc (Tilda Swinton). Pero al poco de llegar, sucesos extraños comienzan a producirse.

Y hasta aquí llegan las semejanzas, ya que el guionista de esta nueva versión decide integrar a un psicoterapeuta, Tilda Swinton de nuevo, que investiga el diario de una paciente, antigua alumna de la escuela, que revela lo que allí ocurre.

Hay que agradecer la apuesta, arriesgada y valiente sin duda alguna, de intentar alejarse lo máximo posible del original de Argento, del cual se ha declarado el director de Call me by your name ferviente admirador. Pero el principal problema de esta nueva versión de Suspiria es, precisamente, el original, una de las mejores cintas dirigidas por Argento, y que significó el inicio de la conocida como "Trilogía de las madres".

Cuando salió el tráiler de esta nueva versión no me acabó de convencer del todo, a pesar de ello, cuando se me ha dado la oportunidad he acudido a verla. Y la experiencia sin duda ha acabado siendo satisfactoria, pero con reticencias. Que el realizador sabe como crear una buena atmósfera de terror es evidente, pero es precisamente en la parte de la investigación donde la cinta pega un bajón considerable, y hace que uno quiera que se vuelva a enganchar a la trama principal, en la cual destacan una sorprendente Johnson, alejada de su rol en Cincuenta sombras de Grey, y la siempre excelente Swinton.


Una de las cosas que no me acabó de convencer, además de su larga duración, fue que la sorpresa y el misterio que tenía la original, aquí se desvela a los pocos instantes de comenzar esta nueva versión. Para que os hagáis una idea, es como si hicieran de nuevo El sexto sentido, y a los cinco minutos se desvelara "lo de Bruce Willis". Esto es algo que no me gustó, ya que así se muestran sus cartas desde un primer momento. Lo que caracterizaba al original es como todo se iba desvelando poco a poco, hasta llegar a la verdad. Aquí deciden saltarse a la torera todo el misterio, por lo que se pierde el encanto que tenía la de Argento.




Tampoco me gustó que el realizador intente hacer un film de terror de autor, e intentando aportar su toque personal para intentar acercarse al film original, algo totalmente innecesario. Y el hecho de que a la trama se unan los fantasmas del Tercer Reich o las revueltas políticas del Berlin de finales de los 70 no hace sino añadir tedio y lastrar con esa trama a una historia que no lo necesita.

Allí donde el original de Argento insinuaba, esta nueva versión muestra. Donde la cinta de Argento hacía gala de buenas secuencias de terror, así como de muertes bastante conseguidas, aquí las mismas escasean, salvo el que es sin duda uno de los mejores momentos de la cinta en donde el terror hace acto de aparición. Y la música de Goblin del original, sin duda es mucho mejor que la partitura creada por Thorn Yorke.

Una cinta de terror que se ha llevado numerosos aplausos por sus diversos festivales, pero a los cuales no me sumo. No niego que tiene sus cosas buenas, pero es que lo tenía complicado para superar, o ni siquiera acercarse, al original. Y es que la cinta es un experimento, no se me ocurre otra forma de definirlo. Navega entre dos aguas, entre el cine de terror normal y el de autor, y no sabe por donde tirar, quedándose de este modo en tierra de nadie.

Si queréis ver una cinta de terror, que no sea lo mismo de siempre y bien interpretada, os la recomiendo. Si por el contrario sois más del terror normal, no os recomiendo que la veáis, salvo bajo vuestra propia responsabilidad. Se os hará pesada, lenta y saldréis echando pestes una vez hayáis acabado de verla, eso sí, no os vayáis antes de que acabe... Por mi parte os recomiendo ver la original, dura casi la mitad, es más entretenida, y no necesita irse por las ramas para contar una buena historia de terror que es un cuento de hadas oscuro.




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VENOM




Título: VENOM
Director: Ruben Fleischer
País: USA
Actores: Tom Hardy,  Riz Ahmed,  Michelle Williams,  Jenny Slate,  Woody Harrelson, Reid Scott,  Michelle Lee,  Scott Haze,  Jared Bankens,  Al-Jaleel Knox,  Jock McKissic, Tom Holland,  Mac Brandt,  Sope Aluko,  Jane McNeill,  Wayne Pére,  Selena Anduze, Donald K. Overstreet,  Christian Convery,  Laura Distin,  Sam Medina,  Gail Gamble
Año: 2018
Duración: 122’
Crítico : Blueberry









Valoración:






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Los Increíbles 2








Título: Los increíbles 2
Título original: The incredibles 2
Dirección: Brad Bird
País: Estados Unidos
Actores: Reparto (voces en v.o): Craig T. Nelson (Bob Parr/Mr. Íncreible); Holly Hunter (Helen Parr/Mrs. Íncreible); Samuel L. Jackson (Lucius/Frozono); Catherine Keener (Evelyn Deavor); Bob Odenkirk (Winston Deavor).
Año: 2018
Duración: 118'
Crítico colaborador: Warriors77

Valoración:




Catorce años después, la familia Parr vuelve a las pantallas para enfrentarse a un nuevo enemigo. En esta ocasión, Helen comenzará a trabajar para el multimillonario Winston Deavor y su hermana Evelyn, quienes quieren conseguir que los héroes vuelvan a ser legales. Mientras tanto, Bob se queda al cuidado de sus tres hijos. Dentro de poco nuestros protagonistas se enfrentarán al villano Raptapantallas, cuya motivación es destruir para siempre a los héroes.

Tras haber dirigido las cintas de imagen real Misión imposible: protocolo fantasma y Tomorrowland, Bird vuelve a un terreno que conoce a la perfección y que no ha parado de darle alegrías. Con esta nueva película, el realizador vuelve a demostrar su talento a la hora de combinar acción, comedia y unas gotas de drama en la que es, hasta el momento, la última producción de Pixar y que, seguramente, arrasará en taquillas cuando se estrene en nuestro país.

Con buen acierto, la cinta arranca justo donde finalizó la anterior, es decir, con nuestros héroes dispuestos a enfrentarse al Socavador para luego saltar al argumento principal. Ya desde los primeros instantes, comprobamos como esta secuela va a tirar más por los momentos espectaculares y que nos ofrecerá más escenas de acción que su predecesora. Lo que se confirma momentos después, en lo que es, en opinión de quien esto suscribe, una de las mejores secuencias de la película en la que se ve envuelta Elastigirl. La forma en que está animada la secuencia y el manejo de la cámara por parte de Bird, hace que no tenga nada que envidiar a las producciones de imagen real. 



Si Helen se encarga de los instantes más dinámicos, Bob está a cargo de los instantes más pausados y donde nos demuestra que, a pesar de sus poderes, se ve superado por la situación de llevar adelante la casa y hacerse cargo de sus hijos, con los problemas que ello conlleva: desamores adolescentes; ayudar con los deberes; llevar adelante una casa…. En este aspecto, Bird quiere rendir homenaje a todos aquellos padres y madres de familia que se ocupan de las tareas del hogar mientras su pareja trabaja. Con esto nos quiere decir que ellas y ellos son los verdaderos superhéroes, a pesar de carecer de poderes. 

Pero si hay un personaje que roba la película con cada aparición, este es Jack Jack. El bebé de los Parr mostrará sus múltiples poderes,  los cuales causarán más de una carcajada entre los espectadores. Suyos son los momentos más ligeros y divertidos de la cinta. 

Con esta nueva producción, Pixar vuelve a demostrar su maestría en el género de animación, y que son el estudio a batir en lo que a cintas animadas se refiere. Y es que uno no puede sino asombrarse por la animación de los personajes, su pelo o expresiones, las texturas del agua, fuego o comida. 

Una secuela superior al original, y que rompe con la famosa cita “segundas partes nunca fueron buenas”. Este es uno de los casos en los que el tópico no se cumple, y se une al selecto club de continuaciones de producciones que logran superar a su predecesora como ocurre en los casos de El padrino 2 y El imperio contraataca

Como no podía ser de otra forma, la película va precedida del corto Bao, del que cuanto menos se sepa mejor, ya que mucho mejor sorprenderse ante lo que vamos a ver. Sin una sola palabra y tan solo con las expresiones de los personajes y el uso de la banda sonora, los espectadores se asombrarán ante una historia en el que la comedia y el drama quedan bien equilibrados.




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DEADPOOL 2




Título: DEADPOOL 2
Director: David Leitch
País: USA
Actores: Ryan Reynolds,  Zazie Beetz,  Josh Brolin,  Morena Baccarin,  T.J. Miller,  Karan Soni, Brianna Hildebrand,  Leslie Uggams,  Jack Kesy,  Julian Dennison,  Eddie Marsan, Lewis Tan,  Bill Skarsgård,  Rob Delaney,  Terry Crews,  Shiori Kutsuna,  Hayley Sales, Luke Roessler,  Scott Vickaryous,  Tanis Dolman,  Nikolai Witschl,  Andréa Vawda
Año: 2018
Duración: 111’
Crítico : Blueberry








Valoración:






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