05 noviembre 2012

Buscando a Eimish








Director: Ana Rodríguez Rosell

País: España 
Actores: Óscar Jaenada, Manuela Vellés, Emma Suárez, Jan Cornet, Carlos Leal, Clara Würnell,Roberto Hoyas, Birol Ünel.
Guión: Ana Rodríguez Rosell
Año: 2012 
Critico colaborador: marialler




Calificación:


Lucas (Óscar Jaenada) llega a su casa y descubre que Eimish (Manuela Vellés), su novia, ha cogido un tren para Alemania. Sin entender qué le ha conducido a marcharse repentinamente, él decide coger un tren y seguirla con la esperanza de buscar una respuesta. Con la repentina huida, tanto Eimish como Lucas irán haciendo un recorrido interior sobre ellos mismos. 

Y con esta premisa comienza este viaje con paradas muy confusas. Esta película pretende hablar de esos problemas tan típicos de la treintena: madurar, establecerse, encontrar tu lugar en el mundo, la maternidad,... pero sin embargo, este cambio drástico de la vida se plasma en un guión poco profundo, con ciertas lagunas y escenas un tanto incoherentes para la historia. Todo lo que promete su tráiler se queda sin cumplir: ¿Debo coger ese tren? ¿A dónde nos lleva? ¿Cuál es nuestro destino en la vida? Muy metafórico todo para que luego la historia no dé respuestas a ninguna de las cuestiones que nos presentan de una forma tan cándida y dulce. 

En el argumento aparecen diálogos, y algún monólogo en forma de soliloquio, muy llenos de palabras pero con significado vacuo, como si quisieran dar una lección metafísica al personaje o incluso al espectador, pero tanto al uno como al otro ni le va ni le viene. 


No obstante el film, ópera prima de Ana Rodríguez Rosell, tiene un par de puntos que la salvan del desastre total: 

El primero, el feeling de la pareja protagonista: la única magia de la cinta reside en ellos (y tiene mérito, porque tienen pocas secuencias juntos). 

Jaenada, al que estamos acostumbrados a verle en roles más impetuosos o descarados, tiene aquí una actuación impecable haciendo de chico indeciso, despistado y perdidamente enamorado. El cambio de registro parece no afectar a la calidad de su trabajo. 

Su compañera Vellés borda el papel de chica frágil pero enigmática, y con esa cara angelical atrapa a quien sea cada vez que tiene un primer plano, tan expresivo e inocente, y lleno de luz. 

Pese a que el guión va en su contra, los protagonistas forman una pareja creíble, con química, como esas que conoces en la vida real y piensas que están hechos el uno para el otro. 

Y lo segundo a destacar sería la belleza de los paisajes. Tanto las calles de Berlín como la idílica Verona consiguen una fotografía bonita de la cinta, acertando así con el estilo naif y sentimental que se pretende dar. 

Esta estética delicada y la pareja salva el trabajo por los pelos y consigue que se quiera seguir el hilo del argumento hasta el final. 


Porque no hay nada más que brille. Los demás personajes apenas tienen fuerza, ni siquiera los interpretados por Jan Cornet o Emma Suárez, buenos intérpretes ambos, pero que aquí no empatizan con el espectador ni lo más mínimo. El actor catalán, ese chico de mirada gélida con un merecido Goya bajo el brazo, hace de Roberto, un joven que ha pasado por un trauma doloroso, aunque aquí, en muchas escenas, más que trastocado lo que parece es que está colocado debido a un mal chute de heroína. La más que consolidada Suárez por su parte, en la piel de una mujer fatal maltratada por la vida no resulta creíble dentro de esta trama. 

Y es que todo el elenco de secundarios serían atractivos en otras películas, sus vidas serían interesantes en otras historias, pero desgraciadamente, este argumento mal contado no les hace justicia a ninguno. 

Buscando a Eimish es una película que habla del amor, de las parejas, y sobre todo de la búsqueda de uno mismo en esta vorágine llamado mundo y quien narra estos problemas son una pareja. Así el film queda muy en la línea de obras de culto como "My blueberry nights" o "Lost in traslation", pero claro, aquí el resultado queda torpe y a años luz de las otras piezas; quizá sea porque la directora se apellida Rodríguez, y no Coppola. 

Por eso, éste es un viaje en tren que se queda en el camino de llegar a ser una película de reseña. Un viaje con grandes actores y una historia bella sin buen guión, que sale de Madrid sin saber muy bien su destino, que pasa por Berlín sin ser moderna, por Verona sin tener pasión, regresando igual que como salió de la estación. 

Una historia de amor indie con flojera.



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