14 noviembre 2013

¿Quién mató a Bambi?













Título: ¿Quien Mató a Bambi?
Director: Santi Amodeo
País: España
Actores: Quim Gutiérrez, Ernesto Alterio, Julián Villagrán, Enrico Vecchi, Clara Lago, Úrsula Corberó, Joaquín Núñez, Carmina Barrios, Belén Ponce de León, Manolo Solo, Andrés Iniesta 
Año: 2013
Duración: 98'
Critico Colaborador: Mary

Calificación:


 

"Risas por doquier"

No se asusten con el título, aquí el cervatillo no corre peligro alguno. Imagínense una dosis de Tarantino, sazonado con unas gotas de Guy Ritchie, más un sabor español parecido al de Sánchez Arévalo, con un toque de comedia a lo “El otro lado de la cama”, y algún gag a lo Vince Vaughn o Adam Sandler, pero sin pasarse con el sabor “american style”. No teman, esta comedia no recae en lo escatológico, se sitúa a unos niveles por encima, ya que se apoya más en lo absurdo más que en el chiste fácil. Y eso que la premisa auguraba una alocada historia tonta y típica, pero no, sorprende gratamente.


Desde luego hay risas, más bien carcajadas, gracias a Quim Gutiérrez y ese fantástico escudero llamado Julián Villagrán, que por culpa de un percance con el jefe de ambos –y padre de la novia del personaje de Gutiérrez- se ven envueltos en una odisea que durará toda una tarde por las calles de Madrid montados en un coche. El jefe es Pedro Mari Sánchez y la hija Úrsula Corberó, muy creíbles en sus respectivos roles. Porque los secundarios son uno de los puntos fuertes de la cinta, empezando por ese abogado al que da vida Joaquín Núñez, un letrado al que nadie querría contratar. Y Carmina Barrios (“Carmina o revienta”) está más que inmensa; con tres frases se come la gran pantalla con más facilidad que su hijo Paco León haciendo del Luisma en la pequeña. Por otro lado avanza Ernesto Alterio, metido en un personaje un tanto psicótico al que le acompañan la cordura, interpretada por Clara Lago y el pánico, personificado en el italiano Enrico Vecchi. No hay que olvidar al pobre Jose Ángel Egido, tan bueno como todo el elenco y que le va a tocar el papel de sufridor. 

 
Llamadas de teléfono, confusiones, pizzas, taxistas bizcos, fiestorros, una tarta de cumpleaños y un loro se enredan en esta gamberra propuesta de Santi Amodeo, que tras siete años vuelve a la dirección y ofrece una producción fresca en la que nada es lo que parece, empezando por el título.


Las dos historias principales andan en paralelo, y mientras vivirán cada uno una serie de momentos de lo más surrealista, tanto como la escena de Andrés Iniesta, la cual sobra bastante, pero tampoco se le llega a odiar (total, es un ejemplo más de que esto es una película española: la pasión por el fútbol que no falte)

Es cierto que aparecen ciertas situaciones muy “Made in Spain”, recurre a clichés ya manidos, como el de los “chicos muy tontos y chicas muy guapas”, que cansa un poco. Sin embargo la gracia y soltura del guion, y unos intérpretes que saben llevarlo a cabo, hacen del filme una buena opción para reírse y pasar un buen rato.



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