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Amigos de la universidad






Título original: Friends from College (TV Series)
Año: 2019
Duración: 30 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Nicholas Stoller,  Andrew Gurland
Guion: Francesca Delbanco, Nicholas Stoller, Tiffany Barrett, Ron Weiner, Andrew Gurland, Colleen McGuinness, Justin Nowell, Ian Edwards, Broti Gupta
Música: Michael Andrews
Fotografía: John Guleserian
Reparto: Fred Savage,  Keegan-Michael Key,  Nat Faxon,  Annie Parisse,  Jae Suh Park, Cobie Smulders,  Billy Eichner,  Greg Germann,  Zack Robidas Productora: Netflix / Stoller Global Solutions. 
Género: Comedia negra
Autor: Pagalitros

Valoración: 



Y seguimos con las series, ahora en invierno con todo el frío ¿Quién es el guapo que se acerca a una sala de cine? Netflix hace poco ha estrenado la segunda temporada de Amigos de la universidad, una tragicomedia protagonizada por seis amigos, que como reza su título, se conocen de sus tiempos de universitarios.

El director Nicholas Stoller (Malditos vecinos) y Francesca Delbanco, son los creadores y productores ejecutivos, además de participar en la dirección de varios episodios. La historia se centra en este grupito de amigos que estudiaron en Harvard. Ahora se enfrentan a la crisis de los 40. Algunos de ellos con éxito y otros que no se comen ni una rosca. Las relaciones ahora se volverán más complicadas, a pesar que están buscando el equilibro, siempre están añorando el pasado.

Por ahí viene Pagalitros. Hacer como que no lo vemos.
En la primera temporada, Ethan y Lisa se mudan a Nueva York, para unas nuevas aventuras laborales (él es escritor y ella abogada). Su recuentro con Marianne, Nick, Max y Sam, será más movidito de lo que pensaban. Sam tiene un affaire con Ethan, que comenzaron en la universidad, y será una de las tramas principales, junto con el intento de Lisa de quedarse embarazada. 

Ya en esta segunda temporada Ethan y Lisa se han divorciado, algo parecido le sucede a Sam. Max está a punto de casarse (a pesar que casi acaba de separarse de su novio en la anterior temporada). Mientras que Nick intenta dejar a las jovencitas para tener una relación con una mujer más acorde a su edad (a pesar de que está enamorado de Lisa), y Marianne sigue en las típicas cosas de actriz en paro.

Que sí, que tenéis que leerme en Doctor Somier todos los meses, que escribo unos artículos muy divertidos.
Al igual que la primera temporada, a la serie al principio le cuesta arrancar, pero una vez pasados sus dos primeros episodios, el grupo de amigos empezarán a interactuar más entre ellos. Lo veremos en situación cómicas e hilarantes, como la celebración del 4 de Julio, una cutre despedida de soltero en Atlantic City (con canciones de Spice Girls), un inesperado funeral patrocinado por un refresco de moda y el culmen final, la boda de Max.

Se nota que la idea, vendría de un guión para cine. Pero el salto a serie de televisión le viene genial. Se ve rapidísimo, son dos temporadas de 8 episodios cada una, con una duración de veintipocos minutos cada episodio. Vamos, que se puede ver en una tarde ambas temporadas.

Anda si en el fondo no es mal chaval. Luego si eso me paso a leer su artículo sobre Jacuzzi al pasado 2
En el reparto nos encontramos con Fred Savage. Si viviste los 80, conoces de sobra a este señor. Pues sí, el niño de Aquellos maravillosos años que se nos ha hecho mayor (bueno no mucho, que parece que no pegó el estirón), hace de Max. Keegan-Michael Key (al que hace poco vimos en la nueva entrega de Predator, que todo el mundo dice que es malísima aunque no la han visto) es Ethan, mientras que Cobie Smulders (Robin en Como conocí a vuestra madre) es Lisa, Annie Parisse es Sam, Nat Faxon es el pijo de Nick, y Jae Suh Park es Marianne. 

Todos funcionan en sus roles con una buena química, y cohesionan el grupo, sobretodo en las escenas en las que Max y Ethan hablan sobre sus proyectos literarios (casi todos horribles novelas juveniles que parodian Los juegos del hambre o Crepúsculo). Además tenemos en pequeños papeles a Greg Germann (Ally McBeall), Kate McKinnon o Sarah Chalke.




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El método Kominsky






Título original: The Kominsky Method (TV Series)
Año: 2018
Duración: 30 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Chuck Lorre (Creator), Andy Tennant,  Beth McCarthy-Miller, Donald Petrie
Guion: Chuck Lorre
Música: Jeff Cardoni
Fotografía: Anette Haellmigk
Reparto: Michael Douglas,  Alan Arkin,  Sarah Baker,  Nancy Travis,  Jenna Lyng, Casey Thomas Brown,  Ashleigh LaThrop,  Melissa Tang,  Emily Osment, Graham Rogers,  Susan Sullivan,  David Astone,  Leon Milne Jr.,  Cedric Begley, Lisa Edelstein,  Yolanda English,  Sahsha George,  Anoush NeVart,
Productora: Chuck Lorre Productions / Netflix / Warner Bros. Television. Distribuida por Netflix
Género: Comedia


Valoración:

Después de las Navidades, comienza la cuesta de Enero. Ya va siendo hora de ponerse de nuevo en marcha en Doctor Somier. Que mejor que hablar de una serie de reciente estreno. Netflix ha estrenado de tapadillo, sin comerlo ni beberlo, El método Kominsky. Que viene de la mano de Chuck Lorre, la mente pensante de la que han salido series como Dos hombres y medio, Mom o la repetitiva (y por fin finalizada) The Big Bang Theory.

El Kominsky del título es un profesor de interpretación cercano a la jubilación que como actor, nunca ha llegado a destacar a pesar de haberse codeado con grandes estrellas. Su mejor amigo, es su agente. el cual no está en el mejor momento de su vida al quedarse viudo. Ambos empiezan a descubrir que se encuentran en el ocaso de sus vidas, mientras intentan adaptarse a su situación actual.

A lo largo de sus 8 episodios, tiene un tono agridulce con momentos divertidos (como las propias clases de interpretación del protagonista), y otros más íntimos y dramáticos (todos los relacionados con la esposa fallecida). Pero el ritmo es ágil y no se hace pesado, con lo que la temporada se ve en un visto y no visto. Si tienes una tarde libre, te la puedes ver por completo.

El gran acierto de la serie es contar con una pareja de veteranos actores, con una estupenda química, que funciona desde el primer minuto. Kominsky es Michael Douglas (en su regreso a la televisión desde Las calles de San Francisco), su personaje es un tipo que todavía se resiste a dejar su imagen de madurito interesante, a pesar que su ligue sea una chica de 50 años. Su amigo es el gran Alan Arkin (La gran revancha, Pequeña Miss Sunshine), abatido por la tragedia intenta rehacer su vida, hablando con su difunta esposa, intentando volver a establecer lazos con su hija e intentando que su amigo tenga algún que otro papel en algún anuncio.

Además de los protagonistas tenemos caras conocidas como Lisa Edelstein (como la hija alcohólica del segundo), Danny DeVito (interpretando al médico de Douglas), Elliot Gould (haciendo de sí mismo) o Ann-Magret (como una viuda que le hace ojitos al personaje de Arkin de forma nada disimulada).  

Con todo estos ingredientes, El método Kominsky es una serie muy interesante de ver y recomendable.



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Fedra (Teatro - 2018)



Título: Fedra
Duración: 95 minutos aprox (sin intermedio)
Fecha de representación: desde el 28 de noviembre hasta el 9 de diciembre
Lugar: Teatro Olympia
Precio: desde 15€ + GDG
Crítico: La Perra Verde


Fedra, originalmente, era una obra de Eurípides (428 A.C), pero, ya en su momento, el autor se vio obligado a crear 2 versiones, en la primera, Fedra era una mujer más libre de seguir sus impulsos, aunque estos fuesen casi incestuosos, pero la mala recepción del público de la época, le hicieron autocensurarse y escribir una segunda versión en la que la protagonista sufría llena de remordimientos por sus pensamientos y acciones. En la historia, los protagonistas, padecían las influencias (o casi posesiones) de los dioses griegos, de quienes adquirían sus vicios o virtudes (o a los cuales incluso pedirían favores). Después fue readaptada por el dramaturgo francés Jean Racine (1677), el cual eliminó esas influencias sobrehumanas, y se centró en la historia.

A día de hoy, ha sido reinterpretada por el dramaturgo Paco Bezerra, el cual ha cambiado la trama, eliminando 2 personajes importantes de la misma (una humana que formaría parte de un triángulo amoroso, y un dios), para crear una obra más minimalista y costumbrista, ya que al no haber excesivo número de personajes que influyan en los sucesos, ni dioses a quienes achacar los vicios y pasiones que embargan a los protagonistas, todas las acciones recaen sobre ellos mismos.
Según las palabras de Paco Bezerra y el director Luis Luque Cabrera: "Nos gusta pensar que hemos rescatado se primer texto perdido de Eurípides, con esa Fedra ardiente, inmoral y rechazada por el público del momento, creando así una nueva mujer más combativa y con menos miedo; una Fedra exenta de culpa, capaz de luchar por lo que siente y que, ante todo, se atreve peligrosamente a amar."

Lolita, Paco Bezerra y Luis Luque Cabrera. Foto extraída de Info.Valladolid.es


Entrado ya a analizar la obra, empezaré por la escenografía. Nos encontramos con un decorado fijo que mediante videoproyecciones, nos hará pasar de la alcoba de Fedra a una cueva del bosque, o, de manera alegórica, gracias a las videoproyecciones y el apoyo sonoro, nos recreará situaciones concretas que se suceden, y que se saben llenas de acción, sin tener que mover nada ni un milímetro.
Tanto las videoproyecciones, como el apoyo sonoro, que no solo sirve para crear situaciones dinámicas, sino que también está casi constantemente de fondo, para crear una atmósfera de tensión y opresión (por los sentimientos reprimidos y la situación que se está creando), originan una serie de performances abstractas, alegóricas y con mensajes implícitos, muy del estilo "ARCO".

Continuaré con los actores. Protagonizada por Lolita,  antes de hablar de ella, os quiero contar una conclusión que me resulta de lo más divertida. Esta conclusión es el haber comprobado de forma empírica el como los arreglos a una obra, la pueden transformar totalmente. Bien sea en la música, cogiendo una canción pop o rock famosa y haciéndole unos arreglos intimistas, para que suene así en el programa de Bertín Osborne, o bien como en este caso.
Hace unos meses ya vi a Lolita en el teatro, en este caso (Prefiero que seamos amigos) era una comedia de enredos en la que ella estaba enamorada de su mejor amigo, el cual no la correspondía... Aquí es una mujer enamorada (o al menos obsesionada) con su hijastro el cual ¿la corresponderá, o no? (eso ya deberán comprobarlo ustedes).
Como se puede apreciar, ambos argumentos se podrían coger de la mano, sin embargo, los arreglos que se le hace a cada obra, harán que una pase a ser, como ya he mencionado, una comedia de enredos muy "linamorguesca", y la segunda, un dramón.
Y ahora sí, volviendo a Lolita, reseñaré que hace un gran papel, y quiero reivindicar su valía como actriz, tanto de teatro y televisión, como de cine, medio que por H o por B, después de darle un Goya a la actriz revelación, le ha dado injustamente la espalda.

Fedra e Hipólito. Foto extraída de DigitalExtremadura.com


Le acompañan en escena el actor Juan Fernández (Amar es para siempre, La casa de papel, Víctor Ros o Tierra de Lobos, entre otros muchísimos papeles) como Teseo, Críspulo Cabezas (al que conocimos en la película Barrio, y comparte con Juan Fernández apariciones en Victor Ros o Amar es para siempre, por ejemplo) como Hipólito, Eneko Sagardoy (actor vasco que a nivel nacional hemos podido ver en las películas La higuera de los bastardos, Handia o Errementari) como Acamante, y la incombustible y veterana actriz, Tina Sáinz (insértense aquí decenas de papeles), haciendo de la criada Enone. Todos ellos bordando su papel, y creando la necesaria atmósfera de secretismo, connivencia, amargura, represión, traición y dolor.




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Kidding - La serie de Jim Carrey




Título original: Kidding
Año: 2018
Duración: 22 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Michel Gondry
Guion: Dave Holstein
Reparto: Jim Carrey,  Catherine Keener,  Cole Allen,  Judy Greer,  Bernard White,  Coda Boesel, Juliocesar Chavez,  Mary Faber,  Juliet Morris,  Zackary Arthur,  Gwen Hollander, Andrew T. Lee
Productora: Aggregate Films.
Género: Comedia dramática
Crítico colaborador: Pagalitros

Puntuación:


Continuamos hablando de series, este mes de septiembre llegó a la pequeña pantalla (a través de Showtime) Kidding. La serie supone el regreso de Jim Carrey, después de unos años en los que no se ha dejado ver mucho en las salas de cine (recordar que su último estreno fue la secuela de Dos tontos muy tontos del 2014). Para este nuevo proyecto ha vuelto a colaborar con el director de ¡Olvídate de mi! (vamos a decir su título original que alguno se enfada, Eternal Sunshine of the Spotless Mind), Michael Gondry.

Kidding nos presenta a Jeff, un tipo adorable que es mundialmente conocido por ser Mister Pickles, todo un icono televisivo para el público infantil durante muchos años, con su show de marionetas. Pero en su vida personal es un autentico desastre, su matrimonio tiene los días contados porque no ha sabido aceptar la trágica muerte de uno de sus hijos gemelos en un accidente, su esposa ya tiene otra relación estable con un compañero de trabajo mientras su otro hijo intenta aceptar lo sucedido haciendo travesuras y coqueteando con las drogas. 


Por si no fuera suficiente, la hermana de Jeff, creadora de sus marionetas, sufre por su matrimonio, al descubrir a través de su hija, que su marido tiene un amante. Mientras el padre de nuestro protagonista, y además de jefe en el programa, tiene pensado sustituirlo por un dibujo o incluso una marioneta después de comprobar que Jeff es altamente inestable.

Con semejante argumento uno podría pensar que sería mejor cambiar de canal o dedicarse a hacer otra cosa, pero hay que romper una lanza a su favor al encontrarnos con un drama adulto cargado de momentos de comicidad. Donde habría que destacar la labor de Jim Carrey con un personaje que es un trozo de pan, tan bueno que da pena al espectador por todo lo que le sucede alrededor en un mundo tan cruel. De nuevo el protagonista de Ace Ventura demuestra lo solvente que puede ser en un rol abiertamente dramático, alejado de sus tics y muecas habituales que lo convirtieron en una estrella en los 90.


Pero no sólo está bien él, sino el resto de sus compañeros de reparto están a la altura empezando por el veterano Frank Langella (si en efecto el Skeletor de Masters del Universo), interpreta al padre de Jeff un tipo calmado, pero que está más interesado en las audiencias que en el bienestar de sus hijos. Tiene escenas realmente impactantes con nuestro protagonista cuando discuten si sería ético o no emitir un programa dedicado a la muerte (ojo que hablamos que hacen un programa infantil) o si Jeff debería dejar su matrimonio y centrarse en las fans adultas que tiene Mister Pickles.

Además tenemos a gente como Judy Greer (actriz que ha aparecido en multitud de series y películas como The Big Bang Theory, Jurassic World o Ant-man y su secuela) que interpreta a la esposa de Carrey o Catherine Keener (Déjame salir o Como ser John Malkovich) en el rol de la hermana de nuestro atolondrado protagonista.


Con todo esto, Kidding es una serie recomendable de ver, que se sale de la habitual oferta de series que tenemos actualmente. Merece la pena verla por el trabajos de sus actores y sobretodo de su protagonista.




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Ballers - Cuarta temporada

Género Drama deportivo, Comedia
Creador Stephen Levinson
Director Peter Berg
Productora Leverage Management
Guión Steve Sharlet y Stephen Levinson
Fotografía Jaime Reynoso
Reparto Dwayne "The Rock" Johnson, Carmelo Oquendo, Hakim Callender, Christopher De Stefano, Gowon Walker, Zac Yorke, Ellen Marguerite Cullivan, Carl McDowell, Tomas Izdonavicius y Rob Corddry
País Estados Unidos
Temporada 4
Episodios 10
Cadena original HBO
Duración 30 min.
Estreno 14 de junio de 2018
Crítico colaborador: Pagalitros

Después de un año muy largo de vacaciones, aquí vuestro colaborador Pagalitros regresa para seguir comentando series de televisión de actualidad. En este caso, vengo hablaros de la cuarta temporada de Ballers de la cual hablé en su día de las dos primeras. 

"¿Con el Doctor Somier?" - "Si" - "Que llamen a Pagalitros que tengo nueva temporada"
Al igual que la mayoría de publico que consumimos series y pelis de hoy en día, nuestra memoria a corto plazo no llega a más de cinco minutos, con lo que ¿De que va Ballers? Spencer Strasmore (Johnson) es una antigua estrella del fútbol americano, una vez finalizado su carrera deportiva decide convertirse en asesor financiero para deportistas de élite.

Durante sus dos primeras temporadas se iba asentando en el mundillo, haciendo negocios con diferentes estrellas del deporte, no solo de fútbol, teniendo que lidiar con excentricidades, jefes continuamente cabreados y algún que otro personaje de su pasado. Ya en su tercera, Spencer decide apostar a lo grande y junto con su socio Joe Krutel (Rob Corddry visto en Jacuzzi al pasado y su horrible secuela) se lanzan a lo loco a llevar el fútbol a Las Vegas (¿Alguien se imagina algo parecido aquí?), pero el tiro les sale por la culata, pero allí están su sequito de amigos (por cierto Ballers esta producida por Mark Wahlberg que fue el productor de El sequito) para sacarle las castañas del fuego.

Ante todo, pose molona.
En esta cuarta temporada Spence y sus amigos cambian de escenario. Dejan Miami y se trasladan a Los Angeles con una nueva aventura empresarial, donde se han hecho los dueños de una empresa de deportes extremos. Donde lo más peligroso será controlar a su antiguo dueño, un tipo muy colgado y aficionado a no lavarse interpretado por Russell Brand (¿Pero todavía sigue trabajando?). Por si no fuera suficiente Spence, tiene una espinita clavada con Los Angeles, fue la ciudad donde se suicido su hermano mayor años atrás.

Para el resto de sus colegas tampoco las cosas van bien, tendrán que lidiar con nuevos trabajos, afrontar la paternidad aunque todavía siguen siendo "un viva la Virgen", mientras por allí pasan muchos cameos de deportistas que como buenos aficionados al deporte no tenemos ni idea de quienes se tratan.

"¿Me dejáis salir en la serie?" - "Claro" - "¿Y me vais a pagar?" - "Cuando te duches"
La serie a estas alturas, ha sabido renovarse, tiene momentos muy divertidos y nunca se hace pesada. Han aprendido de los errores de la anterior, con tanto tema de fútbol americano que a muchos les habrá terminado por aburrir. El cambio de localizaciones, los nuevos personajes le han otorgado un nuevo toque de aire fresco que sin duda hace que el espectador siga teniendo ganas de continuar con esta serie de la HBO.



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HEREDITARY





Título original: Hereditary

País: Estados Unidos

Director: Ari Aster

Actores: Toni Collette, Gabriel Byrne, Alex Wolff, Milly Shapiro, Ann Dowd

Año: 2018

Duración: 126'

Crítico: Harkness

Puntuación:





El cine de terror independiente se ha puesto de moda de un tiempo a esta parte. Tras el éxito de sagas archiconocidas como Insidious o Expediente Warren, que van a lo seguro y apuestan por lo que mejor funciona (cierta inclinación nostálgica y “retro”, sustos a tutiplén al gusto de la chavalada), estamos viviendo una invasión de títulos, como La bruja, Déjame salir, Llega de noche, Feliz día de tu muerte... que más bien se caracterizan por romper, hasta cierto punto, con nuestras ideas preconcebidas sobre el género y por ser obra de directores incluso noveles, a menudo producidas por sellos como Blumhouse y A24.

Hereditary se incorpora a esta nueva ola terrorífica (que ya veremos cuánto dura) con el lema de ser El exorcista de nuestro tiempo, afirmación que suena más a puro marketing que a otra cosa, pero que nos pone sobre aviso sobre la singularidad de la propuesta; la de un cine que renuncia a lo superficial para impactar al espectador con un espanto que no consiste en sustos ni en golpes de sonido, sino en la exploración de una pesadilla que vive dentro de nosotros. Donde fantasmas y demonios tal vez no son más que un pálido reflejo del mal que hacen las personas normales y corrientes. Donde el peor horror imaginable es el que produce la pérdida de un ser querido, o unas relaciones interpersonales tan podridas que no tienen arreglo, o un doloroso sentimiento de culpa que, como algo pegajoso y repugnante, los personajes son incapaces de quitarse de encima.






El director, un tal Ari Aster, hace malabares para juntar dos películas en una; por un lado, un culebrón familiar, por otro, una de posesiones diabólicas de toda la vida. Y el resultado de tal mezcla es tan sorprendente como llamativo... pues acaba siendo un puzzle demencial cuyas piezas no tiene por qué encajar al milímetro; una casa en un árbol, un cadáver en el desván, unas palabras crípticas escritas en una pared... Si muchas películas agotan su significado tras un visionado, aquí tenemos un ejemplo de trama contada a través de alusiones y símbolos cuyo significado no está claro para todo el mundo. En Hereditary da la impresión de que lo terrorífico no es más que la versión exagerada al máximo de lo dramático. De que las películas de terror en realidad no dejan de ser dramones muy extremos y jodidos, y por eso nos causan impacto.

La parte “humana” de la historia da un giro que no te ves venir y te viola la mente; algunos aplaudirán la valentía de abordar con semejante desgarro y crudeza el dolor humano... a mí me parece que hay algo de pornográfico en ello y no sé si todo vale para obtener el resultado que Aster persigue. Por otra parte, semejante afán de llevar tan lejos el elemento dramático me hace pensar que el debut de este señor bien puede ser una cinta autobiográfica donde habla de su propia vida, o de vivencias que pueden serle cercanas (aunque solo es una especulación mía). Otro aspecto reprochable es que por momentos el desarrollo argumental corre el peligro de caer en el todo vale (sin afán de mentar spoiler alguno, decir que el tercio final puede que esté un poco pillado por los pelos... cosa que incrementa, desde luego, la impresión general de locura y ausencia de lógica).





Mucha fuerza contiene el apartado visual, con una planificación y un diseño de producción apabullantes; cada imagen parece llenarse de un detallismo extremo (habitaciones invadidas de objetos y de recovecos, iluminación tirando a lisérgica y haciendo uso de colores intensos), mientras que tanto banda sonora musical como sonidos y ruidos ambientales están calculadamente ideados para perturbar el ánimo. La interpretación de la madre será lo que más destaque... pero el padre (Gabriel Byrne), con esa entereza y sencillez que demuestra, no se queda atrás. El motivo visual de la casita de muñecas, en definitiva, supone tanto una clave del argumento (que nos habla de la obsesión de una madre por exorcizar sin éxito sus traumas, reproduciéndolos una y otra vez mediante el arte) como una idea que se traduce en imagenes, pues ciertamente muchos planos parecen imitar este tipo de juguetes. Una manera sutil de decirnos que el destino de la familia protagonista está diseñado y dominado por una fuerza maléfica superior, que les controla como a muñecos indefensos.





Para terminar, una última interpretación que puede suponer un SPOILER...

...es la que me lleva a ver la película no como una de sectas satánicas a lo Polanski, ni como un dramón a lo Bergman, sino como la crónica del final de la infancia y de la entrada en la edad adulta de un personaje, el del hijo mayor y más que probable alter-ego del director, que nos estaría hablando (como digo más arriba) sobre su propia y disfuncional familia, rota por una cadena de malos sentimientos, culpas y desafectos iniciada por una abuela tiránica, cuyas consecuencias sufren todos (todos salvo un padre ajeno a la familia, el único que logra mantenerse cuerdo ante semejante berenjenal). El chaval, tras tocar fondo, completa su propio proceso de maduración, renacimiento y transmisión de una herencia “real” por parte de su “simpática” abuela, que le hace por fin dueño de su destino y sin ser esclavo (como lo son los demás) de nadie ni de nada. El desenlace, tan inquietante como moralmente ambiguo, es muy similar al de la mencionada La bruja, también sobre la familia y la faceta liberadora de lo oscuro y abyecto, que experimenta un personaje adolescente que deja atrás la turbia herencia de sus seres más queridos.



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madre!


 
Título original: mother!
Dirección: Darren Aronofsky
País: Estados Unidos
Actores: Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Ed Harris, Michelle Pfeiffer, Domhnall Gleeson, Brian Gleeson, Kristen Wiig, Cristina Rosato, Marcia Jean Kurtz, Ambrosio De Luca, Hamza Haq, Anana Rydvald, Arthur Holden, Bineyam Girma, Jaa Smith-Johnson, Xiao Sun
Año: 2017
Duración: 120'
Crítico: Harkness






Valoración:





“¡Madre!” es lo que decimos en cuanto acaba la proyección, las luces vuelven a encenderse y nos acordamos de toda la familia de Darren Aronofsky, cineasta moderno y provocador que ha cosechado durante las últimas décadas la admiración de una buena tropa cinéfila, así como el recalcitrante desprecio de quienes ven en él a un especialista del efectismo fácil, de lo truculento, incapaz de crear nada con auténtica sustancia dramática, más allá de agredir visualmente al sufrido espectador de sus películas. Poco prolífico, vuelve con este thriller sobre una pareja (Jennifer Lawrence y Javier Bardem) que vive tranquilamente en una casita de campo, cuya idílica rutina es quebrada súbitamente por la llegada de un extraño (Ed Harris) que parece saber más de la cuenta sobre el dueño de la casa... a partir de aquí, puede suceder cualquier cosa.

Por encima de todo, madre! es un ejercicio de terrorismo fílmico como hacía tiempo que no veía, que desde luego no olvidaré fácilmente y que me genera una duda fundamental; ignoro si lo que he visto es una condenada genialidad, o bien una estupidez supina.




El principio es algo digno del Polanski de ayer y de hoy, muy deudor de títulos como Repulsión, La semilla del diablo, Un dios salvaje... la acción transcurre en un espacio único y bien definido, intervienen pocos personajes, un clima de tensión creciente lo invade todo. Y especialmente, existe una preocupación de transmitir mediante imágenes y sonidos la inestabilidad mental de una protagonista metida, como quien no quiere la cosa, en una situación cada vez más malsana, inquietante y tronada. Hasta ahí, bien. Lo que viene a continuación es un desmadre surrealista, un circo de los horrores, un pulso con el espectador que revela tras la cámara a un individuo (Aronofsky) no sé si muy troll, con mucho ego, o directamente, de vuelta a todo. Un loco sin miedo al exceso, al ridículo. Y que ésto amenace con convertirse en Benny Hill es casi lo de menos, pues no sabemos con qué nos van a sorprender, a golpear, a continuación.

En cuanto a los recursos empleados, lo cierto es que resulta meritorio cómo cada mínimo elemento, desde el menor ruido hasta la brusquedad de la cámara, parece calculado para irritar y provocar una experiencia lo más inmersiva y subjetiva posible.




¿Y qué nos queda al final? Pues una metáfora de una obviedad pasmosa. O quizá no tanto, pues tras cada simbolismo facilón que vemos, es posible que cada uno haga sus propias interpretaciones de lo que ha visto; mensaje ecologista, sobre lo masculino y lo femenino, sobre la vida y sus ciclos de nacimiento y de muerte... Me quedo, sin embargo, con el cómo más que con el qué, con el camino elegido antes que con el destino final. Diría incluso que el amigo Darren combina sus obsesiones mejor que otras veces; lo puramente físico de la descripción del infierno, de lo abyecto (con un pie en el cine de terror y en el thriller)... y por otro lado, las veleidades místicas de quien parece un enamorado de las mitologías más dispares. Una especie de teólogo “new age” y un frikazo del copón, todo en uno. Pues en el fondo, hay algo muy gamberro en todo ésto, cual sketch alargado de los Monty Python (ni semillas del diablo, ni pollas en vinagre), sin el menor titubeo a la hora de conjugar géneros, tonos, ambientes, etc.

La polémica está servida, pues. La obra de un tipo que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo, otra cosa es que nos parezca mejor o peor, pero el caso es que la cita con madre! en mi opinión, es obligada. Von Trier, jubílate ya.










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La seducción



 


Título original: The beguilded
Dirección: Sofia Coppola
País: Estados Unidos
Actores: Colin Farrell, Nicole Kidman, Kirsten Dunst, Elle Fanning, Oona Laurence, Angourie Rice, Addison Riecke, Wayne Pére, Emma Howard, Matt Story, Rod J. Pierce
Año: 2017
Duración: 91'
Crítico: Harkness
Valoración:







Hace ya más de una década desde que Sofia Coppola, la hijísima del cine contemporáneo, se convirtió en nueva promesa y en icono de la más banal modernez “alternativa”, cuando todavía no había eclosionado la actual moda hipster y éstos aún constituian una selecta minoría estética y culturetil (que no cultural). Desde entonces, ha destacado por un cine enormemente personal, con unas obsesiones muy particulares, gracias al cual ha conseguido distanciarse de una etiqueta siempre molesta, la de ser “hija de”, llamando la atención por sus propios méritos. El cine de la directora de Las vírgenes suicidas y Lost in translation ha sido descrito como sutil, envolvente, retratando casi siempre a personajes desubicados, a menudo un tanto ausentes, víctimas casi siempre del tedio y cuyos problemas desde luego no son los de alguien que se levanta a las seis de la mañana y tiene que pagar las facturas cada mes... por ello, Sofia también ha sido para la crítica una especie de niñata frívola y petarda, que juega con la cámara de papá para producir un cine tan vacuo, tan insustancial, repelente y carente de interés, como sus personajes (posibles alter-egos de ella) y sus casi inexistentes tramas.





Sin ser yo ni mucho menos un defensor a ultranza de la amiga, pues he sido el primero en sentir indiferencia por sus películas y en cachondearme de su “mundo interior”, debemos reconocerle ya a éstas alturas un carácter insobornable, valiente, quijotesco casi, que nadie puede negar, a la hora de afrontar sus temas preferidos. Y ahora vuelve con La seducción, remake de un título de 1971 dirigido por Don Siegel y protagonizado por Clint Eastwood. Ambientada en la guerra de secesión, la historia gira en torno a un malherido soldado yanki (Colin Farrell, en esta nueva versión) a quien unas señoritas pertenecientes a un internado sureño rescatan y acogen hasta que sus heridas sanen. Sin embargo, durante el tiempo que está allí, la violencia y los deseos ocultos afloran entre el personal femenino, cuyas vidas quedan por completo trastornadas ante la llegada del extraño.

No he visto la versión de Eastwood y Siegel, pues he preferido ir “virgen” (chistaco) para no caer en las inevitables comparaciones. El caso es que La seducción es la típica película sobre un un grupo de personajes que, por las circunstancias, están encerrados en un lugar reducido y ésto desata unas tensiones entre ellos que crecen gradualmente hasta estallar en una situación no demasiado agradable, por decirlo suavemente. Algo que hemos visto mil veces, y sumamente previsible. Sin embargo, para mí pesan más los aciertos que los fallos. Lo que interesa, más que el manido desarrollo, es la genuina ambivalencia moral de los personajes, tanto del inquietante huésped como de las féminas que le cuidan. Cual cuento de hadas, la película empieza con una niña recogiendo setas en un bosque, pero no está nada claro quién es el lobo feroz y quién la ovejita. No hay buenos ni malos, tan solo individuos que luchan por sobrevivir y por sus propios intereses, en lo que constituye todo un estudio de la condición humana que evita caer en obviedades y en moralinas.




Tal vez Coppola no es la directora más indicada para los sórdido y lo truculento, pues ésto no es un thriller y, desde luego, sale perdiendo cuando parece que intenta serlo (esa cena con suspense hitchcockiano de pacotilla en torno a unas setas venenosas). Sin embargo, clava totalmente el retrato de un microcosmos femenino, donde desconocemos si la mansión sureña que ellas habitan es una prisión de hastío y soledad, o bien un paraíso perdido al margen del mundo donde comparten juegos, tareas, conversaciones, etc. en plena consonancia con la comentada ambigüedad moral. Colin Farrell está muy bien haciendo de sí mismo, de pichabrava turbulento, mercenario tanto en la guerra como en el amor. Son Dunst y Kidman, además, quienes tienen los papeles más jugosos; la primera, sin hacer grandes gestos, la segunda, como mujer firme que hace lo que debe hacerse, hasta las últimas consecuencias... en cuanto a la omnipresente Elle Fanning y las niñas, sus personajes son más planos y tópicos (la rebelde adolescente, la niña inocente y curiosa...), más por requerimiento del guión que otra cosa.

La directora nos cuenta ésto con una distancia y una frialdad muy típicas de ella, no exentas de un leve humor y de una marcada complicidad hacia sus criaturas. El esmero por la atmósfera y el encuadre es otro punto a favor. Y finalmente, son los apuntes sobre el derrumbe del mundo sureño y conservador, la frustración de los horizontes para la mujer de la época, el descubrimiento del mundo en la niñez... los temas periféricos en torno al gran tema central de La seducción; nuevamente, el inquietante misterio de la feminidad, de unas mujeres que, como una familia (o tal vez como unas zorras desalmadas), salen adelante en tiempos adversos.







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Ballers



Género Drama deportivo, Comedia
Creador Stephen Levinson
Director Peter Berg
Productora Leverage Management
Guión Steve Sharlet y Stephen Levinson
Fotografía Jaime Reynoso
Reparto Dwayne "The Rock" Johnson, Carmelo Oquendo, Anabelle Acosta, Hakim Callender, Christopher De Stefano, Sabrina Piper, Gowon Walker, Zac Yorke, Ellen Marguerite Cullivan, Tracy Lee, Carl McDowell, Tomas Izdonavicius y Rob Corddry
País Estados Unidos
Temporada 2
Episodios 20
Cadena original HBO
Duración 30 min.
Estreno 21 de junio de 2015
Crítico colaborador: Pagalitros

Puntuación: 




Ballers, algo así como Peloteros en español, nos presenta a Spencer Strasmore (Dwayne Johnson), un exjugador de futbol americano ya retirado reconvertido en agente financiero de estrellas del deporte, centrado en jugadores de lo suyo. 

Por un lado tendrá que lidiar con su nuevo trabajo, el cual le ocasiona más de un dolor de cabeza, no solo por sus clientes sino por sus amigos y colegas, algunos de ellos en activo y otros retirados que no saben muy bien que hacer con sus vidas como él. Mientras en lo personal, intenta sobrellevar las secuelas ocasionadas por las lesiones de su trayectoria deportiva.

Dwayne Jonhson, o The Rock como lo conocía antiguamente, es de esos actores que por su casa no tiene que pasar mucho a tenor de la cantidad de proyectos que va estrenando en el cine, recientemente se ha dejado ver en la nueva de A Todo Gas y en San Andrés. Cuando me enteré que iba a protagonizar una serie me dejo bastante contrariado ¿No es la tele como la segunda división para las estrellas Hollywood? En los últimos años se ha demostrado todo lo contrario, tenemos los ejemplos de series como True Detective o Fargo,  Johnson no ha querido perder la oportunidad de apuntarse al carro de dar el salto a la tele por todo lo alto.

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Para ello ha contado en la producción con Mark Wahlberg, con él que hizo buenas migas en Dolor y dinero, que sí, que se que a todos os gusta ese “placer culpable”. Nuestro Marky Mark será un carapalo y todo lo que quieras, pero tiene muy buen ojo para producir televisión como lo ha demostrado con El Sequito (Entourage) o Boardwalk Empire entre otras, además “La Roca” ha contado también con la ayuda del director Peter Berg (Very Bad Things o Battleship), con el que ya trabajo en El Tesoro del Amazonas, además se ha reservado un pequeño papel como entrenador.

Como resultado de todo esto, la serie ha gustado mucho entre el público, de hecho se convirtió en el mejor estreno de la HBO desde el 2009. La serie esta planteada de forma similar a la mencionada El Sequito, tenemos a una estrella, en vez de cine del deporte, a la que alrededor de él giran otros personajes con sus respectivas historias, algunas más cómicas que otras. 

Tenemos por allí, a Charles (Omar Benson Miller), un jugador retirado que no sabe que hacer con su vida, Ricky (John David Washington), un atleta muy competitivo, aficionado a la buena vida y Vernon (Donovan Carter), un deportista que vive para los gorrones de su familia. Pero además, nuestro prota tendrá que hacer equipo con Joe, interpretado por Rob Corddry (también visto en Dolor y dinero o Jacuzzi al pasado y su horrible secuela), un asesor financiero al que le cuesta encajar. A todo esto tendremos fiestones, cochazos, chicas fáciles y todo lo que acarrea la fama.  

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Uno de los principales problemas a la hora de intentar ver la serie es el deporte que trata, pero que nadie se equivoque esto es una serie de jugadores no de partidos, vale que hay alguna que otra escena de entrenamiento pero poco más, no vamos necesitar una enciclopedia, ni saber que es un touch down, ni un quarterback, ni nada de eso.

El reparto cumple como si se tratará de un equipo de fútbol, todos juegan para la estrella que es The Rock, el tipo va sobrado de carisma, siempre con esa sonrisa profident, sus trajes a medida (Que cada dos por tres le están recordando) e incluso eche de menos que soltase algún guantazo pero da bien el tipo aunque al principio choque verlo aquí.

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Por lo demás, la historia tiene momentos muy buenos como las bromas a las que se ve sometido uno de los protagonistas al llegar a su nuevo equipo, la supuesta cana al aire que echa otro de ellos o los intentos del propio Johnson por hacer nuevos clientes que no siempre terminan con éxito como la fiesta que organiza su compañero y él en la casa de su jefe. También hay unas gotas de drama pero poca cosa.

Recomiendo esta serie para aquellos que les gustase el rollo del famoseo que tenía El Sequito (Entourage), los fans del actor o de los deportes en general. El resto, a lo mejor puede intentarlo con algún capitulo, que son solo de media hora. 



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