19 septiembre 2017

KINGSMAN: El circulo dorado








Título: Kingsman: El circulo dorado
Dirección: Mathew Vaughn
País: USA
Actores: Taron Egerton, Colin Firth, Julianne Moore, Halle Berry, Mark Strong, Jeff Bridges, Channing Tatum, Pedro Pascal, Sophie Cookson, Edward Holcroft, Elton John, Ayman Khechini, Alessandro De Marco
Año: 2017
Duración: 101'
Crítico Colaborador: David Hidalgo



En 2015, llegó a nuestras carteleras “Kingsman: The Secret Service” de Matthew Vaughn. Fruto de otra colaboración entre las mentes de Vaughn y de Mark Millar (ya trabajaron juntos en la adaptación al séptimo arte de “Kick Ass”), esta cinta supuso un soplo de aire fresco al cine de espías. Deslenguada, violenta, hiperbólica y, sobre todo, divertidísima, incluso logró articular un interesantísimo discurso sobre el elitismo de las clases bienestantes sobre los más desfavorecidos. ¡De esta forma, se convirtió por méritos propios en una de mis películas de acción favoritas!


Dos años después nos llega esta secuela, envuelta por una astuta campaña publicitaria en la que apenas se ha revelado información sobre el argumento. La cinta deja muy claro desde un inicio que es de esas continuaciones que, usando a su favor todo lo presentado y establecido en la anterior entrega, va a arrancar a piñón desde el primer minuto. Por tanto, la secuencia de apertura es una trepidante escena de acción que tiene lugar a bordo de un taxi typical british. A partir de ahí, conocemos a los distintos personajes que componen la trama, y se nos introduce en el argumento que conduce el filme.

Algo que suele gustarme mucho de Matthew Vaughn y de Jane Goldman, en tanto que guionistas, es que siempre logran introducir una enorme cantidad de pequeños elementos que, en principio, pasan desapercibidos, pero que acaban cobrando un sentido global muy importante para la resolución de la trama. Además, siempre suelen cuidar mucho que haya tiempo para que se produzcan interacciones de calidad entre los personajes, para que los conozcamos y para que conectemos emocionalmente con ellos, de una forma u otra. De esta manera, el clímax de sus cintas gana mucho en intensidad.



Dicho todo esto, lo primero que debo mencionar es que “Kingsman: The Golden Circle” me ha gustado. He pasado un rato de lo más entretenido con este film, haciéndoseme cortas sus dos horas y veinte minutos de metraje. Y en más de una ocasión he acabado soltando una carcajada al son del resto de la sala. Sin embargo, pese a que en teoría todos los elementos están en su sitio y listos para deslumbrar… esta segunda entrega se me ha antojado excesiva. Excesiva y bastante tontorrona.

Me explico: cuando la trama es tan rocambolesca que, al decirla en voz alta, suena a completa estupidez, muy bien ejecutada tiene que estar para que no tengas un problema grave. En este caso, no lo está, al menos lo suficiente. Y es que lo que me ha entretenido y enganchado durante el primer visionado, ha fracasado a la hora de dejar una impronta en mí. En lo emocional, la cinta cumple y continúa desarrollando los arcos planteados durante la primera entrega, así como estableciendo nuevos viajes interiores que acaban culminando en un aprendizaje. Hasta ahí todo bien. Lo que no acaba de cuajar es unir esto con perros mecánicos, una antagonista risible y apenas desarrollada a la que Julianne Moore intenta dotar de empaque con todas sus fuerzas, y la presencia de cierta celebridad, cosa que como gag puntual es graciosa pero que acaba cayendo en el puro exceso. ¡Y ya no hablemos de la abundancia de deus ex machina, presentes en forma de gadgets para los Kingsman y los Stateman!



La primera “Kingsman” se sostenía gracias a un medido equilibrio entre tramas y subtramas, compensando la balanza entre humor y momentos emotivos con mucha habilidad. El villano, entonces interpretado por Samuel L. Jackson, podía resultar caricaturesco debido a su ceceo, pero esa característica solo era un gag aislado para dar personalidad a un personaje inquietante y de notable inteligencia. Su secuaz, Sofia Boutella (el gran descubrimiento de esta cinta), era letal, fría e incluso se permitía tener réplicas ingeniosas. Aquí, tenemos a una antagonista llevada al extremo, a un secuaz que “es malo porque sí” (y tiene un brazo mecánico… qué sorpresa, igual que las piernas cortantes de la secuaz en la primera entrega), un plan maestro con muchas lagunas… En definitiva, se ha intentado coger los mismos números que en “Kingsman” y que la suma diera un resultado mayor, estirando demasiado el chicle en el proceso.



Se ha perdido muchísima frescura por el camino, y eso se nota. Pero pese a todo esto, “Kingsman: The Golden Circle” continúa ofreciendo muchísima diversión. La dirección de Vaughn es creativa y logra que la historia avance a un ritmo trepidante, sin tiempos muertos pero al mismo tiempo dejando espacio para el desarrollo de los personajes; muchos de los gags son afilados, con momentos puntuales para el recuerdo; las set pieces, pese a carecer del factor sorpresa de la anterior entrega, siguen siendo espectaculares y dejándonos con la boca abierta; también podemos encontrar, subyaciente, una analogía sobre cómo los Gobiernos dejan en la estacada a las víctimas del tráfico de drogas por motivos electorales; y, por lo general, mantiene bastante el tipo respecto a su predecesora.

Sin embargo, poniéndome puntilloso, el mayor problema que tengo con esta cinta es que, pese a lo loable de sus intenciones, no me ha dejado un poso considerable. Por más que se esfuerce en replicar la magia de la entrega fundacional de esta eventual franquicia (a juzgar por lo visto en la última escena), a base de guiños y de repetir ciertas jugadas (Ejem, ¿de qué me sonará esa pelea a base de plano secuencia?), lo que queda es una comedia de acción y espionaje espectacular y funcional, pero con exceso de personajes, de tramas y de tonos entremezclados sin solución de continuidad (se pasa de lo trágico a lo épico, y de ahí a la coña pura y dura, en apenas una fracción de segundo, y así todo el film).

En conclusión, tal vez algo más de frescura y de riesgo, así como de mesura en los elementos que la componen, hubiera jugado a favor del nuevo trabajo de Vaughn. Es una buena película y cumple con su cometido palomitero, pero a la postre se siente algo fallida e incluso por pulir (¡Incluso hay una escena clave en la que reciclan descaradamente una pista de la banda sonora de “X-Men: First Class!). Para mí, un ejemplo de secuelas modélicas son “The Godfather: Part II”, “The Empire Strikes Back”, “Terminator 2: Judgment Day” o, más recientemente, “Guardians of The Galaxy Vol. 2”: cintas que tienen los mejores elementos de su antecesora, que evolucionan lo establecido hasta las máximas consecuencias, y que al mismo tiempo se esfuerzan por diferenciarse lo suficiente de las anteriores entregas. “Kingsman: The Golden Circle” pasará por la Historia del Cine como una más de tantas secuelas que se ven con agrado pero que se olvidan con facilidad.


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