04 marzo 2014

Las aventuras de Peabody y Sherman











Título: Las aventuras de Peabody y Sherman
Título original: Mr. Peabody & Sherman
Director: Rob Minkoff
País: USA
Actores:Animación
Año: 2014
Duración: 92'
Critico Colaborador: Mary

Calificación:




Niños, mascotas, y viajes en el tiempo

Estos personajes, que cuentan ya con casi sesenta años, se cuelan ahora en el celuloide con una renovada y moderna imagen, pero sin perder la esencia. Aquellos que echen en falta el estilo retro a lo Hanna-Barbera (Ojo, no fueron ellos sus creadores) ya se pueden ir despidiendo de verla, esto se acerca más al gran contrincante Pixar, o a Turbo -la entrañable producción de Fox del año pasado- que a los cartoons de Los Picapiedra, El Oso o Scooby-Doo. El estilo sixties queda relegado a los títulos de crédito, que lejanamente recuerda a Los Increíbles.

Cierto que la película se apoya en los clichés manoseados en la animación: el mentor del chico, el propio chico un tanto torpe y la niña repelente, etc. Pero sobre todo, su fundamento se basa en otro elemental esquema: La relación padre-hijo entre un niño y ¿un perro? cosas de los dibujos animados, que dan para todo… Estén tranquilos, los porqués de tal hecho se explicarán a modo de flash-back, ya lo verán. Los roles mascota-dueño cambiaban en esta historia creada por Ted Key en la década de los cincuenta.
Todos evolucionan, tanto los buenos como los villanos, a lo largo del metraje, como buena fábula que se precie dentro de estas lides. Al igual que los valores familiares, ¡Cómo se nos iban a escapar!

Los gags no son precisamente los más jocosos, aunque no sea impedimento para seguir la trama y coger cariño a Sherman, y también al Señor Peabody. Él es un perro- hombre instruido, el típico culto que vive en Nueva York, en un ático que ya quisiera casi toda la humanidad y que se ocupa de que el niño reciba la mejor educación en un selecto colegio. El perro es amable y bueno con Sherman pero su instinto paternal deja mucho que desear. Él instruye al chaval en todo lo que puede, y con el mágico artefacto que esconde, una máquina del tiempo, pasean por la historia como el que va de vacaciones, desde la antigua Roma, al Renacimiento hasta la Revolución francesa.



Esto hará que haya numerosos y graciosos cameos históricos: Robespierre, Tutankamon, María Antonieta, Leonardo Da Vinci… Sí, este perro se junta con los grandes…Es un máquina.

El ritmo es muy ágil, aunque al final el guion rice el rizo y se repita demasiado entre tanto viaje espacio-temporal, que puede marear hasta al más pequeño de los espectadores.
Puede que el argumento esté demasiado machacado incluso para el público infantil, pero es una buena opción para que los pequeños se interesen por la historia, así que es una estupenda oportunidad para enseñar cultura, un hábito que muchos dudaban si la animación se había olvidado de él.



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