13 junio 2013

Trance









TítuloTrance
DirectorDanny Boyle
País: Reino Unido
Actores: James McAvoy, Vincent Cassel, Rosario Dawson, Tuppence Middleton, Danny Sapani, Wahab Sheikh, Lee Nicholas Harris, Ben Cura, Gioacchino Jim Cuffaro, Hamza Jeetooa
Año: 2013
Duración: 101'
Crítico colaborador: Mary


Calificación:





Boyle y sus enredos mentales

Todos los amantes de títulos que tratan la psique están de enhorabuena. Ahora le toca a Danny Boyle adentrarse en nuestra mente. Y con una de esas películas que es mejor decir lo justo y callar lo necesario. Recuerda algunas veces a Memento (2000), en otras a Eternal Sunshine of the Spothless Mind (2004), y sobre todo, a Origen (2010), pero con menos aires de blockbuster que la protagonizada por Leonardo Di Caprio.

En pleno robo de una obra de arte, Simon (James McAvoy), el cómplice de la banda criminal, recibe un golpe y pierde la memoria. Tras comprobar que no recuerda donde ha escondido la pieza, Frank (Vincent Cassel), el jefe del grupo, decide que asista a sesiones de hipnoterapia con la doctora Elizabeth Banks (Rosario Dawson).

El realizador de Manchester recoge una historia ya filmada en telefilm en el 2001, con la que apuesta con el uso de los giros, con los que en ciertos momentos se excede con varias vueltas de tuerca. Aun así, sorprende, engaña y fascina a un espectador gracias al guion, que a medida que transcurre la historia pierde credibilidad. No deslumbra pero sí entretiene.
El caramelo viene con sabor, pero el envoltorio se hace más rico, gracias a la fotografía y los tintes de acción, con tanto coche y persecución, aunque estos sean más propios de superproducción hollywoodiense.

El trío elegido es de diez; hacen personalidades herméticas y oscuras para su respectivo personaje. El camaleónico McAvoy se desenvuelve bien en la piel de hombres atormentados. Dawson aporta feminidad y dureza en partes iguales. Y Cassel, que con esas facciones será difícil viéndole hacer de bueno, no defrauda viéndolo una vez más como un tipo carente de escrúpulos.

En un primer momento se pensó en Angelina Jolie y Michael Fassbender para los papeles de la terapeuta y el gánster. Esa versión no hubiera perdido calidad, sin duda, pero con los rostros de la actriz de Sin City y el intérprete galo, el filme se apoya en matices más salvaje.
La puesta en escena está a la altura, y por encima de los efectos especiales -muy buenos, por cierto-, se mantiene la fotografía de primera, como siempre en la filmografía de Boyle, que enfatiza el misterio que el argumento quiere dar: Colores muy saturados, toques de cine noir y un buen ritmo en el montaje final consiguen un estilo frenético y con personalidad, algo muy difícil cuando hay de por medio mucha posproducción para hilar persecuciones y robos.

Y por supuesto, hay que hacer mención a la banda sonora, otro de los sellos distintivos de Mister Boyle; aquí casi todas las piezas las ha compuesto Rick Smith, que se compenetran a la perfección con la imagen, al igual que Moving on up o The Day de Moby.

Sin poder llevarla a la cúspide de Boyle, conquistada por Transpotting (1996), y seguida de Slumdog Millionaire (2008), Trance es un trabajo interesante, que sabe atrapar al espectador ya que puede aunar a amantes del cine de acción y amantes de historias cargadas de incógnitas.








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