26 diciembre 2016

Lo mejor, peor y MEH David Hidalgo 2016


2016: UNA ODISEA POR LO MEJOR Y LO PEOR DEL CINE

Bueno, otro año más que se acaba… ¿Es cosa mía, o ha pasado volando no, lo siguiente? Y es que éste ha sido un año de lo más movidito, tanto en lo político como en lo histórico y en lo social…

Y, como no podía ser menos, ¡El Gabinete del Doctor Somier quería poner su granito de arena con este Top 5 de lo Mejor y lo Peor que cada uno de sus colaboradores/as ha visto a lo largo del año en cuanto a estrenos! Y en este escrito, aprovecho para aportar mis propuestas.

He de decir que, por motivos laborales, este año no he estado tan cinéfilo como me hubiera gustado. Por tanto, lamentablemente me he perdido auténticas joyas como Arrival, Toni Erdmann, The Neon Demon o Don’t Breathe, entre otras. Sin embargo, dado que es un Top 5/Bottom 5 totalmente personal y subjetivo, me voy a curar en salud de antemano afirmando lo obvio: que esta lista no debe tomarse en serio, más allá del puro entretenimiento. ¡Espero que la disfrutéis!

TOP 5

  1. Kaguyahime no monogatari (The Tale of Princess Kaguya): Ya tuve el inmenso placer de escribir una crítica en esta página web para esta exquisitez audiovisual. Y es que la cinta de Isao Takahata es una mezcla preciosa de emociones, que van desde el gozo puro y duro hasta la pena más intensa, pasando por la cólera, la apatía… Es una cinta larga y que puede resultar algo pesada para según qué espectadores, pero en conjunto, se trata de una experiencia inolvidable, con un mensaje importantísimo sobre la importancia que damos a lo material, y sobre cómo hay que tener presente el paso del tiempo y lo inevitable que está por llegar para disfrutar realmente de una vida plena. Simplemente maravillosa, removió en mí emociones que creía olvidadas.
  2. The Invitation: Hasta la fecha, Karyn Kusama no tenía ninguna cinta reseñable (recordemos que en su haber constan películas tan cuestionables como Æon Flux o Jennifer’s Body). Sin embargo, este año ha dado el do de pecho con un film de intriga impecablemente construido, una cinta que juega perfectamente sus cartas para manejar con soltura las expectativas del público. Construyendo la tensión a fuego lento, todo culmina en un clímax espectacular que deja boquiabierto al más pintado. No en vano, obtuvo el galardón a Mejor Película en el certamen de 2015 del Sitges Film Festival.
  3. Captain America: Civil War: La nueva cinta de los Hermanos Russo cuenta con el honor de ser una de las películas de Marvel Studios que más he disfrutado a lo largo de sus tres fases. Y es que no lo tenían nada fácil estos cineastas: no solamente debían presentar muchos nuevos personajes que formarán parte de este canon fílmico (incluyendo reintroducirnos a Spider-Man), sino también adaptar con solvencia un arco tan complejo como la Civil War de Marvel, presentar un conflicto sólido entre personajes y facciones superheroicas, integrar dicho conflicto en el MCU y, por supuesto, entretener y asombrar con logradas set pieces. ¿El resultado? Una película que es todo cuanto se podía esperar y mucho más. Thriller político y apabullante blockbuster que funciona como un tiro, Captain America: Civil War combina de manera excelente distintos géneros, aportando seriedad y espectáculo a partes iguales en un género tan sobreexplotado como es el cine superheroico, todo ello sin resultar cargante en el proceso. Aprende, Zack Snyder.
  4. The Handmaiden: Que yo considero a Park Chan-wook como el p**o amo es algo que no debería sorprender a nadie. A fin de cuentas, Oldboy es una de mis cintas favoritas de todos los tiempos, y soy un ferviente admirador de la Trilogía de la Venganza. Por eso mismo, aguardaba con muchas ganas la nueva obra de este cineasta. La espera valió mucho la pena: The Handmaiden es una película precisa, cálida y desazonadora al mismo tiempo. Combinando con maestría intriga, erotismo, provocación e ironía a partes iguales, en ocasiones su metraje puede resultar algo excesivo, pero el conjunto es de una calidad suprema y deriva en una experiencia audiovisual casi hipnótica.
  5. El Rei Borni (El Rey Tuerto): La cinta de Marc Crehuet, basada en su homónima obra teatral, es una sátira inmensa de principio a fin, una comedia totalmente disparatada, y sin embargo demasiado vigente, sobre los efectos del poder y de la dominación, tanto física como psicológica, así como las corruptelas del sistema político en que vivimos. Reminiscente al Polanski de Carnage, Crehuet maneja el tempo fílmico con sencillez y muchísima precisión, haciendo gala de una economía narrativa y de una pluma afiladísima para unos diálogos desternillantes. Súmenle a esto un reparto inmenso, con unos tremendísimos Alain Hernández y Miki Esparbé a quienes dan muy eficazmente la réplica Betsy Túrnez y Ruth Llopis, y tenemos un cóctel de mucho cuidado… y de mucho talento.

BOTTOM 5

  1. Suicide Squad: He de admitir algo que me avergüenza bastante: en su día, me gustó Suicide Squad. Como lo leéis. Este pastiche recortado y reeditado, un amasijo de escenas y filtros de Instagram ensamblados sin criterio alguno más que el de hacer caja fácil con promesas falsas, me entretuvo e incluso me hizo pasar un buen rato. Porque aburrida, lo que es aburrida, no es, la verdad. Y sabe qué teclas pulsar para tener al público mínimamente satisfecho, especialmente en lo referente a la cultura musical de las últimas décadas. Pero eso no quita que, nada más salir de la sala de cine, ya le hubiese encontrado decenas de costuras, parches sin sentido alguno y fallos de todo tipo. La cinta de David Ayer se siente rutinaria, reciclada a base de decenas de filmes superheroicos mucho mejores y, lo que es peor, realizada sin respeto alguno hacia el espectador y su cociente intelectual. Si esto es lo mejor que Warner Bros Pictures y DC Comics pueden ofrecer para su futurible universo cinematográfico, mejor que se ahorren las siguientes películas, la verdad.
  2. Nine Lives: Kevin Spacey. Barry Sonnenfeld. Un gato hecho por CGI. Si esta combinación no os ha hecho venir un severo ataque de diarrea, ¡huid, todavía estáis a tiempo! Y es que la película de Sonnenfeld no solo entra desde ya en lo peorcísimo de toda su trayectoria (todo un mérito teniendo en cuenta que en su día dirigió Wild Wild West), sino dentro del ranking de las peores comedias que se han realizado en los últimos años. Es una monstruosidad en toda regla, y como tal debe ser calificada. Evitadla como la peste… Hablo en serio.
  3. Norman of the North: Inenarrable. Ésta es la única palabra para describir esta catástrofe audiovisual, un film de animación 3D que espanta por igual a padres y a hijos. Pese a sus loables intenciones (la trama es pretendidamente ecologista) y a un reparto de voces con bastante caché, el trabajo de animación es lamentable para una producción de este calibre, y lo que es muchísimo peor, el guión apela al más bajo denominador común, con chistes y escenas patéticas en su fallido intento por hacer reír desesperadamente.
  4. Cabin Fever: ¿Qué necesidad había? Lo repetiré de nuevo, ¿¡qué necesidad había!? Es, tal vez, uno de los remakes más absurdos e innecesarios de todos los tiempos, una cinta que no solamente aporta absolutamente nada a su homónima original (cuyo mayor aliciente, a estas alturas del telediario, es ser un descacharrante debut fílmico del inefable cineasta y actor Eli Roth), sino directamente al panorama cinematográfico en toda su extensión. Ineficaz tanto como cinta de terror como reimaginación (por decirlo de forma suave) de una película que ya era mala con ganas de por sí, pero que al menos es considerada actualmente como un placer culpable para cierto público.
  5. Independence Day: Resurgence: ¿Qué necesidad había… Volumen 2? Roland Emmerich intenta apelar a la secuelitis y a la nostalgia del imaginario popular, trayendo de vuelta un producto tan memorable como Independence Day. ¡Y encima, recuperando a gran parte del reparto original! ¿Qué podía salir mal, en tal caso? Primero, que ni siquiera el propio Emmerich parecía estar por la labor: la trama es insulsa y prácticamente inexistente; las escenas de acción son un amasijo de efectos digitales filmados sin pulso alguno; las nuevas aportaciones al reparto carecen por completo de carisma; y, por último y más imperdonable si cabe, ¡esta secuela no tiene absolutamente nada del encanto kitsch del que sí hizo gala esa joya noventera y casposa que es su predecesora! Al final, lo que nos entregaron fue una superproducción adocenada, farragosa y cansina que bien podrían haberse ahorrado. Y lo peor es que se avecina una tercera entrega…




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