Un chico de revista [crítica]









Título: Un chico de revista
Duración: 125 minutos aprox (con intermedio)
Fecha de representación: desde el 19 de diciembre hasta el 6 de enero
LugarTeatro Olympia
Preciodesde 28€ + GDG
Crítico: La Perra Verde

La gran época de la revista española, ya quedó atrás, de hecho, si le preguntas qué es a cualquiera de menos de 40 años, es probable que no lo sepa... salvo yo, claro, que soy muy de lo cañí y lo vetusto.
Me he visto muchas de las revistas de Lina Morgan, películas que hablaban sobre ella, como por ejemplo La tonta del bote, también de Lina Morgan, y luego he ido viendo pinceladas de la misma en los programas de José Luis Moreno.

A día de hoy, sólo sobrevive el cabaret, en espectáculos itinerantes como The Hole (al que acudí representando al Somier), puntuales como fue El circo de los horrores: Cabaret maldito (al que también le hice crítica) o fijos como los que ofrece, con una temática BASTANTE más subida de tono, la Sala Bagdad en Barcelona.

Es curioso que precisamente sobreviva a día de hoy la variante más sexual y grosera, pero parece que el público se hizo más dicotómico en cuanto a sus gustos. Para ir a ver la parte de actuación, se han decantado por ir a obras de teatro o musicales, y para ver la parte más erótica, en vez de preferir a las estupendas muchachas con el pecho al aire rodeadas de plumas, prefieren cosas más explícitas, que además incluyen espectáculos de corte circense, y mucho humor grueso.

Lo que aquí nos ocupa es una meta-revista, al igual que se hacía en La tonta del bote, que contaba la historia de una muchacha de provincias que quería triunfar (aunque ya ahí dejaron claro que sólo podría hacerlo como la graciosa), Un chico de revista nos habla sobre un muchacho de un pueblo andaluz que quiere entrar en este mundo.
Pese a que nos hable de grandes estrellas como Celia Gámez o Esperanza Roy, ya menciona que el género estaba empezando a decaer, y los teatros ya no se llenan como antes, consiguiendo este privilegio sólo las estrellas más reconocidas, que aún tienen mucho tirón.

Una estupendérrima Rosa Valenty, que sigue manteniendo el cuerpazo de una vedette principal a sus 67 años, recrea el rol de una vieja gloria, que no es capaz de aceptar que su estrella se apagó, pero que para su suerte, vive rodeada de una cohorte de palmeros que la mantienen ajena a la realidad.

Mientras viven ocultándole la auténtica situación en la que se encuentran, como si de "Good bye, Lenin!" se tratase, iremos conociendo al "chico de revista" que quiere dejarlo todo para triunfar en la capital, y a buena parte de su familia. También a el resto de vedettes, las bambalinas, y demás entresijos.

Como he comentado anteriormente, es una meta-revista, por lo cual veremos una revista recreando una revista. Tendremos parte de teatro, donde los actores interactuarán, y la parte musical, que a diferencia de los musicales, es pura actuación, tanto en la recreación de la revista, como en otros números musicales que se suceden "fuera" del teatro, pero que también son números musicales propios del "local" al que la escenografía nos transportará.

La obra cuenta con una escenografía fija (las clásicas escaleras), y diversas móviles, que recrearán las bambalinas, vestuario del teatro, y diversas localizaciones externas al mismo.
Entre los actores, encontramos a 2 rostros televisivos, Elisa Matilla (Todos los hombres son iguales , Hospital central) y Ángel Pardo (Chencho de Farmacia de guardia, Hospital central).

Una comedia, que, aunque hable del principio del final de un gran género, nos devuelve los mejores números y el esplendor del mismo.




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