25 abril 2014

The secret society of fine arts - Atlántida Film Fest

Por 4º año consecutivo, la plataforma Filmin organiza su festival de cine online, el ATLÁNTIDA FILM FEST, del 27 de Marzo al 27 de Abril. Nada menos que 46 títulos, tanto de cine español como extranjero, premiados en diferentes festivales y difíciles de encontrar en cines. 5 películas por 10 Euros, o bien 20 películas por 30 para tener tu propio festival en casa.




Director: Anders Ronnow Klarlund

País: Dinamarca

Actores: Jana Klinge, Christian Blümel, Susanne Wuest, Daniel Zillmann, Sabine Winterfeldt

Año: 2012

Duración: 75'

Crítico: Harkness

Puntuación:





Todo empieza con una explosión que hace saltar por los aires un museo de historia natural, perpetrada por un grupo de quienes parecen ser terroristas. Sin embargo, el acto no tiene ningún significado político, ni el objetivo de sus instigadores es el de sembrar el pánico. Consideran que han creado una obra de arte, y que su único propósito es el de la belleza...


Estimulante cuanto menos el punto de partida con el que arranca la nueva y arriesgada película del tal Klarlund, cineasta danés que en 2004 llamó la atención con la película de animación Strings (que no he visto) y que se retira del mundo del cine, ya que según sus palabras, “el cine danés ha perdido su alma”. Ante tan pretenciosa afirmación, y teniendo en cuenta que del país de la Sirenita ha salido gente como el loco Von Trier, uno piensa en si no será este hombre un genio o un charlatán como otro cualquiera...




The secret society of fine arts (“La sociedad secreta de bellas artes”) no deja de ser sobre el papel un thriller bastante convencional, en forma de interrogatorio seguido de flashbacks en torno a su protagonista, siguiendo la trayectoria del grupo de “artistas” visionarios y llevando al cuestionamiento de un asunto tan peliagudo como es el del arte contemporáneo, y al más peliagudo aún del terrorismo, llegando a citarse explícitamente el controvertido comentario del compositor Karlheinz Stockhausen sobre que el 11-S había sido “una obra de arte”. Ahora bien, la manera de contarnos esta historia es cualquier cosa menos convencional... ya que es narrada de principio a fin a través de imágenes o cuadros fijos, animadas únicamente a través de efectos visuales, mientras que el sonido lo constituyen las voces del interrogatorio policial de marras.





Estéticamente, estamos ante una experiencia singular y desde luego llamativa, pocas veces ensayada y que remite directamente al imprescindible cortometraje La jetée, de Chris Marker (realizado de manera muy parecida). El experimento fascina a ratos, pero en general me parece increíblemente desaprovechado e incluso una propuesta vacua o de querer llamar la atención... pues toda la filigrana visual que nos echan a la cara no viene acompañada por un texto que esté a la altura, quedándose en nada esa reflexión que plantea y llegando a un final, supuestamente espectacular o revelador, que se queda en la pura obviedad (el amor al arte y a la belleza por encima de cualquier otra cosa, casi equivalente al amor que se pueda sentir hacia una persona) y en el “pos vale, lo que usted diga”.


Nos queda, así pues, un invento curioso que mantiene el tipo gracias a su breve duración y que apunta maneras sin llegar a conseguir destacar en lo importante, me parece a mí. Aplíquese el cuento con lo del “alma”, señor Klarlund.






(Dejo por aquí el mencionado corto La jetée, de 1962, la misma técnica pero mejor empleada, y en sólo una media hora de duración).





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