11 marzo 2013

Un amigo para Frank



Título original: Robot and Frank

Director: Jake Schreier

País: EEUU

Actores: Frank Langella, Peter Sarsgaard (Voz), Susan Sarandon, Liv Tyler, James Mardsen, Jeremy Strong

Año: 2012

Duración: 90’

Crítico: Harkness






Puntuación:






¿Una película protagonizada por Frank Langella y un robot? Sí ¿Y que ha causado sensación en los festivales de cine por los que ha pasado? También. Un amigo para Frank es una comedia dramática acerca de un anciano (Langella) que no puede valerse por sí mismo, por lo que su hijo decide comprarle, pese a su negativa, un robot programado para cuidar personas mayores. Si bien al principio se muestra hostil hacia el cacharro, ya que odia todo lo que tenga que ver con la tecnología, pronto traba una curiosa amistad con el androide, ya que nuestro hombre era ladrón de joyas en sus buenos tiempos, y descubre que puede utilizarle para reincorporarse a su antigua profesión…

Estamos ante una película simpática, entrañable y sin pretensiones, hecha con poco presupuesto pero sin que se note, con una ambientación futurista considerablemente lograda. Estamos ante otra de esas historias sobre la vejez, la redención y las segundas oportunidades, que puede recordar sobre todo a Gran Torino, solo que desde una perspectiva más ligera y menos dramática, donde el humor e incluso el suspense permanecen subordinados al carácter más humano de la historia. Langella se adueña de la película, como era de esperar, con uno de esos personajes que inevitablemente caen bien al espectador, por mucho que su partenaire sea una cafetera con patas a la que pone voz Peter Sarsgaard.


Finalmente, hay que decir que al guión se le va un poco la olla en el tercio final, en el cual sobran idas, venidas y planes estrafalarios del protagonista (quien la vea sabrá a lo que me refiero). Recurre a algún simbolismo demasiado evidente (Don Quijote), aunque reconozco que el giro final sí que es sorprendente. Por lo demás, una muy correcta película indie que sin embargo no deja huella, y que tampoco me parece algo muy destacable dentro de lo que es el cine independiente estadounidense, que parece haberse convertido en una especie de marca o de etiqueta. Muchas de éstas propuestas se ajustan a una moda o incluso a una estética determinada (Pequeña Miss Sunshine, Juno, 500 días juntos…) y suelen contener repartos de primera línea, con actores veteranos y muy conocidos. Lo cual, en cierto sentido, poco tiene que ver con la idea de un cine hecho con pocos medios, a cargo de directores y actores desconocidos y ajenos al panorama mainstream de Hollywood…


En conclusión, que sin ser una gran película, Un amigo para Frank supone un entretenimiento más digno que la mayoría de las castañas pilongas que invaden las carteleras del cine cada fin de semana.






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