13 julio 2012

Immortals, versión renegada

Director: Tarsem Singh
País: EEUU.
Actores: Henry Cavill, Mickey Rourke, Freida Pinto
Año: 2011
Duración: 110'
Calificación: Abominación filmica
Criticos: Howel Davis y Blueberry           
Puntuación:








                                                                                              

                                                   " Push Start Button"
                                                                                        
   En el año 1200 AC (sí, estamos ante un refrito mitológico donde se especifica absurdamente la fecha y el lugar de los hechos con rótulos blancos en la esquina inferior de la pantalla) el malvado y resentido Hiperión, rey de Creta (Mickey Rourke y su rostro curtido en mil batallas quirúrgicas), comienza a saquear cada rincón de Grecia con la intención de obtener el arco de Epiro, un arma todopoderosa forjada por Ares (a Hefesto que le den, que además de feo era minusválido y entre tanto sarasa no tiene cabida) con la que pretende liberar a los titanes que están prisioneros en el monte Tártaro y poder así aniquilar a los dioses olímpicos, a los que se la tiene jurada porque estos no atendieron sus oraciones cuando su familia enfermó mortalmente. Vaya, que penita. Yo el día que pille la gripe, rece por la noche y no me cure al día siguiente, atraco una gasolinera. En fin, todo esto se lo cuenta Hyperión, desde ahora Tijereto I, el cortapichas, a un indefenso monje al que embadurna con óleo para acto seguido prenderle fuego. Y es que no hay nada como matar a un hombre santo a sangre fría en su propio templo para presentar al malo. ¿Alguien dijo cliché?

                                                      "¿Sabes cuál es mí pokémon favorito?"
  
Tras asaltar varios templos en busca del puñetero arco, secuestra a una pitonisa virgen llamada Fedra (Freida Pinto, firme candidata a la actriz más florero del año por el presente film) de la que espera obtener información, pues el sacerdote que las acompaña no estaba por la labor de colaborar y aprovechando un despiste, toma un arma y se rebana la lengua. Por mí se tendría que haber matado allí mismo ya que el personaje no aporta absolutamente nada y hasta que llega su predecible y tardía muerte se limita a ser el tonto del grupo.

Tijereto I dirige entonces sus roñosas tropas hacia una favela mediterránea construida al borde de un acantilado donde vive el protagonista de esta legendaria subnormalada.

Teseo (Henry Cavill) ni es un semidios ni nada, simplemente es un campesino soso y cachas fruto de la violación a la que sometieron a su madre una sudorosa turba de jornaleros helenos y que ha recibido desde crío un durísimo entrenamiento por parte de un anciano local (John Hurt, aportando prestig... cobrando el cheque) que consiste en golpear repetidas veces y durante años al único árbol de la aldea (y de toda la película) con un palo. Pim pam pim pam a lo largo de más veinte años sobre un objeto inanimado y al final termina siendo un súper guerrero. ¡Más eficaz y barato imposible!
Ríete tú de la agogé espartana, el aprendizaje Jedi o de la preparación de los Navy Seals.

Las autoridades competentes inician la evacuación del pueblo, pero como Teseo y los suyos son de una casta inferior se les impide unirse al convoy escoltado obligándoles a permanecer en la urbe. Teseo intenta razonar con los soldados pero estos terminan metiéndose con su madre así que a éste se le hinchan los huevos y les pega una paliza con el palo de una escoba, a cámara lenta por supuesto, para convencernos que secar un árbol a golpes ha servido para algo.

Uno de los soldados apaleados es Lisandro (Joseph Morgan, experto en esto de dar vida a griegos traidores en films de alto contenido homosexual, pues interpretó a Filotas en Alejandro Magno) quien humillado deserta y se une a las filas enemigas. Tijereto I acepta sus servicios y como no le gustan los chaqueteros, le raja el careto y luego el torturador mayor del reino, que dicen que es el Minotauro y tan sólo es un fortachón con un yelmo hecho con alambre de espino, le abre de piernas y lo castra para que no engendre pequeños cobardicas. Pero le hace chás chás con unas tijeras o unas tenazas, ni siquiera le hace eunuco con el filo de un puñal, una espada o de un mordisco, no, nada de eso, el capador se presenta ante él con un mazo de feria marca Acme y le deja el escroto como un sello:



 
El anciano de la aldea resulta ser Zeus disfrazado (Luke Evans, otro que va camino de encasillarse ya que hizo de Apolo en Furia de titanes) que por alguna razón que el film ni se molesta en explicar tiene cierta simpatía hacia Teseo, reúne en el Olimpo a Ares, Poseidón (Kellan Lutz, Crepúsculo), Atenea (Isabel Lucas, Transformers: la venganza de los caídos), con más pinta de Afrodita que de Atenea, dicho sea de paso, Apolo y Heracles ¿¿?? y les hace saber que hay una ley inmemorial (se la acaba de inventar el muy cínico) que prohíbe a los dioses inmiscuirse en los asuntos humanos bajo pena de muerte hasta que los titanes sean liberados.

Teseo regresa a su pueblo (ni puta idea de donde había ido, al campo a cagar a lo mejor) y allí descubre que los malos ya están haciendo de las suyas y tras ser capturado es testigo de como Tijereto I en persona le corta el cuello a su madre como en una famosa película de escoceses cabreados (porque abajo no había nada que cercenar, supongo) y lo envía a currar a una mina de sal, destino muy apropiado para tan insípido héroe.

IMMORTAL GENTUZA
Más tarde la caravana de esclavos se detiene en un templo que no tiene friso, ni columnas jónicas, o frontón, que eso está muy visto, sino que tiene forma de taza de café u orinal medio enterrado en la arena del desierto y con un minarete y una pequeña piscina infantil en su interior. (De esas en las que chapotean los chiquillos, que cubren por el tobillo a los adultos y donde no es difícil ver flotar zurullos todos los veranos).

                                                      "Tacita D´or. Ciudad de vacaciones."


Allí se dará a conocer el ladrón Stavros (Stephen Dorff), el típico secundario macarra sacado de manual que al principio se lleva a matar con el héroe pero luego terminará siendo su mejor y más fiel aliado. El Han Solo de esta historia para que nos entendamos. Pero el guión es tan lamentable que el personaje se limita a ser un cargante cretino sin carisma alguna, que no sirve de alivio cómico y cuyo destino queda sentenciado cuando Freida Pinto se cruza en su camino y este le dice: "Soy ladrón y te voy a robar el corazón". Los canis que pagaron por esta maldita basura seguro que aquella noche cambiaron su estado en tuenti.

Acto seguido entran en escena el cuarteto de pitonisas cubiertas con unos burkas rojos diseñados por Ágatha Ruiz de la Prada que les hace parecer unas lámparas con patas y se ponen a beber de la piscina al igual que los exhaustos esclavos. Fedra tiene una premonición sin necesidad de inhalar los vapores alucinógenos del Oráculo y al igual que Bruce Willis en El protegido, con tan sólo rozar a Teseo ya se lo imagina de colegueo junto a Tijereto I y como eso no puede ser, le pide a Stavros que le vigile.
Luego Fedra se llena la boca de agua con cloro y la deja caer sobre los morros del abatido Teseo, en una escena en teoría romanticona pero que a un servidor le dio bastante asco. A saber lo que había pasado anteriormente por esa boca...

                                            "Visionario en faena. Con la mano abierta te iba a dar yo a ti"  

Por la noche las pitonisas se marcan un bailecito para llamar la atención de los centinelas que están igual de aburridos que los espectadores y cuando estos bajan la guardia los cosen a puñaladas y se inicia la fuga. Teseo, Stavros, Fedra, el mudito imbécil y algunos pocos más consiguen escapar pero las otras tres pitonisas, que carecen de poderes, se quedan atrás para proteger a su compañera. Empujado por la venganza, Teseo y su caterva de haraganes se topan con un barco enemigo y deciden abordarlo alegremente pese a estar en inferioridad. De todo esto son testigos Ares, Atenea y Poseidón desde el palco del Olimpo. Este último aprovechando que Zeus no está, decide echarle una manita a Teseo dada la delicada situación en la que se encuentra. ¿Y qué hace el todopoderoso dios del mar? ¿Envía a una legión de tritones a socorrer al prota? No, molaría demasiado. ¿Hace surgir de las aguas a unas serpientes que aniquilen a las huestes de Tijereto I como hizo con Laocoonte ante los muros de Troya? Tampoco, sería muy obvio. Lo que hace este Poseidón barbilampiño es lanzarse de cabeza desde el Olimpo empuñando con firmeza su tenedor de aluminio para caer en el agua como el meteorito de Deep Impact y formar una gigantesca ola, para desgracia de los distribuidores de la película en Japón, con la que golpea a la nave y manda a los esbirros del villano al otro barrio. Nuestros héroes se salvan dando un simple saltito a tierra gracias a que Fedra, además de profetizar chorradas, las interpreta ella solita (Y los de Delfos con enigmas, los muy cabrones sacacuartos).

Pero como la ola les ha empapado de agua salada y no hay duchas en la playa, a Teseo y a sus amigos no se les ocurre otra cosa que darse un baño con el chapapote que mana de la montaña y que frotan por sus trabajados y fornidos cuerpos de gimnasio. Freida Pinto también se apunta en una escena absolutamente gratuita para contentar a toda clase de públicos.

Pero esto no termina aquí y como el guión avanza a base de premoniciones, en esta ocasión Fedra visualiza un cuerpo amortajado y Teseo intuye que se trata del cadáver de su puta madre, así que saltándose una de las más elementales reglas en el guión de aventuras que reza que un film de estas características debe variar continuamente de escenarios para no aburrir al espectador, regresamos al punto de partida: La favela.

Allí encuentran el cuerpo impoluto de la señora (al no haber árboles no hay buitres porque no tienen donde posarse, digo yo) y Teseo se lo lleva al interior del santuario para introducirlo en un nicho. En el proceso aparta unos restos de cartón piedra y tachán tachán, encuentra el arco de Epiro con cuyas flechas de luz logrará derrotar al malvado Ganondorf. Pero las sorpresas no terminan ahí porque It's a Trap!, aparece el castrador con el yelmo taurino y le pega una somanta hostias mientras fuera los soldados de Tijereto I apresan al resto del grupo.

Teseo a duras penas logra derrotar a su adversario y armado con el arco sale a rescatar a sus amigos antes de que los ejecuten. Momentazo en el que el visionario director de esta ignominia se luce a su manera:


                                "Ni se molesta ni en disimular: Mismo número de flechas y blancos."

Herido en el combate o abochornado por el descarado plagio, Teseo sufre un jamacuco y se lo llevan a casa donde Fedra le cura las heridas y aprovechando que por fin les han dejado solos, se despelota, ocupando su pandero la mitad de la pantalla, y aunque
parece ser que se trata de una doble, porque al igual que los decorados todo es muy falso en esta película, es la escena que más justifica el 3D.

En un alarde de incoherencia Fedra se tira a Teseo, perdiendo así los poderes que tan útiles les han sido hasta ese momento y su personaje desde entonces no pinta nada en la historia pasando a un segundo lugar y desapareciendo prácticamente en el tercer acto.

¿IMMORTALS?
Por alguna razón que no recuerdo, seguramente en ese instante estaba mirando por tercera vez la hora, la pandilla mitológica se presenta en el templo de Fedra y allí descubren que los malos han estado usando un toro de Falaris para hacer un guiso con las falsas pitonisas. El disgusto no termina ahí porque de nuevo se trata de una trampa: al sacerdote deslenguado lo matan por fin y el chucho endemoniado de Tijereto, como si de Milú se tratara pero en versión Mordor, agarra el arco de Epiro con sus fauces y sale de allí escopetao. Reducidos y sin el arma mágica, y dado que el héroe es un lerdo, Ares y Atenea se ven obligados a intervenir y organizan una brutal orgía de sangre digital al fatalitear sin piedad a los soldados con patada espartana y todo.

Tras finalizar la tomatina, Atenea les proporciona un par de caballos y Teseo y Stavros salen disparados hacia el Tártaro (aunque el mugriento perro llega antes).

Pero los dioses han violado la ley, y Zeus, que en ese momento no estaría haciéndole una lluvia dorada a ninguna mujer casada, les pilla infraganti y decide aplicar castigo. Con Atenea se lo piensa, total esta buena y la perdona, pero a Ares, al ridículo Ares no (vaya casco que lleva el amigo) así que se saca de la nada el látigo flamígero que le ha prestado el Balrog de Moria (que no arroje rayos podría significar que no hay tormentas y la escasez de lluvias explicaría porque no hay árboles) y le pega un zurriagazo tal que Ares sale volando y del hostiazo que se come abre un boquete en la pared y muere. Sí, yo también me pregunto a quién cojones hace referencia el Immortals del título, porque Teseo y el chulopo de la cabalgada también matan a los caballos... No se libra nadie.

                                      "Aquí el único inmortal es Jason, el de los argonautas no, el otro."
  
Llegan al Tártaro donde los helenos libres se han refugiado tras una colosal muralla para aguantar la embestida de las fuerzas de Tijereto I. Vaya diseño más cutre tiene esa muralla, ¡pero si parece una puta presa! pensé yo para ser inmediatamente respondido por un personaje de la película: Esto era una antigua presa.


"Esto explica la abultada deuda griega, llevan desde antes de Homero despilfarrando en obra pública. Y así les va..."


Teseo advierte a Casandro, rey de Atenas (Stephen McHattie, Watchmen) que Tijereto viene con ganas de bronca, pero el monarca ateniense es un político con mucho talante y hace oídos sordos, pues su intención es sentarse a dialogar con el villano. Como la batalla es inminente, Teseo y a su amigo se enfundan unas corazas forjadas por Joel Schumacher y el primero, al que nadie le ha otorgado mando alguno suelta el imprescindible discursito ante la eufórica presencia de cuatro hooligans que aporrean sus escudos fotovoltaicos.

En el otro bando, Tijereto dispara el famoso arco abriendo brecha en la muralla y sus hordas se lanzan al asalto. Teseo, para animar a los escasos defensores les explica que la batalla tendrá lugar en un estrecho túnel donde la superioridad numérica del enemigo quedará neutralizada. Lógico, igual que en 300, no hace falta estudiar en West Point para saberlo. ¡PUES NO! Como si de un político se tratara, Teseo y el resto de griegos hacen justo lo contrario de lo que pregonan y se ponen a pelear cada uno por su lado, lo que le permite al inefable Tarsem no comerse mucho la cabeza con la coreografía, así que vuelve a estudiarse un par de veces la película de Zack Snyder antes de ir a filmar, la plagia vilmente recurriendo a los mismos movimientos de cámara, ralentís, planos y ya esta. ¡A positivar!


En medio del fregao, donde el eunuco Lisandro se deja matar por Teseo sin ofrecer mucha resistencia, aparece Tijereto I que aprovecha la confusión creada para echarse un spring y recorrer en dos segundos las kilométricas distancias que hay entre la gigantesca muralla y el interior de la montaña. En su camino se cruza con el rey Casandro, que le recibe con los abrazos abiertos y Tijereto como era de esperar, le atiza un mandoblazo sin mediar palabra que le arranca la cabeza. Merecido se lo tiene por apaciguador, el muy gilipollas.

IMMORTAL VERGÜENZA
En las profundidades del Tártaro, Tijereto tensa el arco y rompe el estrecho futbolín en el que están prisioneros los titanes. Decepcionantemente estos resultan ser unos clones con la piel manchada de betún y ceniza, que se cubren con el casco tuneado de Gladiator que compraron de saldo en Toledo y se desplazan por el escenario como si fueran los coristas de un musical sobre El planeta de los simios.

                                       "Por abajo también están unidos con unas pequeñas barritas."


Cumplido su objetivo, Tijereto se pira de allí, Stavros se cae y cuando todo parecía perdido:


Teseo alcanza a Tijereto, riñen a navajazos destrozando el mobiliario y tras una penosa y poco emocionante pelea consigue dar muerte al villano y zanjar su venganza. Pero en el Tártaro las cosas no van mucho mejor. Es tal la carnicería que los interminables titanes con Heracles y Apolo hacen picadillo y con Atenea logran una brocheta.

Ante semejante panorama Zeus opta por derrumbar la montaña sobre sí misma y lo consigue al tirar de unas cadenas que hay en la base. Era de sentido común: para acabar con esta mierda de película hay que tirar de la cadena. Cuando el monte se desmorona, Zeus toma en sus brazos a la malherida Atenea y junto con Poseidón salen de allí volando envueltos en un halo dorado al igual que Goku y Vegeta. El desplome de la mítica montaña levanta una enorme polvareda que al extenderse aniquila por completo al ejército de Tijereto. ¿Por qué? No lo sé, yo me imagino que a Tarsem le debió flipar la rotura del dique por parte de los Ents durante el clímax de Las dos torres y quiso hacer algo similar. Sólo que más cutre.

Por último transcurren diez años, Fedra ha tenido un hijo llamado Acamante y este ha heredado de su madre el don de la premonición (otro sin sentido más). El pobre chaval sufre unas visiones que le tienen traumatizado pero reaparece John Hurt para "tranquilizarle" y advertirle que eso que ve es el futuro y que algún día le llegará la hora de luchar junto a su padre o no sé qué rollo. El niñato clava sus ojos en el cielo y es testigo de…


Tarsem dice que se inspiró en la pintura renacentista. Si vuelcas en el suelo un juguetero repleto de playmobils también te sale algo similar.

Facepalm, digo FIN.

IMMORTAL CHORRADA
Immortals es con toda justicia una de las peores películas de 2011.
El lamentable "guión" perpetrado por Charley y Vlas Parlapanides es un vomitivo refrito sin pies ni cabeza donde no tienen cabida ni las más elementales subtramas. No hay lugar para el humor, los diálogos son dignos de una obra de teatro escolar, no se molestan lo más mínimo en perfilar a los personajes o en justificar razonablemente sus motivaciones, no hay ninguna sorpresa ni giro que merezca ese nombre si obviamos claro las contradicciones continuas que sufre el film. Y tiene delito que para una historia tan absurda y débil tengan que maltratar la mitología griega de esta manera tan atroz dejando constancia de su nulo conocimiento de la misma.
Pero la labor de Tarsem Singh tras la cámara es todavía peor.

Habituado a realizar videoclips y spots publicitarios (Immortals ya tenía un precedente ). La dirección de una película es algo que le queda muy grande a este visionario fotocopiador de tres al cuarto que se limita a juntar planos, plagiar otros films desvergonzadamente y hacer que la película sea lo más hortera y ridícula posible sin otro fin que el de desmarcarse del resto y presumir de un estilo propio realmente cutre. De irregular ritmo, la propuesta aburre. ¿Barroquismo visual? Una mierda pinchá en un palo.

Frialdad absoluta, escenarios tan artificiales y carentes de originalidad y belleza que logran que la palabra CROMA retumbe en tu cabeza. El vestuario de Eiko Ishioka esta a la altura del salón del cómic de Albacete (que no de su creadora) y te compadeces de los actores por el bochorno al que se vieron sometidos (salvo Isabel Lucas que es modelo y debe estar acostumbrada). Nada parece nuevo, todo recuerda a algo ya visto en el pasado. El casting es nefasto y los intérpretes más veteranos están desde el principio condenados por un guión infame. La violencia de videojuego no impresiona y me jode ir al cine para ver lo mismo que puedo hacer en casa apretando unos botones. Y la supuesta épica no surge de las decisiones y actos de los personajes sino que consiste única y exclusivamente en poses chulas a cámara lenta y si es gritando todavía mejor. Puta mierda, señores, puta mierda que convierte a un mojón como Furia de titanes en un film disfrutable.

Basura Inmunda.


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