11 julio 2012

War is menstrual envy

La puta mierda no es algo que haga referencia al excremento. Cuando decimos que algo es una puta mierda nos referimos a algo vago y sin forma definida. Es cambiante y multiforme, pudiendo aparecer bajo las más variadas formas. La puta mierda, esa idea difusa, a veces toma cuerpo en el maravilloso invento del cine, congelándose, imprimiéndose en celuloide, alumbrando primero el entendimiento de ciertos individuos en los que se ha manifestado, implacable, la demencia o la simple imbecilidad. Y mediante un inimaginable proceso alquímico surge físicamente, en forma de película. A veces la puta mierda es olvidada, o al menos nunca llega a ser demasiado conocida, y es sepultada por el olvido, hasta que llega Internet y la desentierra para ¿gozo? y abominación de curiosos, frikis y masoquistas varios.

Ésta “película” de 1992 que aquí traigo, rescatada de las más ignotas y sórdidas catacumbas del internet, es todo un ejemplo de puta mierda con todas las letras, pura y sin cortar. Perteneciente a la categoría del cine experimental, se trata de una película no narrativa, carente de diálogo alguno, que consiste en una sucesión inconexa de imágenes surreales, grotescas y sin sentido, cuyo objetivo supuestamente no es otro que el de escandalizar e impactar. Se trata de un film que forma parte de un movimiento underground conocido como “cine de la transgresión”, encabezado por un grupo de artistas (o algo) en Nueva York durante los ochenta (me remito a un artículo que hay por ahí para no extenderme), que no tenían otra intención más que dar la nota y provocar de la manera más cochambrosa posible. La peli ésta es una cosa que llega a unos niveles de cutrerío, desfachatez y casposidad tan cancerígenos, que se hace necesario algún término nuevo para definir tamaño nivel de despropósito, de sinsentido y de putamierdez colada como supuesta transgresión. En ella podemos encontrar maravillas tales como dos momias vomitando sangre espasmódicamente, un tío cortándose con una cuchilla, una furcia desnuda y pintada de naranja superpuesta sobre un documental del fondo marino haciendo como que bucea mientras chupa y se mete por el coño unos tentáculos de goma (esto dura cerca de media hora y va acompañado de una especie de banda sonora de ruidos insufribles), un bar mugriento de gente chunga donde hay jaleo, travelos y zorrerío variado, otra tipa semisdesnuda de grandes y caídas tetas morreando y lamiendo libidinosamente a un señor con el cuerpo completamente quemado, y mil sorpresas más para toda la familia, así hasta llegar a unos créditos finales superpuestos sobre las imágenes de un ojo siendo operando quirúrgicamente. Así, con dos cojones y sin ápice de vergüenza, todo ello filmado y escenificado de la peor y más abominable manera imaginable, que en comparación eleva las películas nigerianas a la categoría de obras de arte de la técnica.

Según filmaffinity es, literalmente, “considerado como el mejor film underground jamás realizado” (¿??¿?, Me pregunto por quién…). Yo digo que esto es una absoluta basura carente de valor alguno, ya sea artístico o del tipo que sea. Es una puta mierda, porque da la sensación de haber sido cagada en vez de dirigida, no tiene nada detrás, ni siquiera talento para lo retorcido o lo desagradable, o al menos para hacer virtud del bajo presupuesto. Y no lo digo porque me sienta escandalizado ni mucho menos, sino porque esta puta subnormalada lo más que provoca es el descojone en ciertos momentos, así como un terrible sopor y una irremediable pérdida de tiempo. Es la obra de un niñato, o de un tarado (en el peor sentido), porque otros directores como por ejemplo Lynch o Haneke pueden caer mejor o peor, pueden ser considerados unos genios del séptimo arte o bien unos estafadores que te venden la moto, pero al menos la mayoría estará de acuerdo en que sus películas son cine, lo cual no se puede decir de ésta cosa infecta, que más bien parece una puta parodia de aún no se sabe qué… aunque lo bueno es que cualquier infra-mierda que vea a partir de ahora me va a parecer la mejor película de la historia.

Greatest hits del aborto en cuestión:

Amor entre momias (o algo así)

La tía pajarraca a la que le mola el pulpo a la gallega

El bar chungo donde un gañán violento consigue que le hagan una descojonante cara nueva.

Zorras infernales acosando a un sujeto con aspecto de militar (crítica sociaaaaal…)

La tía azul de antes ahora va de monja, hace topless, y tiene un nuevo amigo: el quemao, al que viste de gala para su momento romántico con una pelandrusca tetona (me ahorro las imágenes más explícitas).

Y por último, aquí podemos ver a Nick Zedd, el artífice de ésta maravilla:

“¡¡¡¡¡¡Miradme, soy un provocadorrrrrrrrrrrrrrr…!!!!!!”

Huid de ésta puta cosa como de la peste. O no, pero allá vosotros.

 

 



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