31 octubre 2014

Magical girl






Director: Carlos Vermut

País: España

Actores: Luis Bermejo, José Sacristán, Bárbara Lennie, Lucía Pollán, Israel Elejalde, Alberto Chaves, Teresa Soria Ruano, Miquel Insúa, Elisabet Gelabert

Año: 2014

Duración: 127'

Crítico: Harkness




Puntuación: 

Carlos Vermut es un director procedente del mundo del cortometraje y que hace unos años dio su salto al largo con Diamond Flash, un debut cuanto menos peculiar y cargado de un estilo muy propio, un inclasificable drama con elementos de thriller en cuyo argumento se cruzaban diversas historias, con temáticas tan sumamente dispares como el maltrato, los abusos y la figura de los superhéroes. La obra de Vermut, ya desde sus cortos, viene marcada por un sentido del humor muy negro y una insólita capacidad para mezclar lo sórdido y lo cómico, para provocarnos carcajadas mediante situaciones extrañas, jodidas, o sencillamente absurdas, que a priori no son graciosas y a nadie se le ocurriría hacer comedia con ellas. No sabemos muy bien si partirnos la caja o sentirnos violentos, incómodos, con las propuestas de este señor.

Magical Girl, su segunda película, le ha valido el primer premio en el Festival de San Sebastián y le ha dado a conocer más allá de un relativo anonimato, hasta el punto de que gente como el mismísimo Almodóvar se ha deshecho en alabanzas y le ha considerado algo así como la nueva esperanza blanca del cine español. Sin ir más lejos, Diamond Flash también cosechó excelentes críticas, pero dentro de un entorno más minoritario y propenso a aclamar a sus propios vástagos, un entorno como es el del mundillo friki-gafapasta madrileño, del cual procede Vermut. Sin embargo, Magical Girl, aún con las mismas señas de identidad y capacidad para perturbar, es una película susceptible de atraer a un público más amplio y no sólo a los amantes del cine raro y minoritario. Ésto es así porque supone un paso adelante con respecto al típico debut de un principiante, una película más madura y trabajada, con una personalidad todavía más marcada si cabe, alejada de titubeos.


¿De qué va Magical Girl? Lo mejor es que vayáis a verla y lo descubráis por vosotros mismos. Es una historia retorcida donde vuelven a mezclarse el thriller, el cine negro y el drama sobre vidas que se cruzan fortuitamente, donde resulta difícil no rastrear la huella de Michael Haneke por la cruda y despiadada exposición de los hechos. Vermut es un cabrón, igual que el austriaco, y sabe pegar donde más duele. Por eso, su nueva película es un descenso a los infiernos, a un universo turbador de obsesiones, de relaciones torturadas, de personajes que no sabes si son unos hijos de puta o unos pobres diablos que se aferran a un clavo ardiendo. Personajes que no son héroes ni villanos, sino gente normal, como un padre que busca un regalo para su hija antes de que sea demasiado tarde, una mujer con un oscuro pasado, o un hombre que fue a la cárcel sin ser culpable. Personajes que se definen a sí mismos conforme avanza la historia, sin frases auto-explicativas, sin brocha gorda, con unos diálogos que contienen el matiz justo y siguen destacando por su frescura y originalidad. Está presente una cierta crítica social sobre la España actual, una crítica que en ningún momento molesta o empaña el resultado final, más bien funciona como trasfondo inquietante de todo lo que vemos.

Por otra parte, el guión es más elaborado y sugerente que en Diamond Flash, donde parecía una simple colección de cortos, con un leve aroma a tomadura de pelo. Mucho más sólido y convincente aquí. No llega a desvelar una incógnita final, una última pieza del puzzle argumental, toda una historia de amor y de locura que únicamente llegamos a intuir levemente. El manejo de la elipsis, el evitar las escenas explícitas, son una regla de oro y potencian muchísimo el potencial malrollero de la trama, con secuencias que no muestran nada y te ponen los pelos de punta. La puesta en escena es absolutamente depurada y precisa, visual, de planos sostenidos sin llegar a exasperar (para un espectador impaciente, tal vez lo haga al principio), creando una atmósfera fría, viciada. Sin música, sin esteticismo que valga, centrada a saco en los actores. En Magical Girl, el humor marciano de Vermut tiene como consecuencia inevitable un distanciamiento brutal de lo narrado, describiendo las miserias de los protagonistas sin cortarse un pelo.


Destacar, por último, unas referencias tirando a frikis y un cierto fetichismo “pop” en algunos elementos de la historia o que caracterizan a los protagonistas. Pese a que tal vez sea desvelar demasiado, la parte del final involucra una barra de bar y una pistola, asemejándose a un “western” clásico... por tanto, no me extraña que le haya encantado hasta a gente tan rancia y tan carca en esto del cine como mi querido Carlos Truñero.

Para finalizar, os dejo la crítica que hizo mi compañera La Perra Verde en su reportaje del "Abycine 2014, Festival de cine internacional de Albacete", donde se proyectó con un lleno absoluto de la sala.

No se la pierdan.



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