26 diciembre 2016

Lo mejor, lo peor y meh

Concluyendo ya el 2016, el repaso de este año me resulta más difícil que otras veces. Grandes y onerosos truños han pasado a lo largo del año, principalmente durante el verano, por nuestras salas (Dioses de Egipto, Tortugas ninja 2, Tarzán, Ahora me ves 2...), películas con una pinta tan infecta, que servidor las ha evitado prudentemente. Por tanto, mi lista será incompleta y engañosa. En ella abundan las películas dignas y escasean las mediocres, o directamente malas, pero no porque éste haya sido un buen año, sino porque he evitado cobardemente acercarme a muchos de los estrenos que peor pinta tenían. Aun así, alguna ha caído. Comencemos. 

LO MEJOR


-Elle. El esperado regreso de Verhoeven no me ha decepcionado... creo. Extraña y desconcertante cinta que comienza como thriller y pasa por prácticamente todos los géneros habidos y por haber. Sólo por su ambigüedad moral y por las múltiples interpretaciones a las que se presta, ya merece contarse entre lo mejor del año. 

-Capitán América: Civil War. Cada vez más segura y confiada del éxito de sus productos, Marvel Studios se atreve aquí a romper con el esquema general de la mayoría de sus producciones. Una película mucho más coral de lo que cabría esperar por su título, que además lleva el concepto del enfrentamiento entre superhéroes hasta sus últimas consecuencias. Con unos hermanos Russo mucho más sueltos que en la anterior entrega, Civil war resulta ejemplar en prácticamente todos sus aspectos, tanto de guión como de dirección. Además, da una lección de humildad a directores como Nolan y, sobre todo, Snyder: una película de superhéroes puede ser adulta y con matices sin necesidad de ser rimbombante y pomposa. 

-The Duke of Burgundy. Esta inquietante cinta británica llega por fin a nuestras salas con un par de años de retraso. La exquisita puesta en escena y lo extravagante de la premisa (la relación de dos entomólogas sadomasoquistas y lesbianas) es en realidad sólo la punta del iceberg de un estudio de personajes, con las relaciones de poder, la dependencia y la pareja como temas principales.

LO BUENO

-El hijo de Saúl. Es realmente meritorio que de un tema tan abusivamente tratado en el cine como es el Holocausto, pueda salir a estas alturas una película que sorprenda, sobrecoja y asuste, como es el caso de esta producción húngara, que bien merecido tiene su Oscar a mejor película de habla no inglesa. 

-Los odiosos ocho. Vuelve Tarantino con otro de sus pastiches de lujo. En este caso, con una historia digna de Agatha Christie en clave de western, Tarantino trae una de sus películas más violentas (que ya es decir) y sombrías en años.

-¡Ave, César! Loquísimo regreso de los Coen. Un homenaje al Hollywood de los 50, y de paso al cine en general, en el que los hermanos repasan todos y cada uno de los tópicos asociados al cine de esa época (superproducciones aparatosas, escándalos de estrellas torpemente silenciados, productores tiránicos, paranoia anti-comunista...). Mitad carta de amor, mitad parodia grotesca. 

-El regalo. Tensa, ejemplar y con muy mala hostia. 

-Calle Cloverfield 10. Más una vuelta de tuerca que una continuación. Con una dirección clásica y sobria, los monstruos más inquietantes de esta ¿secuela? no vienen de otra dimensión. 

-La invitación. Con una puesta en escena más bien discreta y una narración algo mejorable, esta pequeña película de terror resulta sorprendentemente inquietante por la fuerza de su mensaje. La espiritualidad individualista y el misticismo de garrafón de cualquier libro actual de autoayuda, son aquí llevados al extremo para convertirse en el verdadero monstruo de la película. 

-La bruja. Un cuento de terror tan clásico, que acaba siendo innovador. No hay ni trampa ni cartón, ni giro final a lo Shyamalan. Es sólo una historia de brujas. 

-Lobo. El mejor western del año no es estadounidense, sino jordano. 

-Tarde para la ira. Thriller español castizo, sórdido, sangriento y mal oliente.  

-La fiesta de las salchichas. Cuando crees que ya no puede ofrecer más, te da dos tazas. La gamberrada del año cumple las expectativas. 

-La llegada. Soberbia dirección y espectacular reparto para esta fatalista historia de ciencia-ficción. 

-Hacksaw Ridge. La palabra que mejor la describe es "excesiva", en todos los sentidos. Mel Gibson absolutamente desatado, en una catequesis visceral y ultraviolenta. Le sobra solamente la acartonada, innecesaria y cursi historia de amor. 

-Swiss army man. Podría ser la típica peli indie vitalista... de no ser porque está protagonizada por un cadáver en estado de descomposición. Una de las propuestas más divertidas y disparatadas del año. 

-El hombre de las mil caras. Es admirable cómo el director consigue que personajes reales que hace un par de décadas copaban los informativos, aparezcan aquí como creíbles personajes de ficción. Una historia más extraña y descabellada de lo que cualquier guionista pueda imaginar, magníficamente contada y dirigida. 

-Agente contrainteligente. Sacha Baron Cohen rebasa todos los límites del humor en esta comedia desmesuradamente cafre no apta para todos los estómagos. 

-La doncella. Park Chan-Wook vuelve a mezclar géneros de la forma más loca posible en esta inquitante historia donde nada es lo que parece. 

-Rogue one. El regreso de la saga Star Wars, y el primer spin-off de la saga (si no contamos las pelis ochenteras de los ewoks), resulta mucho más convincente que el remake encubierto del año pasado. Con un inicio algo atropellado, tiene una última hora absolutamente potente a todos los niveles. 

LO MEDIOCRE


Empezaré por aquellas que, sin haberme convencido del todo, me han parecido en general bastante dignas y que incluso he estado tentado de meter entre las buenas...

-La isla del viento. Película modestísima y con una triste distribución, destaca por una dirección mucho más ágil de lo que cabría esperar para un director poco experimentado. Esta historia sobre el destierro canario de Unamuno resulta admirablemente coherente, pero le sobra ingenuidad. Aunque funciona como homenaje al genio bilbaíno, todos los personajes que le rodean son poco menos que caricaturas.  

-Dos Buenos Tipos. Bien dirigida, bien contada, con diálogos ingeniosos y muy divertida. Sería perfecta de no ser por los sangrantes parecidos con Kiss Kiss Bang Bang

-Doctor Strange. Aunque acusada (y no sin razón), de tirar del formulario de guiones marca Marvel, esta nueva entrega del universo cinematográfico apuesta fuerte por lo visual y se atreve con un personaje muy diferente a lo habitual. Se conforma con ser una presentación y no da de sí todo lo que podría. 

-Idol. Le sobra metraje (y tópicos) a esta interesante historia real sobre una estrella de la música palestina convertida en símbolo nacional. 

-El renacido (The revenant). Absolutamente espectacular en el apartado visual, pero fría. 

-El libro de la selva. Dirección excelente y puesta en escena espectacular, pero en general es poco memorable esta cinta que tiene más de remake del clásico de Disney, que de la obra de Kipling. 

-Esa sensación. Propuesta alternativa española, dirigida a seis manos, en la cual no todas las historias funcionan igual de bien, ni termina de funcionar la diferente personalidad de sus directores. 

...y continuaré con aquellas que, sin haberme parecido malas del todo, me han dejado muy frío o me han parecido tremendamente irregulares...

-High-Rise. Muy esteticista, pero ni de lejos es todo lo sórdida y perturbadora que debería ser una adaptación de Ballard. 

-X-Men: Apocalipsis. Anodina y reiterativa. 

-Cazafantasmas. Tan simpática, inocentona y olvidable como sus dos predecesoras. Ni mejor ni peor. 

-10 años y divorciada. Película con más buenas intenciones que resultados cinematográficos. 

-Sully. Recreación sobria y minuciosa de un accidente. Hagiografía de un hére, de manual. No hay nada criticable en ella, pero tampoco memorable. 

-Green Room. Tensa y violenta, aunque no todo lo trepidante que debería. 

-The Conjuring 2. El director demuestra aquí el mismo dominio de los códigos del terror tradicional que demostró en la primera, pero precisamente por eso, resulta algo reiterativa. Aun así, tiene momentos muy inspirados. 

LO MALO

-Escuadrón suicida. Con una dirección de escenas de acción bastante digna (cosa que no puede decirse de la otra producción superheroica Warner del año), fracasa estrepitosamente en todo lo relacionado con el guión, desde la construcción de personajes hasta la narración. 

-Berberian Sound Studio. Del mismo director que The duke of Burgundy, llega todavía con más retraso a nuestras salas. Dirección exquisita pero vacía de contenido. No me queda claro qué debería ser lo inquietante en esta extraña historia de terror. 

-Los hombres libres de Jones. Empanada mental. Una película que no tiene nada claro qué es lo que quiere contar exactamente. El título original (The free state of Jones) está tomado de una curiosa anécdota de la Guerra de Secesión, sobre un condado sureño que se declaró independiente. Sin embargo, la película pasa de puntillas por ese episodio que le da título, para ser una historia, convencional y mal narrada, de la guerra civil y la posguerra. 

-Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Podría estar escrita por un esquizofrénico. Una mezcla de tonos absolutamente infumable (pasa de un infantilismo digno de los Teletubies a una sordidez digna de Haneke de un plano a otro), esta nueva incursión en el universo de Harry Potter resulta, además de innecesaria, bastante torpe. A eso hay que añadirle subtramas que no parecer llevar a ningún sitio y un abuso excesivo del CGI. 

-Independence Day 2. Delirios patrioteros de un imperio en decadencia. 

LO PEOR 

-Deadpool. Una dirección absolutamente televisiva y una narración extremadamente torpe, con unos flashbacks que se cargan completamente el ritmo, al servicio de una irritante historia de superhéroes pretendidamente irreverente y gamberra, pero que en el fondo no puede ser más conservadora y tradicional. La absoluta indefinición del tono termina por cargarse cualquier atisbo de gracia. Una putísima mierda. 

-Batman v Superman. Horrorosa, en el sentido más lovecraftiano del término. Horrorosamente contada, horrorosamente dirigida, horrorosamente escrita y planificada. Un horror sin nombre más allá de la razón humana.  

-La muerte de Luis XIV. Uno de los títulos más honestos y descriptivos que puedan encontrarse. El provocador Albert Serra filma la muerte del rey Luis XIV como podría filmar la de su vecino del quinto. Porque no hay apenas contexto histórico, no hay trama alguna, ni desarrollo de personajes. Todo es lo que dice el título. Dos horazas largas de un señor con peluca agonizando en su cama. No esperéis otra cosa, no la vais a encontrar. Es sólo la muerte de Luis XIV. Pues vale...


Y esto es todo lo que ha dado de sí el 2016. Se me han quedado, por desgracia, muchas pendientes de ver, y ahora encima se juntarán con un 2017 que va a empezar fuerte, con La la land,  Silencio, JackieMúltiple... eso por no hablar del regreso de Spiderman, de Nolan, de Álex de la Iglesia y de la continuación de Blade runner. El 2017 promete ser un año potente, aunque también se vislumbren truños en el horizonte, como Los vigilantes de la playa, La momia o La gran muralla. Dentro de un año todas ellas rendirán cuentas. ¡Hasta entonces! 

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