24 marzo 2017

CRUDO


 


Título original: Raw - Grave
Dirección: Julia Ducournau
País: Francia
Actores: Garance Marillier, Ella Rumpf, Rabah Nait Oufella, Laurent Lucas, Bouli Lanners, Joana Preiss, Marion Vernoux, Denis Mpunga, Jean-Louis Sbille
Año: 2016
Duración: 98'
Crítico: Harkness





Valoración:






El reciente cine de terror francés (gore, para ser más exactos) goza de una reputación asentada gracias a una buena retahíla de títulos extremadamente violentos y sangrientos, estrenados en la década pasada, del calibre de A l'interieur, Martyrs y Alta tensión. Crudo parece ser la última revelación del género, la típica película que se convierte en un pequeño fenómeno, con fama de haber provocado incidentes durante sus proyecciones (gente saliéndose del cine, vomitando incluso), cosa que sin duda beneficiará su campaña de marketing e impulsará a más de uno a verla, más atraído por el morbo que otra cosa.


A grandes rasgos, el argumento es el siguiente; una joven muy mimada, perteneciente a una familia donde todos son veterinarios y veganos, comienza el primer curso en la facultad de veterinaria, pero cuando empieza a sufrir las brutales novatadas de los alumnos veteranos y a integrarse en el mundillo estudiantil, lejos de la protección del hogar, descubre que la carne le gusta... demasiado. Que la muchacha se vuelve nada menos que caníbal, vamos.






El caso es que, a un servidor, Crudo le ha fascinado por completo. Una experiencia absolutamente hipnótica, una cosa tremenda, canela en rama. Una propuesta carga de sordidez, de incomodidad, de mala leche, absolutamente... deliciosa (lamentable chiste, lo sé). Y sin nada que ver el con ese terror adolescente de chichinabo, de sustos baratos y de contenido a menudo moralista, tan habitual del slasher. Pues el canibalismo no es sino una metáfora de una fuerza tremenda, que le sirve a la directora para explorar más de un tema controvertido, siendo el más evidente el del paso de la niñez a la edad adulta, con toda la confusión y conflictos que eso provoca. Y lo cierto es que la película, bajo ese envoltorio de cine gore y truculento, trata de cuestiones sumamente universales que a todos nos suenan, sobre una persona que intenta formar parte de algo, al principio sin entender muy bien de qué va el asunto, y que termina desmandrándose y perdiendo el control. Hay quien dice que Crudo podría tratar del alcohol, de las drogas, de la anorexia, y estoy completamente de acuerdo.


Además, es una historia muy tierna de amor, amistad y reconciliación entre dos hermanas (una, la cabra loca, la otra, la modosita) que tienen los habituales piques entre hermanas y no son tan diferentes entre sí. Pero por encima de todo, más allá del drama y del terror, creo que estamos ante una grandísima comedia negra, de lo más bruta, llena de momentos tensos y desagradables donde no sabes muy bien si echarte a reír o si mirar para otro lado y evitar el asco. Es una crítica muy aguda, por cierto, al veganismo; cuanto más puritano seas con un tema, más probabilidades tienes de ocultar algo siniestro al respecto, parece ser la idea central.





Es posible que sobren efectismo y momentos videocliperos, pero la labor de la tal Ducournau tras la cámara, creando atmósfera con la fotografía, o con la música (muy interesante la selección de canciones que incorpora, por cierto), me ha parecido más que satisfactoria. La influencia del cine de David Cronenberg está presente en un trasfondo de sexualidad retorcida, acompañada de cambios físicos y psicológicos que hacen cada vez más difusos los límites entre la condición humana y la animal. También veo a J. G. Ballard en algunas cosas; en la pulsión de muerte que lo recorre todo, en la idea de unos accidentes automovilísticos provocados. O en la importancia que tiene un microcosmos social jodido en el ambiente, relacionado con las putadas a los recién llegados a la universidad. Todo ello sin emitir moralejas ni juzgar, tan solo contemplando de manera cercana la iniciación (literal) de nuestra cada vez menos pazguata heroína. El final con el padre, un gag como una casa; la violencia como herencia de la cual es imposible escapar.


Obra maestra, en definitiva. Ya tengo una de mis favoritas del año y a la espera estoy de ver lo próximo de esta señora.




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